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Año IX - Madrid, viernes 13 de julio de 2007
 
Reportaje
 

La construcción de dos presas hidroeléctricas complica las relaciones entre ambos países

Nuevos roces entre Bolivia y Brasil
Rodrigo Montero

El ministro de Exteriores de Brasil, Celso Amorim, ha reafirmado la intención de su país en construir dos presas en la zona fronteriza con Bolivia a pesar de las protestas del Gobierno de Morales por el posible daño ambiental en la región del río Madera. La Cancillería brasileña ha informado a Americaeconomica.com que probablemente este viernes enviará una respuesta oficial a La Paz sobre el asunto.

Brasil está dispuesto a dar más información para calmar las inquietudes de Bolivia sobre la construcción de dos represas hidroeléctricas en el limítrofe río Madera, pero en ningún caso aceptará suspender ese proyecto, ha afirmado hoy Amorim en una entrevista al diario Valor. "Brasil tiene antiguos acuerdos de intercambio de informaciones sobre el uso de recursos naturales, pero no hay una condición suspensiva", apunta el ministro.

"No vamos a dejar de hacer las cosas que son nuestro derecho", señala Amorim, quien "espera" que el asunto no se transforme en un nuevo foco de tensión entre los dos países, después de los provocados por la nacionalización de los hidrocarburos bolivianos.

La Cancillería de Brasil informaba este jueves a Americaeconomica.com que el Gobierno de ese país estudiaba la posibilidad de celebrar una reunión con altos cargos de Bolivia para buscar una salida al problema de la construcción de dos presas brasileñas en la zona fronteriza con la nación andina, y que ha generado el rechazo del Ejecutivo de Morales por el impacto ambiental de las obras.

El ministro de Exteriores de Bolivia, David Choquehuanca, enviaba el miércoles pasado una carta dirigida a Celso Amorim, en la que solicitaba una reunión al más alto nivel para pedir un análisis de impacto ambiental de las obras en territorio boliviano, ya que sólo se ha efectuado dicho plan en suelo brasileño.

El Instituto Brasileño del Medio Ambiente (Ibama) autorizó la semana pasada la construcción de las dos presas, con lo que ahora está en manos del Gobierno de Lula licitar las obras.

Entre los posibles daños que producirían las dos plantas hidroeléctricas, el ministro de Bolivia ha destacado la inundación de bosques y áreas agrícolas, pérdida de suelos, de cosechas, recursos forestales, infraestructura y migraciones en zonas fronterizas del departamento boliviano de Pando.

 
 

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