| Michelle
Bachelet se ha enfrentado en el último año a varias
crisis importantes que le han supuesto una pérdida de credibilidad
importante entre los chilenos. Las huelgas que sufren las empresas
mineras asociadas a Codelco del último mes, sumadas a la
crisis energética y el fracaso de Transantiago, han acentuado
la debilidad de la presidenta de Chile.
Sultana Mena, portavoz de la Corporación
Nacional del Cobre de Chile (Codelco), informó a Americaeconomica.com
el miércoles pasado que alguna de las divisiones que tienen asociadas
han protagonizado paralizaciones completas o parciales para protestar
por sus contratos de trabajo. Las divisiones Teniente y Andina
trabajan a un 80% de su capacidad y la división Salvador,
que alberga a unas 30.000 personas, ha interrumpido su producción
por completo. En la división de Salvador se produjeron
el miércoles diversas manifestaciones violentas, que provocaron
altercados con la policía, además de bloqueos en
la entrada de las minas.
El 29 de junio unos 28.000 trabajadores, entre subcontratistas
y contratistas, de la empresa estatal chilena Corporación
Nacional del Cobre (Codelco), organizaron una huelga para igualar
la condición de quien trabajaba para empresas que
prestan servicios a Codelco con aquellos contratados directamente
por la propia empresa. Los trabajadores pedían un aumento
salarial del 8% y mejorías en beneficios de salud y educación,
además de un pago retroactivo por los altos beneficios que
recibió la compañía entre 2005 y 2006,
cuando los precios internacionales del cobre se elevaron a sus
máximos históricos.
Según Mena, las paralizaciones y movilizaciones
de esta división son por tiempo indefinido y dependen
única y exclusivamente de los trabajadores. La empleada
de Codelco quiso matizar que no se podrían llamar huelgas
a estas movilizaciones de trabajadores, porque según la
ley chilena, no es una huelga autorizada y, por tanto, sería
delito. Ella prefiere llamarlo movilizaciones. Estas huelgas,
se han producido porque los trabajadores reivindican aumentos
salariales y unas mejores condiciones laborales.
Aparte de la crisis en el sector minero , Bachelet
tuvo que enfrentarse a la crisis energética que sufre Argentina
en las últimas semanas y que acabó afectando a su
país. Debido a la fuerte ola de frío polar que sufre
Argentina, esta nación sudamericana ha reducido los envíos
de gas natural a Chile, que hasta ahora se sitúan en 1,1
millones de metros cúbicos diarios, cuando el mínimo
necesario se encuentra en los 1,5 millones, según informó
un miembro de la Comisión Nacional de Energía chilena
(CNE) el pasado 13 de julio Americaeconomica.com.
El Gobierno de Michelle Bachelet ha desarrollado
un plan de emergencia que incrementa la producción de gas
sintético de varias plantas y con el que se ha utilizado
parte de las reservas de unos 8 millones de metros cúbicos
almacenados en las tuberías. La CNE ha afirmado a este
diario que el Gobierno espera acabar con los problemas de suministro
de gas argentino, que comenzaron en 2004, una vez que se haya
construido en 2009 una planta de gas licuado en la Bahía
de Quintero, situada en la Quinta Región.
Sin embargo, el ex presidente de Chile Ricardo Lagos,
afirmó que la construcción de esta planta no es
un proyecto rentable para la región porque costaría
mucho dinero y acarrearía muchos conflictos entre los países,
y ha dilucidado que quizá la mejor idea sea seguir importando
la energía del extranjero.
Otro de los momentos más difíciles
para Bachelet fue la crisis sufrida con el nuevo sistema de transportes,
Transantiago, que se inauguró el pasado 16 de febrero.
El caótico funcionamiento del Transantiago cosechó
el rechazo de los chilenos que tuvieron que soportar largas colas
en la primera semana de funcionamiento. Más del 50% de
los autobuses no operó estos días y los usuarios
no pudieron hacer uso del revolucionario sistema electrónico
de pago "tarjeta Bip" por errores en las máquinas
de validación. Esto llevó a que el ministro de Transportes
decidiera la gratuidad del servicio hasta que las complicaciones
tecnológicas se solucionaran y sancionara a las empresas
que incumplieron los contratos.
Por otro lado, Bachelet firmó ayer un acuerdo
Marco de Asociación con el primer ministro canadiense,
Stephen Harper, que espera que sirva de modelo en Latinoamérica,
tanto en el campo económico como en el área de la
política social, en un intento de la presidenta de recuperar
parte de la popularidad perdida. El acuerdo incluye, asimismo,
las áreas de innovación, ciencia y tecnología,
cambio climático, medio ambiente, educación e intercambios
juveniles.
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