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Año IX - Madrid, viernes 27 de julio de 2007
 
Reportaje
 

La familia de Lakshmi toma el control de la siderúrgica

Estructuración de Arcelor Mittal
Alberto Miguel Arruti

Aunque el magnate indio Lakshmi Mittal prometió que tardaría tres años en tomar el control de Arcelor-Mittal, hace tan sólo unos días que las cosas han cambiado totalmente y, actualmente, es consejero delegado y copresidente de la compañía. Con anterioridad, había colocado a sus dos hijos, Aditya y Vanisha, en la dirección general y en el consejo, respectivamente, del nuevo grupo.

El director de comunicación, Patrick Seller ha sido sustituido por la norteamericana Nicola Davidson. Conviene destacar los méritos de Lakshmi Mittal. Es el propietario de casi el 45% de la empresa y cuenta con muchos años de experiencia, que le han convertido en el quinto hombre más rico del mundo y en el dueño de una empresa siderúrgica que es, también, la más importante del mundo y que casi triplica a su más próximo rival, que es Mippon Steel, que es hoy la segunda siderúrgica del planeta.

La empresa cuenta hoy con 320.000 empleados. Desde el pasado enero, su valor en bolsa se ha revalorizado más de un 50%. Se da la contradicción de que una empresa de estas condiciones no puede ser considerada como empresa familiar, aunque sean los miembros de una familia los que ocupan los puestos más importantes. La existencia de este gigante siderúrgico se debe a las exigencias que impone la globalización y al hecho de que el sector del acero presenta una atomización incompatible con las necesidades de nuestro tiempo.

Hace tan sólo unos años, no muchos por cierto, el negocio siderúrgico estaba en manos europeas, norteamericanas o japonesas. Hoy la presencia de China y de la India hace que estas naciones adquieran un protagonismo cada días más fuerte. Y así la India lanza a uno de sus hombres como el protagonista de la principal empresa de un sector tan importante y decisivo, como es el del acero.

Mientras duró la fusión se perfilaban las lógicas tensiones para ocupar los cargos directivos entre los que provenían de la siderúrgica angloindia y los que procedían de Arcelor. El primer caído fue Guy Dollé. Había sido presidente de la dirección general del consorcio europeo. Este puesto pasó a ocuparlo Roland Junck, procedente de Arcelor. Pasaron los meses y el magnate indio se fue rodeando de gente de su total confianza. Aunque Roland Junck seguía formando parte de la dirección general, integrada por tres miembros de Mittal y otros tres de Arcelor, su postura se encontraba muy debilitada y hace tan sólo unas semanas, Junck anunció su abandono definitivo de la cúpula directiva del grupo. No se ha buscado un posible sustituto y sus funciones han sido repartidas entre el resto de directivos. Se ha encontrado una fórmula de compromiso y ha sido nombrado consejero de la filial de Arcelor - Mittal en China.

Arcelor-Mittal pugna por introducirse en otros y distintos mercados. Los mercados emergentes, como Arabia Saudí y los países fabricantes de acero a bajo precio, como Brasil, están en el punto de mira de los directivos del coloso siderúrgico. En cambio, en Europa, en EEUU y Canadá, Arcelor-Mittal planea la reducción de costes. En Europa, se pretende mantener una reducción anual de gastos del 3%.

Llama la atención la campaña de publicidad a nivel mundial, bajo el lema “Boldness changes everything”: la audacia lo cambia todo. Otros objetivos que pretende Arcelor-Mittal son el ahorro de energía y la reducción de las emisiones de anhídrido carbónico.

 
 

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