| El mandatario de Argentina acusa a los empresarios españoles de hacer lobby, después del viaje a España de su esposa y candidata a la Presidencia del país andino, Cristina Fernández de Kirchner, en donde quedó constancia de la incomodidad de los inversores extranjeros con las políticas de Néstor Kirchner.
Después de que la primera dama, senadora y aspirante a gobernar Argentina volviera a su país, su marido criticó de nuevo a los empresarios españoles que reclaman una subida de tarifas de servicios públicos, especialmente en el sector de la telefonía, congeladas desde enero de 2002. "Son incorregibles", dijo el presidente tras censurar las "presiones" que los ejecutivos, según dejó traslucir, ejercieron sobre su mujer en Madrid para lograr "un marco más estable".
Pisando fuerte. Pero ni el problema de las tarifas telefónicas, ni la crisis energética que vive Argentina, ni los casos de corrupción en el Gobierno de su esposo han erosionado la imagen de la candidata presidencial en las encuestas en intención de voto. El golpe de efecto que representa la candidatura de Cristina Kirchner para el Ejecutivo de su marido no ha pasado inadvertido para los principales socios del país andino. La primera dama coquetea con Zapatero, Chávez y Lula con aires de presidenta.
Esta semana ha sido especialmente intensa para la aspirante a la Presidencia argentina. Durante su viaje a España, en el que se reunió con los Reyes y el presidente José Luis Rodríguez Zapatero, Cristina hizo un guiño de complicidad a Hugo Chávez, que ha sido devuelto por el mandatario venezolano.
"Creo que Argentina va a tener presidenta a partir del mes de octubre. Es una valiente mujer", dijo Chávez en el acto de inauguración de unas instalaciones sanitarias de alta tecnología en Caracas esta semana, después de que Cristina Kirchner agradeciera ante los empresarios españoles la ayuda prestada por el Gobierno de Venezuela durante la crisis argentina de 2001.
Viaje a España. Fue precisamente en Europa, y más en concreto en España, donde la Kirchner estrenaba su candidatura presidencial. En un encuentro con decenas de empresarios y autoridades de ese país, Cristina dejó entrever el continuismo respecto al Gobierno de su marido en caso de ganar las elecciones del próximo 28 de octubre.
De esta forma, la primera dama habló de sus principales prioridades, que se encuentran en el control de la inflación y lo que ha llamado "aplicación de un modelo de acumulación", que consiste en fomentar la industrialización del país para "mantener la estabilidad económica". Respecto a la inflación, Kirchner hizo un chascarrillo: "Sabemos que somos alcohólicos y no necesitamos sólo dos o tres medidas, sino ser completamente abstemios".
Cristina Kirchner se refirió a España como un "modelo ejemplar de diálogo", donde el tripartito Gobierno-patronal-sindicatos es de una importancia "fundamental". Y en cuanto al papel que juegan los inversores extranjeros en su país, Kirchner decía que lo que necesita Argentina no son sólo "empresarios que sean buenos en su trabajo y sepan contar", sino que tengan también "sensibilidad respecto a los problemas sociales".
En cuanto a la retirada de la inmunidad penal de altos cargos durante la dictadura del General Videla que ha efectuado el Gobierno de su marido, Cristina señalaba que no se trata de una cuestión ideológica, sino de un requisito "pre-democrático".
La crisis energética que vive Argentina tampoco pasó desapercibida para la senadora, que dijo que se trata de una cuestión de máxima actualidad en todos los países del mundo. Así, restó importancia al asunto, a la vez que añadió que por los medios de comunicación argentinos "parecía que iba a haber apagones en todo el país en cualquier momento", algo que, a su juicio, no ocurrirá.
Cristina concluía así el encuentro con los empresarios [entre los que los presidentes de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Gerardo Díaz Ferrán; Telefónica, César Alierta; Repsol YPF, Antonio Brufau; BBVA, Francisco González; OHL, Juan Miguel Villar Mir; Gas Natural, Salvador Gabarró; el consejero delegado de Abertis, Salvador Alemany, y el director general del Banco Santander, Francisco Luzón], autoridades españolas y periodistas: "El desafío más apasionante mi vida es haber estado 32 años al lado de Néstor Kirchner", lo que supone una señal inequívoca del continuismo que tomará su Gobierno en caso de convertirse en presidenta.
El terreno en el que se mueve la candidata es cómodo y ventajoso para ella. A las encuestas en intención de voto de su país, que le otorgan entre un 40% y un 50% de las papeletas, se suma su situación política: es senadora de la región de Buenos Aires y primera dama de Argentina.
Por ello, Cristina no es una candidata cualquiera, o por lo menos, no es tratada como tal por las autoridades de otros países, como ha podido verse claramente en España. Y en agosto, la aspirante presidencial se reunirá con el presidente brasileño, Lula da Silva. Una agenda de altos vuelos. |