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Tras varios meses de atención diplomática
puesta en China, el presidente de Brasil, Lula da Silva, parece
que ha obtenido sus frutos, dado que el Banco de Desarrollo
de China (BDC) aseguró esta semana que financiará,
a partir del año 2010, proyectos de infraestuctura en
el país carioca. Parece que este acuerdo entre el gobierno
y la entidad asiática es el complemento necesario para
impulsar las medidas que Lula ya había decidido adoptar
en materia económica.
El Banco de Desarrollo de China ha anunciado que
el próximo año 2010 abrirá una sede en
el país carioca para financiar proyectos de infraestructuras
portuarias, así como dar préstamos a empresas
siderúrgicas y energéticas. El anuncio se suma
a otros proyectos como el apoyo financiero del gigante asiático
al Banco de Desarrollo de Brasil y a Petrobras.
China se ha convertido este año en el principal
socio comercial de Brasil, superando a EEUU. Los bancos centrales
de ambos países se encuentran actualmente inmersos en
el estudio de las posibilidades para reducir su dependencia
del dólar como divisa de referencia en el comercio bilateral.
Pero salta a la vista que en la relación
entre ambas naciones hay algo más que simple complicidad.
Lula ha buscado por todos los medios en el gigante asiático
financiación para sus proyectos petroleros. Y lo consiguió
este mismo año con el préstamo de 10.000 millones
de dólares a Petrobras. A su vez, la nación asiática
consigue continuar con su ofensiva para acceder a los mercados
ricos en recursos naturales.
El beneficio de la entidad cayó un 28%
el pasado año, afectado por los efectos de la recesión
económica. A finales de 2007, el banco recibió
20.000 millones de dólares en una inyección de
capital del Estado. El Ministerio de Finanzas posee el 51,3%
de la entidad, y la firma Central Huijing Investment, una unidad
del fondo soberano del Estado, posee el resto.
China también ha alcanzado un acuerdo con
el Bndes brasileño para prestarle 800 millones de dólares,
y no sólo eso. El país se ha comprometido con
Lula ha ayudarle en la financiaicón de los Juegos Olímpicos
2016 y con la Copa del Mundo de 2014.
Medidas internas. Además, Lula ha
decidido, incentivar el consumo para reactivar la economía
brasileña.
Para ello el Gobierno del país ha realizado
algunas rebajas de impuestos para las industrias automotora,
de artículos del hogar y de la construcción. Además,
el estatal Banco de Desarrollo Económico y Social (BNDES)
apoyará al mercado del crédito, que ha mostrado
algunas señales de mejora en los últimos meses,
con la reducción de sus tasas de interés de largo
plazo a un 6%, desde un 6,25%.
La rebaja del Impuesto sobre Productos Industrializados
(IPI), que expiraba esta semana, ha sido ampliada por otros
seis meses más para camiones y tres meses para automóviles
y motocicletas.
Además, esta bajada de impuestos ha sido
prorrogada hasta octubre para algunos artículos del hogar,
como refrigeradores, cocinas y lavadoras. Mientras que para
materiales de construcción, se ha extendido hasta diciembre.
El ministro de Hacienda de Brasil, Guido Mantega,
ha indicado en los medios locales que estos son todos los planes
que estimulan la demanda y que podrán provocar el consumo,
que es lo que persigue el Gobierno de Lula para combatir la
actual desaceleración económica.
Además, el Gobierno brasileño ha
reducido el IPI sobre un total de 70 bienes de capital, como
maquinaria y generadores de energía. También ha
extendido hasta el 31 de diciembre del 2010 otras rebajas de
impuestos para el trigo, harina de trigo y pan, para ayudar
a mantener la inflación bajo control.
La reducción del impuesto industrial sobre
la industria automotora ha sido vital para las cuatro grandes
fabricantes que operan en Brasil: la italiana Fiat SpA, la alemana
Volkswagen AG, General Motors Corp y Ford Motor Co.
Gracias a la exención impositiva, los precios
de los automóviles nuevos han caído cerca de un
10%, lo que ha provocado la reactivación de las ventas
pese a la crisis financiera internacional.
La recaudación de impuestos del país
ha caído por séptimo mes consecutivo, mientras
que el gasto público se ha mantenido en alza por los
esfuerzos del Gobierno por impulsar la economía.
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