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Tras el histórico caso de corrupción
que ha afectado a Enron, y por el cual está siendo juzgado
estos días Jeffrey K. Skilling, ex director ejecutivo
de la empresa, algunas personas se han cuestionado el beneficio
que otorga el hacerse cargo de la defensa de directivos acomodados,
acusados de corrupción o de cometer ciertas irregularidades.
En el punto
de mira de esta nueva incertidumbre se encuentra el abogado defensor
de Skilling, Daniel M. Petrocelli, y precisamente ha sido a raíz
de que se agotasen los fondos que Skilling tenía reservados
para su defensa. El despacho de Petrocelli, O´Melveny &
Myers, ha tenido que soportar en los últimos meses rumores
de ver el `caso Enron` como un “caso my lucrativo”
para el despacho.
A pesar
del hecho de que si los despachos no obtuviesen beneficios, no
existirían, este rumor bien podría tomarse como
una acusación moral hacia Petrocelli y su entorno laboral.
Sin embargo los números no mienten, y a pesar de que la
cuestión moral pueda causar cargos de conciencia en los
abogados y sus respectivos despachos, lo cierto es que la defensa
de los directivos implicados en casos de corrupción son
bastante demandados, y los beneficios que obtuvieron los bufetes
al defender estos casos el año pasado rondaron los 1.000
millones de dólares.
Además,
según Willian Henderson, profesor de derecho en la Universidad
de Indiana, “no sólo el dinero tienta a los abogados,
también la fama”.
Además, y tal y como se
comprueba repasando las revistas de glamour, varios abogados han
obtenido su fama gracias a la defensa de artistas o directivos
famosos implicados en estafas o incluso delitos más graves.
Los beneficios económicos,
y la fama, en ese orden, son los dos factores fundamentales que
ven los despachos de abogados en la defensa de directivos envueltos
en oscuras tramas de corrupción e irregularidades financieras.
El último caso que ha salido al patíbulo ha sido
el de Enron, y su último director ejecutivo, Jeffrey Skilling,
defendido por el abogado Daniel Petrocelli, del despacho O´Melveny
& Myers.
Pero según varios analistas,
este no es el único caso - aunque sí es uno de los
más sonados - en los que un despacho defiende a un directivo
acusado de corrupción por los beneficios que se pueden
obtener al prestar los servicios, o la fama que le puede acarrear
a dicho despacho el ser mencionado día sí y día
también, en la prensa.
De hecho, según los últimos
datos aportados por los despachos más famosos de EEUU,
Skadden, Arps, Slate y Meaguer & Flom encabezan la lista de
los bufetes más rentables, con unas ganancias de 1.600
millones de dólares en total, y casualmente todos se han
involucrado en casos similares al de Skilling. El despacho de
Perocelli, que se mantiene en la decimoquinta posición
de esta peculiar lista, ganó el año pasado 808 millones
de dólares.
Por si los beneficios económicos
no bastasen, la defensa criminal en EEUU ha convertido a algunos
abogados en auténticos personajes famosos de la sociedad
norteamericana, como es el caso de Thomas A. Mesereau Junior y
Johnie L. Cochran Junior. El primero tuvo el dudoso privilegio
de defender a Michael Jackson de las acusaciones de pederastia
que se ceñían sobre la estrella del pop, mientras
que Cochran ganó la absolución de la estrella de
fútbol americano O.J. Simpson, acusado de asesinato.
Para los que ya tienen la vida
económicamente resuelta, lo importante ahora es entrar
en los libros de historia” afirma Henderson.
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