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Según el Banco Mundial, el desarrollo de los países
emergentes vuelve a depender, como en los años noventa, de los capitales
golondrina. En 2005, los inversores occidentales colocaron 491.000
millones de dólares en estos territorios. Y el dinero ya
empieza a marcharse.
Los datos, correspondientes al
Informe Anual de Desarrollo Financiero, han sido presentados hoy
en Tokio por el economista jefe del organismo prestatario internacional,
Francois Bourguignon, quien, sin proporcionar cifras, ha señalado
que la mayor parte del dinero se ha concentrado en las economías
más boyantes. Además, el aumento de la inversión
financiera ha contrastado con la caída de la inversión
directa, sobre todo en infraestructuras. Poco antes de que estas
cifras fueran oficiales, un artículo publicado hoy por
el Wall Street Journal, anticipaba los números y citaba
a algunos analistas que consideraban que los inversores internacionales
habían tenido muy poco en cuenta el riesgo real que corrían.
Sobre todo, porque el volumen monetario arriesgado en 2005 es
superior al dinero invertido en la década de los noventa,
cuando se produjeron las crisis financieras de México,
Argentina, Indonesia y Tailandia.
Incremento. En
el informe del Banco Mundial se señala también que
el crecimiento de la inversión ha sido distinto según
las zonas del planeta a donde se ha dirigido. Los flujos de dinero
hacia Latinoamérica y el Caribe experimentaron en 2005
un aumento del 59,2% hasta 94.400 millones de dólares,
un 19,23% de la inversión total. La región más
beneficiada fue Centroeuropa con el 39% del dinero (191.700 millones
de dólares), un 19,7% más que en 2004.
Africa. Africa sigue
sin recibir la inversión que necesita, pero las cifras
mejoran. El pasado año captó 28.400 millones de
dólares, un 37,2% más que en el año anterior,
pero sólo un 5,7% del total. Asia consiguió 137.000
millones de dólares, un 9,8% más que en 2004, y
acaparó un 27,9% de la inversión financiera total.
Bajas. Otras instituciones
que también presentaban hoy sus datos han planteado un
panorama distinto al aumento anual del 31,4% dibujado por el Banco
Mundial y con muchas más incertidumbres. Según la
consultora especializada Emerging Portfolio Fund Research, los
mercados emergentes vivieron la pasada semana el peor periodo
de estas características de los últimos dos años
con unas salidas netas de capital de 5.000 millones de dólares.
Una tendencia que se concentró especialmente en los fondos
que invierten en Brasil, Rusia, India y Corea (los Bric) a quienes
correspondió el 37,4% de los reembolsos. Y lo que es más
peligroso, según los datos de JP Morgan, la prima de riesgo
de la deuda de los mercados emergentes aumentó un 21,38%
en esos siete días hasta situarse en 210 puntos básicos.
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