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Año VII - Madrid, viernes 2 de junio de 2006
 
Reportaje
 
Washington recibe 10.000 ladrillos de los partidarios de la construcción del muro en la frontera con México
 
El muro de la discordia

R.M.R.

 

Los estados fronterizos entre EEUU y México se han pronunciado ante la militarización de la frontera, después de que la Cámara estadounidense recibiese más de 10.000 ladrillos de los partidarios de la construcción del muro que separe ambos países. Los gobernadores de varios estados fronterizos entre EEUU y México ya se manifestaron hace algunas semanas sobre la propuesta de George Bush de enviar unos 6.000 agentes de la Guardia Nacional a la frontera mexicana para reforzarla y ganar así el apoyo conservador en cuanto a leyes de inmigración se refiere.

Estos mandatarios aseguran que esas fuerzas de seguridad pueden desplegarse por un periodo corto de tiempo para aumentar la seguridad a lo largo de la frontera, pero advierten de que el Gobierno federal tendrá que ubicar allí más agentes de inmigración en un futuro.

Así, la gobernadora demócrata de Arizona, Janet Napolitano, piensa que la Guardia Nacional ayudará a las autoridades federales a centrarse en la seguridad de la frontera, pero solicita más agentes de inmigración en la frontera para que la guardia no realice patrullas que puedan resultar ofensivas contra los inmigrantes. En California, el gobernador republicano, Arnold Schwarzenegger, aseguró además que la partida propuesta por Bush debería ayudar, pero sólo por un periodo corto, aunque no cree que la protección de la frontera sea un papel apropiado para este cuerpo de seguridad.

Por su parte, el gobernador demócrata de Nuevo México, Bill Richardson, añadió que aprecia que el presidente preste atención a los problemas de la frontera, pero se mostró escéptico con que el Gobierno lleve a cabo sus promesas. Indicó así que aquellos que viven a lo largo de la frontera necesitan desesperadamente más leyes para proteger a sus ciudadanos de los contrabandistas y del caos. Pero después de dos semanas, la opinión de Richardson se ha vuelto más conservadora y ahora es más prudente en sus declaraciones. Tras informarse sobre la propuesta del Gobierno estadounidense con detalle, el gobernador ha asegurado que ahora ve con mejores ojos esta iniciativa.

Los miembros del Congreso de EEUU que debaten la nueva ley de inmigración recibieron, como ya adelantábamos, 10.000 ladrillos por parte de los partidarios de la construcción del muro en la frontera con México, con el fin de reivindicar su posición ante tal fin. El Senado aprobó la semana pasada un proyecto de ley sobre inmigración que difiere en aspectos muy importantes con el aprobado por la Cámara de Representantes el mes de diciembre.

La campaña de los ladrillos se inició en abril, por lo que, desde entonces, sus promotores han señalado que la idea es enfatizar los beneficios que tendría un muro a lo largo de la frontera con México. Los organizadores del "Proyecto Envíe un Ladrillo" hicieron circular la idea de que los ciudadanos enviaran individualmente ladrillos a los legisladores indecisos acerca de la construcción de un muro.

A los remitentes se les alentó a que agregaran una carta indicándoles a los legisladores que cada ladrillo representaba un comienzo de la construcción del muro en la frontera. El coste medio de la organización por cada envío de ladrillo es de 11,95 dólares (9,29 euros).

La oficina de correos en el Senado ha llegado a recibir en un día unos 2.000 ladrillos empaquetados individualmente. Los empleados de la Oficina de Arquitecto del Capitolio recogieron los ladrillos de la oficinas de los legisladores y los han apilado en el área de carga para donarlos a un grupo sin fines de lucro.

Estos remitentes anónimos también cuentan con el apoyo de la organización estadounidense Cuerpo de Defensa Civil Minuteman, un grupo ilegal que se opone a la llegada de inmigrantes indocumentados a EEUU, que se ha plantado a lo largo de los 16 kilómetros que ocupa un rancho privado situado en Arizona (EEUU) para ayudar al grupo de patrulla fronterizo que opera en ese lugar a instalar una cerca compuesta por alambre de púas y cable de acero.

Esta organización confía en que el Gobierno tome nota de esta acción para separar toda la frontera de Arizona (EEUU) con México, tras la propuesta de George Bush, para reforzar la seguridad en la frontera contra la inmigración.

Las primeras acciones por parte del Gobierno estadounidense que se han tomado no se han hecho esperar. La Guardia Nacional de EEUU ya se está desplazando hacia la frontera con México para dar apoyo militar a la vigilancia de un lindero que cada año cruzan, ilegalmente, miles de inmigrantes indocumentados. El Pentágono y el Departamento de Seguridad Nacional establecerán las reglas que tienen que seguir estos agentes.

El Gobierno de EEUU ha asegurado que la movilización de los contingentes, muy probablemente de la Guardia Nacional de los cuatro estados fronterizos -California, Arizona, Nuevo México y Texas-, servirá para dar apoyo a la Patrulla Fronteriza y prepararán las instalaciones para las unidades que irán llegando en un futuro. Las tareas que se les han encargado son las del manejo de vehículos de transporte y de maquinaria para la construcción de caminos y vallas y la operación de equipos de comunicaciones, cámaras de observación y aviones de vigilancia.

Una de las preocupaciones principales de los críticos de esta misión es que los soldados, instruidos y armados para el combate, no tengan la preparación que poseen los efectivos de la Patrulla Fronteriza y la policía local para contender con la población civil. Vicente Fox, presidente de México, ya comunicó a su homólogo estadounidense que ésta no era la forma más adecuada de resolver los problemas de migración ilegal que afectan a ambos países. Por ello, el presidente de México, Vicente Fox se reunió con Bush para manifestarle su preocupación por el plan, que busca lograr el apoyo de los sectores más conservadores a una reforma migratoria en EEUU.

Fox ya aseguró hace unas semanas que la propuesta de su homólogo estadounidense no era la forma de resolver los problemas de migración ilegal que afectan a ambos países. Por ello, el presidente mexicano se reunió con Bush para manifestarle su preocupación por el plan, que busca lograr el apoyo de los sectores más conservadores a una reforma migratoria en EEUU. Fox reiteró al mandatario estadounidense la posición que mantiene desde hace tiempo, que es acordar una solución que ayude a frenar la inmigración ilegal en EEUU de forma pacífica.

La mayoría de los indocumentados mexicanos llega a EEUU ilegalmente, infiltrándose por la frontera de 3.220 kilómetros que comparten ambos países. La patrulla fronteriza, integrada por unos 12.000 hombres, se ha quejado de que necesita más personal para frenar la inmigración ilegal, especialmente en el desierto de Sonora, donde miles de emigrantes buscan infiltrarse. Los políticos estadounidenses también han advertido sobre la posibilidad de que algunos terroristas se mezclen entre los emigrantes, aunque hasta ahora no se han encontrado evidencias de que eso esté sucediendo.

 
 

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