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Año VII - Madrid, viernes 2 de junio de 2006
 
Reportaje
 
García y Humala despiden sus campaña electorales en Perú
 
Últimas apuestas

Soledad Pacheco

 

A tres días de la segunda vuelta electoral, los candidatos a la Presidencia de Perú, el conservador Alan García y el nacionalista Ollanta Humala, cerraron sus campañas con sendos mítines multitudinarios en los que ambos prometieron una profunda transformación del país. Según las encuestas, las distancias entre García, líder de las preferencias de voto, y Humala se acortaría hasta unos escasos nueve puntos porcentuales, una diferencia mínima en la que el voto oculto podría tener mucho que decir.

Faltan pocos días para que los ciudadanos de Perú acudan a las urnas el domingo 4 de junio. García, al frente del Partido Aprista Peruano (APRA), se despunta como favorito con un 44% de la intención de voto, mientras que el nacionalista de Unión por el Perú (UPP) le sigue de cerca con un 36% de las preferencias.Sin embargo, habría que tener en cuenta las preferencias de votos no manifiestas entre los peruanos, quienes optan por no expresar ante los encuestadores el nombre de qué cádidato llevará su voto.

Se trata de un asunto que prodría causar sorpresa, como ya lo hizo en la primera vuelta electoral preruana, cuando hasta unas semanas antes se pronosticaba que la ex candidata conservadora Lourdes Flores partciparía en la segunda vuelta electoral. Los analistas afirman que existe un 20% de la intenciín de voto no manifiesta y que serían seguidores de Flores. En estos momentos, y sin su líder como postulante, algunos podrían decantarse por García, descrito como "el mar menor", o por Humala, fiel defensor del discurso populista.

En cualquier caso, ayer llegó el tiempo para las despedidas de las campañas electorales. El ex mandatario conservador de Perú, estuvo arropado el jueves por miles de seguidores en el Paseo de los Héroes Navales de Lima, un lugar apropiado para el que dicen ser el líder de la masa urbana. Al tiempo, Humala consiguió llenar la Plaza de Armas de la ciudad andina de Cuzco, al sureste del país, uno de sus más preciados feudos y una de las sedes de los partidarios populares que al candidato se le confieren.

El mitin de García, en medio de vítores y tras los fuegos artificiales, comenzó con las promesas del ex mandatario aprista de gobernar “para todos” y aplicar “un cambio responsable” que convierta a Perú en el primer país del Pacífico sudamericano.

El líder conservador afirmó que aplicará una transformación profunda y vaticinó su victoria que, a su juicio, será el triunfo “de la democracia frente al militarismo, de la libertad frente al abuso”, en referencia al pasado militar de Humala, un comandante retirado del Ejército.

Mientras, el ex comandante Humala pidió en Cuzco a los ciudadanos de Perú que acudan a las urnas “sin miedo y con esperanza” para así poder salvar entre todos al país de la “encrucijada” neoliberal.

Humala confesó tener “sabor a triunfo” e hizo manifiesta su seguridad de que “un nuevo Perú es posible”, mientras reiteraba sus principales propuestas de gobierno: una nueva Constitución y la revisión de los contratos con las empresas multinacionales.

El candidato de Unión por el Perú (UPP) ha destacado por su enérgico discurso nacionalista que aboga por un desarrollo económico sostenible en el país andino basado en los recursos naturales peruanos: reservas de hidrocarburos y minería. De todo ello habló ayer Humala y añadió que estos recursos nacionales permitirían a Perú ser “grande y majestuoso”.

De este modo acaba una campaña electoral que en esta segunda vuelta, y sobre todo en su recta final, se ha caracterizado por los sucios golpes que de uno y otro bando han propinado candidatos, Presidentes, como Alejandro Toledo y Hugo Chávez, e incluso algún ex presidente ex carcelado y que está sometido a un proceso de extradición, Alberto Fujimori.

Todos ellos han hecho sus apuestas por los postulantes García (es el caso de Toledo y Fujimori) o Humala (llamado el protegido de Chávez), pero según los más críticos, entre los que se incluyen los propios aspirantes presidenciales, ninguno de los invitados sorpresa ha hecho envites por el juego limpio: respetar las leyes electorales y la libertad de elección del ciudadano peruano.

Por eso es justo que ahora estos discursos intrusistas, que buscan hacer política de lo ajeno, se acallen, y sea tiempo del silencio y la reflexión, hasta que las voces a golpe de papel de los peruanos se alcen este domingo y digan claramente cuál es su jugada de futuro.

 
 

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