|
A tres días de la segunda vuelta
electoral, los candidatos a la Presidencia de Perú, el
conservador Alan García y el nacionalista Ollanta Humala,
cerraron sus campañas con sendos mítines multitudinarios
en los que ambos prometieron una profunda transformación
del país. Según las encuestas, las distancias entre
García, líder de las preferencias de voto, y Humala
se acortaría hasta unos escasos nueve puntos porcentuales,
una diferencia mínima en la que el voto oculto podría
tener mucho que decir.
Faltan pocos
días para que los ciudadanos de Perú acudan a las
urnas el domingo 4 de junio. García, al frente del Partido
Aprista Peruano (APRA), se despunta como favorito con un 44% de
la intención de voto, mientras que el nacionalista de Unión
por el Perú (UPP) le sigue de cerca con un 36% de las preferencias.Sin
embargo, habría que tener en cuenta las preferencias de
votos no manifiestas entre los peruanos, quienes optan por no
expresar ante los encuestadores el nombre de qué cádidato
llevará su voto.
Se trata de un asunto que prodría
causar sorpresa, como ya lo hizo en la primera vuelta electoral
preruana, cuando hasta unas semanas antes se pronosticaba que
la ex candidata conservadora Lourdes Flores partciparía
en la segunda vuelta electoral. Los analistas afirman que existe
un 20% de la intenciín de voto no manifiesta y que serían
seguidores de Flores. En estos momentos, y sin su líder
como postulante, algunos podrían decantarse por García,
descrito como "el mar menor", o por Humala, fiel defensor
del discurso populista.
En cualquier
caso, ayer llegó el tiempo para las despedidas de las campañas
electorales. El ex mandatario conservador de Perú, estuvo
arropado el jueves por miles de seguidores en el Paseo de los
Héroes Navales de Lima, un lugar apropiado para el que
dicen ser el líder de la masa urbana. Al tiempo, Humala
consiguió llenar la Plaza de Armas de la ciudad andina
de Cuzco, al sureste del país, uno de sus más preciados
feudos y una de las sedes de los partidarios populares que al
candidato se le confieren.
El mitin de García, en medio
de vítores y tras los fuegos artificiales, comenzó
con las promesas del ex mandatario aprista de gobernar “para
todos” y aplicar “un cambio responsable” que
convierta a Perú en el primer país del Pacífico
sudamericano.
El líder conservador afirmó
que aplicará una transformación profunda y vaticinó
su victoria que, a su juicio, será el triunfo “de
la democracia frente al militarismo, de la libertad frente al
abuso”, en referencia al pasado militar de Humala, un comandante
retirado del Ejército.
Mientras, el ex comandante Humala
pidió en Cuzco a los ciudadanos de Perú que acudan
a las urnas “sin miedo y con esperanza” para así
poder salvar entre todos al país de la “encrucijada”
neoliberal.
Humala confesó tener “sabor
a triunfo” e hizo manifiesta su seguridad de que “un
nuevo Perú es posible”, mientras reiteraba sus principales
propuestas de gobierno: una nueva Constitución y la revisión
de los contratos con las empresas multinacionales.
El candidato de Unión por
el Perú (UPP) ha destacado por su enérgico discurso
nacionalista que aboga por un desarrollo económico sostenible
en el país andino basado en los recursos naturales peruanos:
reservas de hidrocarburos y minería. De todo ello habló
ayer Humala y añadió que estos recursos nacionales
permitirían a Perú ser “grande y majestuoso”.
De este modo acaba una campaña
electoral que en esta segunda vuelta, y sobre todo en su recta
final, se ha caracterizado por los sucios golpes que de uno y
otro bando han propinado candidatos, Presidentes, como Alejandro
Toledo y Hugo Chávez, e incluso algún ex presidente
ex carcelado y que está sometido a un proceso de extradición,
Alberto Fujimori.
Todos ellos han hecho sus apuestas
por los postulantes García (es el caso de Toledo y Fujimori)
o Humala (llamado el protegido de Chávez), pero según
los más críticos, entre los que se incluyen los
propios aspirantes presidenciales, ninguno de los invitados sorpresa
ha hecho envites por el juego limpio: respetar las leyes electorales
y la libertad de elección del ciudadano peruano.
Por eso es justo que ahora estos
discursos intrusistas, que buscan hacer política de lo
ajeno, se acallen, y sea tiempo del silencio y la reflexión,
hasta que las voces a golpe de papel de los peruanos se alcen
este domingo y digan claramente cuál es su jugada de futuro.
|