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Frente a un auditorio formado por universitarios y profesores, el lehendakari Juan
José Ibarretxe hizo su primera valoración en el extranjero tras
el alto el fuego de ETA. El escenario: el United States of Peace de Washington,
organismo auspiciado por el Congreso estadounidense para la solución de
contenciosos internacionales de forma pacífica. El jefe del Ejecutivo vasco
basó su discurso en tres premisas.
Por
un lado, la necesidad de que los organismos internacionales se impliquen en “el
conflicto vasco”, por otro, el derecho de los ciudadanos vascos a decidir
su futuro, y en tercer lugar, el importante papel de su plan estatutario, rechazado
por las Cortes, para que ETA anunciara un alto el fuego. El lehendakari asegura
que sería un “importante acicate” que la ONU se declarara expresamente
a favor de la resolución del “conflicto vasco” y añadió
que “sería una contribución fundamental para la solución
del conflicto la implicación activa de personalidades e instituciones del
ámbito internacional que apoyen el proceso de paz y de normalización”
en el País Vasco. Durante su discurso,
el lehendakari señaló como principales dificultades para el éxito
del proceso “las posibles actuaciones de violencia por parte de grupos descontentos
con el proceso” así como la falta de “flexibilidad” en
la aplicación de la política penitenciaria. Ibarretxe también
reivindicó el derecho de autodeterminación del pueblo vasco puesto
que considera que es “la llave” para cerrar el conflicto.
En cuanto a los factores que propiciaron el alto el fuego de ETA Ibarretxe cree
que su plan estatutario, rechazado en las Cortes, sentó una buena base,
así como el cambio de Gobierno en España ya que, en su opinión,
José Luis Rodríguez Zapatero tiene un "talante más favorable
al diálogo que Aznar". Sobre
el ex presidente del Gobierno, Ibarretxe cree que su gran error tras la tregua
de 1998 fue confundir “dos problemas distintos: el problema de la violencia
de ETA y la solución del conflicto político vasco". En
este sentido Juan José Ibarretxe puntualizó que el proceso actual
tendrá tres etapas. La primera, "la verificación del alto el
fuego permanente" que concluirá cuando Zapatero comparezca en el Congreso.
La segunda, se abrirá con el inicio del diálogo formal entre ambas
partes para, finalmente y en una tercera fase, llegar a acuerdos en torno a los
presos y al abandono de las armas. El lehendakari,
Juan José Ibarretxe, concluyó su estancia en Washington reuniéndose
con el congresista Dan Burton, del subcomité de Relaciones Internacionales.
Este comité, que se encarga del análisis de procesos de paz, está
controlado por el Partido Republicano. En
los últimos tiempos se ha producido una fuerte presión por parte
del entorno del PP para que el Ministerio de Exteriores desautorizase esta visita
del líder vasco, presión que fue respondida por el propio Miguel
Angel Moratinos, indicando que la visita del peneuvista era de carácter
más académico que político. Los
hechos han venido a darle la razón, ya que el auditorio del lehendakari
no estaba compuesto por parlamentarios sino por estudiantes y profesores universitarios.
Sin embargo, fuentes diplomáticas españolas en el entorno de Washington
consideran que el hecho de que Ibarretxe visite la capital de los Estados Unidos
demuestra un cierto giro de la diplomacia estadounidense hacia posturas menos
duras, refrendada por la nueva actitud hacia Irán y este nuevo gesto hacia
el poderosísimo lobby vasco, ligado al PNV y muy relacionado también
con los servicios de inteligencia desde la Guerra Fría.
Según las mismas fuentes, Ibarretxe pretendía con este viaje disminuir
la credibilidad de la postura del ex presidente José María Aznar
frente al ala dura de los republicanos. El momento, desde luego, no podía
ser más propicio, ya que Bush está cayendo en las encuestas -su
popularidad está por debajo del 40%- y las elecciones estadounidenses están
a la vuelta de la esquina, con lo que el voto del lobby vasco podría ser
decisivo. Por ello, los republicanos han hecho un guiño a Ibarretxe que
éste no ha desaprovechado. |