| La
inesperada subida de precio de la deuda pública estadounidense
registrada en el último mes podría haber llegado
a su fin. Como muestra que la rentabilidad del diez años
estadounidense se haya situado los dos últimos días
por encima del 5%. El motivo se reparte entre dos factores a los
que los operadores y los comentaristas de los ‘blogs’
financieros conceden la misma importancia: la más que probable
subida de los tipos de interés de referencia que aplicará
la FED en su próxima reunión del 28 y el 29 de junio
y una decisión política que asegura un aumento en
la emisión de bonos del Tesoro nuevos.
La presión de la Casa Blanca
ha dado sus frutos esta semana y el Parlamento estadounidense
ha accedido a conceder con carácter de emergencia una ampliación
presupuestaria que servirá para financiar, fuera del presupuesto
ordinario, las operaciones militares en Irak y Afganistán.
Aunque los republicanos y los demócratas
han querido suavizar la operación e incluido otras partidas
extraordinarias destinadas en principio a la reconstrucción
de las zonas afectadas el pasado verano por los huracanes ‘Katrina’
y ‘Rita’. Como consecuencia, el Congreso ha aprobado,
con 351 votos a favor y 67 en contra, una propuesta de ley de
gasto de emergencia por un total de 94.500 millones de dólares,
que será refrendada esta semana por el Senado y ratificada
antes del próximo martes por el presidente Bush.
De ese dinero, un 69,62%, 65.800
millones de dólares, servirán para financiar los
gastos militares. Aunque la cantidad será más elevada
porque hay otros 3.900 millones de dólares que se usarán
para lo mismo bajo la coartada de aumentar las ayudas al exterior.
El resto se dividirá entre la reconstrucción de
las zonas del Golfo de México, 19.800 millones de dólares,
y un presupuesto adicional de 2.300 millones de dólares
para que el país se prepare ante una eventual epidemia
de gripe aviar.
La cantidad adicional sólo
supone un 3,21% del presupuesto total previsto por Washington
para el año fiscal 2007, que se inicia en octubre de este
año. Pero desde el punto de vista de los mercados de deuda,
supera en 7.500 millones de dólares, el conjunto de las
emisiones nuevas realizadas en el primer trimestre de este año,
que suman 88.000 millones de dólares. Y asegura, por lo
tanto, un nuevo aluvión de papel inesperado para los últimos
seis meses de este año ya que el dinero debe ser captado
y desembolsado con carácter de urgencia.
El actual inquilino de la Casa
Blanca, George Bush, ha batido otro récord este año.
Ya es el presidente de EEUU, bajo cuyo mandato más se han
aumentado los límites que el Congreso y el Senado fijan
a la deuda viva que puede mantener el Tesoro en los mercados financieros.
Nueve billones de dólares,
esa es la cantidad total hasta la que podrá endeudarse
a partir de ahora EEUU. Un 9,76% más que la última
cantidad prevista (8,2 billones).
Hasta cuatro veces ha tenido que
recurrir Washington a la argucia de aumentar los límites
del endeudamiento federal para mantener el ritmo de gasto público
sin retocar sus programas de recortes de impuestos. En total un
aumento de tres billones de dólares, justo un 50% más
del límite que estaba fijado cuando Bill Clinton abandonó
el poder. No importa que con este presidente el déficit
público del año fiscal 2007 supere, ya con seguridad,
el récord histórico de 412.700 millones de dólares,
marcado por él mismo en 2004.
Las llamadas de algunos parlamentarios
republicanos a la contención del gasto han quedado hechas
añicos ante la evidencia que muestran las encuestas. Los
demócratas, sin haber hecho nada especial ni tener un programa
común diferenciado, podrían en las elecciones parciales
de noviembre alcanzar la mayoría en las dos Cámaras,
que ahora disfrutan los republicanos. Todo por el imparable deterioro
de la popularidad de Bush, situada ya en el 30%. Y nada mejor
que un aumento del gasto federal para evitarlo. A medida que el
panorama político se ensombrecía para el partido
del actual presidente la negociación sobre el presupuesto
de este año se aclaraba.
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