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La remodelación de las carreteras
de Indiana, Ohio e Illinois a cargo de empresas extranjeras ha
creado bastante descontento. Varios estados de EEUU, entre los
que se encuentra Indiana - el más afectado en este aspecto
- han acordado con empresas extranjeras la remodelación
de algunas autopistas y carreteras interestatales.
En teoría,
los políticos se congratulan por las firmas de estos acuerdos,
además de elogiar a las empresas que han decidido hacerse
cargo del proyecto - entre las que se encuentran Macquarie Infrastructure
Group of Sydney y la madrileña CCIT SA - pues en anteriores
proyectos llevados a cabo en EEUU (como la construcción
de autopistas en Chicago) han utilizado los métodos más
modernos y competentes.
Sin embargo,
los ciudadanos de estos estados no están muy contentos
con la gestión de sus gobernantes locales. El principal
descontento de la población se debe a que las nuevas autopistas
incluirán puestos de peaje, cuyo fin será el de
amortizar la inversión, que en un principio sería
de 2.600 millones de dólares. Otro de los problemas a los
que se van a enfrentar las autoridades, y que además es
una de las causas principales del enfado de los habitantes, es
la naturaleza extranjera de las empresas.
“He
escuchado que van a ser extranjeros los que van a remodelar la
autopista, y eso me suena a que no va a salir bien el acuerdo”
afirma Kreig berle, un camionero de 36 años de Chillicothe,
Illinois, que afirma conocer bien las carreteras. “Creo
que Indiana debería hacerse cargo de esta remodelación,
no necesitamos a ningún extranjero para ello”.
Sin embargo, apesar de la oposición,
el proyecto podrá ser llevado a cabo gracias a un voto.
Esta reacción negativa por
parte de la población ha sorprendido a los partidarios
del proyecto, sobre todo el arranque tildado como “xenófobo”
de no querer aceptar extranjeros remodelado las autopistas de
estos estados. Quizás debido a la actitud de la población
local, el director de la empresa Macquarie Infrastructure Group
of Sydney, Steve Allen, ha afirmado que su compañía,
que opera como controladora de peajes en nueve países,
tiene un incentivo para mejorar las carreteras, y así a
traer - al contrario de lo que piensan los conductores de Indiana
- más usuarios para que utilicen las mismas.
“Desde que nos encargamos
de controlar las autopistas de Chicago nuestra compañía
ha construido peajes electrónicos antes del periodo de
tiempo requerido, además de organizar cambios de sentido
en puntos estratégicos para reducir los atascos”
afirma Allen, convencido de la buena labor que va a hacer su empresa.
Sin embargo, a pesar de la seguridad
de las empresas y de la tranquilidad y confianza que intenta trasmitir
el gobernador del estado - que ha prometido postponer el incremento
del peaje actual establecido hasta que los peajes electrónicos
sean construidos, además de prometer dar más presupuesto
a los condados que se vean afectados por la remodelación
de las autopistas - la oposición de Indiana, a pesar de
todas estas medidas, no han mostrado su convencimiento.
A pesar de todo, las obras se iniciarán
próximamente, pues el plan fue aceptado por un voto más
de lo establecido para poder sacar un proyecto adelante.
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