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Evo Morales, presidente de Bolivia, ya
ha puesto en marcha su Plan de Desarrollo Nacional, con el que
espera conseguir un incremento del 7,6% del Producto Interior
Bruto (PIB) del país. Este programa gubernamental busca
concretar además más de 100.000 empleos anuales
y destinará unos 300 millones de dólares (238,6
millones de euros), de los cuales 60 millones (47,7 millones de
euros) se invertirán este año.
El Gobierno boliviano pretende
con este plan incrementar hasta 1.600 millones de dólares
(1.272,35 millones de euros) hasta el año 2011, los 783
millones (622,6 millones de euros) actualmente programados para
la inversión en el país. El plan se apoya en los
cuatro sectores más importantes del país, como son
el estratégico, el generador de empleos e ingresos, las
infraestructuras y la producción, y el de los servicios
productivos.
El sector estratégico abarca
a los hidrocarburos, minería, energía y recursos
ambientales. El apartado generador de empleos e ingresos engloba
a las industrias manufactureras, asociaciones productivas, artesanos,
organizaciones económicas campesinas, las pymes que hacen
un conjunto de las industrias, además de turismo, el sector
agropecuario, transporte, comunicaciones y servicios. El sector
de las infraestructuras y la producción recoge las telecomunicaciones,
los aeropuertos, la electricidad y los riegos. Y, por último,
los servicios productivos incluyen a los sistemas de contratación
internos y externos.
Morales prevé con este plan
la construcción de 100.000 viviendas cada año y
eliminar así el sistema colonial y neoliberal. Asimismo,
el presidente ha asegurado que gracias a este proyecto va a implantar
una sociedad productiva con cuatro principios: Bolivia productiva;
Bolivia digna; Bolivia democrática y Bolivia soberana.
Pero no todo son buenas noticias
para Morales. Tanto el Gobierno como el principal partido de la
oposición del país andino se han acusado mutuamente
de promover un clima de violencia de cara a las elecciones de
los representantes a la Asamblea Constituyente el próximo
2 de julio. Juan Ramón Quintana, ministro de la Presidencia,
ha culpado al partido Poder Democrático y Social (Podemos),
liderado por el ex presidente conservador Jorge Quiroga, de aliarse
con la izquierda radical para restarle votos al Movimiento al
Socialismo (MAS), el partido del presidente Evo Morales.
Quintana sospecha que Podemos pueda
tener algo que ver en la provocación de los disturbios
del pasado viernes en Bolivia, cuando un desalojo de terrenos
provocó una muerte y doce heridos en la periferia de la
ciudad de Oruro, a unos 200 kilómetros al sur de La Paz.
A su vez, Podemos acusa al Gobierno
de alentar una campaña electoral basada en la violencia
y en la confrontación al estilo de Hugo Chávez,
presidente de Venezuela. Asimismo, el grupo ha atribuido al Gobierno
la culpa de las consecuencias de la operación policial
y militar que generó heridos y una muerte en Oruro. Podemos
ha convertido en el tema central de su campaña contra el
Gobierno la supuesta injerencia en asuntos bolivianos del mandatario
venezolano, aliado político de Morales.
El próximo 2 de julio, 3,5
millones de bolivianos están llamados a las urnas para
elegir a los 255 representantes a la Asamblea Constituyente, que
reformará la Constitución. Morales se ha declarado
en campaña electoral y ha señalado que busca obtener
dos tercios de los escaños para orientar las reformas constitucionales
en la línea de su estrategia de cambio social.
El precio del gas.
El Gobierno boliviano ya ha enviado a la petrolera estatal brasileña,
Petrobras, una notificación donde la invita a iniciar formalmente
la próxima semana las negociaciones destinadas a incrementar
el precio del gas natural que le exporta. El contrato vigente
desde 1999 entre las dos compañías establece que
a partir de la notificación formal, YPFB y Petrobras tienen
un plazo máximo de 45 días para establecer el acuerdo
y que si no lo logran, las partes pueden plantear el tema a través
de un arbitraje internacional.
La petrolera brasileña ya
había reclamado al Gobierno boliviano la notificación
para iniciar el diálogo con YPFB, que pretende subir el
precio que mantienen de 3,40 dólares (2,7 euros) por millón
de BTU (Unidad Térmica Británica), aunque aún
se conoce oficialmente cuánto aumentará esta cifra.
En el caso de Argentina, el precio ha aumentado de 3,35 a 5,5
dólares (2,66 y 4,36 euros, respectivamente) por millón
de BTU.
Evo Morales decidió subir
el precio del combustible vendido tanto a Brasil como a Argentina
en el marco de su política energética, que tiene
como eje la nacionalización de los hidrocarburos aprobada
el 1 de mayo. Brasil importa actualmente un promedio de 26 millones
de metros cúbicos diarios por un contrato que tendrá
vigencia hasta 2019, mientras que Argentina demanda 7,7 millones
de metros cúbicos, pero tiene un acuerdo que fenece este
fin de año.
En el caso de Argentina, será
el ministro de Planificación Federal de Argentina, Julio
De Vido, el que va a reunirse con el vicepresidente boliviano,
Álvaro García Linera, para definir el nuevo precio
del gas. Morales ha afirmado que su Gobierno comenzará
hoy la "gran pelea" para que Argentina pague algo más
de dos dólares (1,5 euros) por el gas que le vende, que
supone medio dólar (39 céntimos de euro) por encima
de lo aceptado por Buenos Aires.
Asimismo, el mandatario boliviano
señaló que el sábado habló por teléfono
con su homólogo argentino, Néstor Kirchner, y le
pidió incrementar en dos dólares el precio actual.
Bolivia tiene un contrato de venta de gas a Argentina de 7,7 millones
de metros cúbicos diarios hasta fin de año. Su precio
es actualizado con cierta periodicidad y a conveniencia de las
partes.
Argentina ha sufrido desde 2003
una merma en su suministro de gas natural, lo que obligó
al Gobierno argentino a importar gas desde Bolivia y recortar
los envíos a Chile. Ahora debe afrontar la decisión
del Gobierno boliviano de subir los precios a los que exporta,
un nuevo valor de compraventa que la Paz y Buenos Aires negociarán
la próxima semana.
Hace unas semanas, Néstor
Kirchner desató la polémica al sugerir que Chile
se debía integrar a las conversaciones con Bolivia con
el objetivo de fijar el nuevo precio del recurso, después
de reconocer que el gas que compra Argentina a Bolivia es reexportado
a Chile.
Bolivia rechazó incluir
a Chile en la negociación porque su política es
usar el gas natural como arma en un eventual diálogo con
Santiago destinado a recuperar la salida al océano Pacífico
que perdió con tropas chilenas en una guerra de finales
del siglo XIX.
España esperará
para negociar. El Gobierno español va a esperar
a que concluyan las negociaciones entre Bolivia y las petroleras
extranjeras tras la nacionalización del sector de hidrocarburos
que para cerrar un nuevo acuerdo de cooperación con Evo
Morales. El presidente del Gobierno español, José
Luis Rodríguez Zapatero, anunció el pasado 4 de
enero, cuando Morales era aún presidente electo de Bolivia,
su compromiso político de condonar una parte sustancial
de los 100 millones de euros en deuda externa que tiene Bolivia
con España.
España tiene previsto eximir
a Bolivia 35 de los 100 millones de euros de la deuda bilateral
con el país andino de aquí a 2009, en virtud del
programa de ejecución que se aprobó hace tres años.
Esta cantidad podrá canjearse por programas educativos
o de promoción de inversiones, así como en actividades
medioambientales, al igual que se ha hecho en los últimos
meses con países como Ecuador, Honduras y Nicaragua, con
los que se ha comprometido ya una condonación de 193,2
millones de euros.
En paralelo, el Gobierno español
ha decidido incrementar este año a más de 60 millones
de euros la ayuda oficial al desarrollo (AOD) destinada para Bolivia,
según indican fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores
en base a las previsiones de la Agencia Española de Cooperación
Internacional (AECI) para 2006.
España ayudó a Bolivia
en 2004 con un total de 43,6 millones en AOD, mientras que en
2005 la cuantía ascendió a 52 millones. Los fondos
para el 2006 serán suministrados por la AECI en un 60%,
mientras que el resto correrá a cargo de entidades municipales
y autonómicas.
En defensa del ideal antiestadounidense.
Evo Morales ha asegurado que está dispuesto a defender
con armas a su país, a Cuba y a Venezuela de un eventual
ataque estadounidense, en el marco del discurso que ha pronunciado
en un homenaje al “Che” Guevara que le ha brindado
en la localidad de La Higuera, donde murió en 1967. Morales
ha indicado que si antes casi todos los países estaban
sometidos a un imperio, a un modelo económico, ahora los
tiempos han cambiado, porque estos países se han liberado.
Morales ha anunciado además que el trece de agosto asistirá
a La Habana al ochenta cumpleaños de Fidel Casto. De regalo,
le llevará un pastel elaborado con hojas de coca.
Morales ha afirmado además
que ahora no son los pueblos los que levantan las armas contra
el imperio, si no que es el imperio el que levanta las armas contra
los pueblos que quieren liberarse. Si lo hicieran en Cuba, Venezuela
o en Bolivia, advirtió, Bolivia enfrentaría y defendería
también con armas la patria, los recursos naturales y las
transformaciones sociales.
Morales ha expresado también
su admiración y respeto por Guevara, al que calificó
de líder inmortal con impecable conducta, incansable en
la lucha por la unidad, la libertad y la dignidad de los pueblos
latinoamericanos e inclaudicable en esa lucha por el pensamiento
antiimperialista.
El presidente boliviano indicó
que hace diez años él ya anticipó que en
poco tiempo iba a haber muchas Cubas en Latinoamérica,
en alusión a lo que sucede en Bolivia y en Venezuela.
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