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El Congreso de EEUU ha modificado la ley que hasta ahora estaba vigente en EEUU
sobre la venta de alimentos a Cuba, que obligaba a la Isla a abonar las cargas antes de que salieran del puerto. Un anacronismo, porque las normas internacionales dictan que la mercancía sea pagada
cuando llega a su destino.
Al parecer,
esta decisión sólo afectaba a los granjeros, pues
desde que se impuso esa nueva ley, la venta de maíz a Cuba
descendió un 21%, las ventas de carne a la isla descendieron
un 26% y el trigo también cayó un 17%. Éstas
no han sido las únicas propuestas que el Congreso ha estudiado,
además de la modificación de la venta de alimentos
a Cuba, otras dos propuestas fueron estudiadas - aunque denegadas
ambas - por los congresistas.
Una pedía
el cese de la política de embargo sobre la isla, mientras
que la otra pedía que se volviesen a autorizar los viajes
de estudiantes - que tiene como objetivo estudiar la cultura de
Cuba - a la isla. La primera propuesta fue rechazada por 245 votos
en contra y 181 votos a favor, mientras que la segunda tampoco
fue reñida, y los 236 votos en contra se impusieron a los
187 a favor.
Sin embargo, otra noticia
positiva para Cuba ha sido la oposición de La Cámara
de Representantes a una nueva ley que quería llevar a cabo
el congresista republicano del estado de Florida, Lincoln Díaz-Balart,
de origen cubano. Esta ley pretendía exigir a los diplomáticos
y a los grupos de presión cubanos - y de todos los países
considerados “estados terroristas” por EEUU, entre
los que se encuentran Irán, Siria, Sudán y Corea
del Norte entre otros - que hiciesen públicos ante el fiscal
general sus contactos legislativos.
La ley fue denegada con 263
votos a favor y 159 en contra, pues se requieren al menos dos
tercios de la Cámara (es decir, 286 votos) para poder suspender
las reglas vigentes y aprobar nuevas leyes. A pesar de no haber
sido aprobado el proyecto de ley, la oficina de Díaz-Balart
guarda las esperanzas en que en un futuro no muy lejano entre
en vigor esta iniciativa, para así mantener informada a
la población de “cuándo un régimen
está pagando por representación aquí en Washington,
y qué contactos están siendo hechos...para intentar
influir en los funcionarios”, afirmó el político.
Sin embargo, varios representantes - en su mayoría demócratas
- han afirmado que esta ley, en caso de aprobarse supondría
“dar un paso atrás en las relaciones diplomáticas
entre EEUU y Cuba”.
Además, las penalizaciones
que fijaba el proyecto del representante de Florida, en caso de
que no se cumpliese el mismo, van desde multas superiores a los
10.000 dólares hasta penas de cinco años de cárcel.
Esta ley, en caso de que finalmente se apruebe en un futuro, afectaría
sobre todo a Cuba, Siria y Sudán, que son los países
que mantienen sedes diplomáticas o intereses económicos
en EEUU, mientras que ni Corea del Norte ni Irán se verían
afectados por ésta.
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