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La reforma migratoria que el presidente
George Bush pretendía sacar adelante este año, antes
de las elecciones legislativas, tendrá que esperar hasta
el 2007. El voto hispano, decisivo para las elecciones de noviembre a conseguido frenar la nueva oleada de xenofobia parlamentaria.
El republicano
Dennis Hastert, presidente de la Cámara, ha asegurado que
celebrar estas audiencias permitirá conocer la opinión
de los estadounidenses sobre la reforma, aunque la prioridad sea
“la de proteger las fronteras”. Las audiencias de
Washington se celebrarán durante el mes de julio en el
Capitolio y las que van a tener lugar fuera de la capital serán
en agosto. Éstas van a celebrarse fundamentalmente en los
lugares más afectados por la entrada de inmigrantes indocumentados,
como es el caso de la zona fronteriza con México.
Los republicanos
de la Cámara de Representantes consideran que el proyecto
del Senado puede llevar a una amnistía de los trabajadores
indocumentados. Además, creen que cualquier tipo de legalización
debe supeditarse a un refuerzo de la seguridad en la frontera.
Además, y paralelamente a esta discusión, se está
reforzando la frontera con diferentes proyectos, como el que se
aprobó el pasado mes de diciembre en EEUU donde se contempla
la construcción de una barrera de más de 1.100 kilómetros
en la frontera con México.
Este asunto ha dividido a los republicanos,
pues esta decisión por parte de la Cámara se opone
a la intención del presidente de EEUU, George Bush, de
que la reforma sea aprobada antes de las elecciones legislativas
que se celebrarán el próximo mes de noviembre, por
lo que ha sido duramente criticada por los demócratas.
El presidente Bush apoya el proyecto
de ley que se aprobó en mayo por el Senado. Éste,
además de reforzar la seguridad en la frontera, prevé
la creación de un programa especial que permitiría
obtener la ciudadanía a los inmigrantes indocumentados
que residan desde hace más de cinco años en EEUU.
Los inmigrantes tendrían que pagar una multa, impuestos,
aprender inglés y tener un trabajo durante seis años
como condición para obtener los papeles. Este proyecto
también permitiría solicitar un permiso de trabajo
temporal a los indocumentados que han residido entre dos y cinco
años en el país.
La intención de Bush es
más que obvia, porque la población latina es la
minoría étnica más importante del país,
tal y como se demostró el pasado día 1 de Mayo en
las calles de las diferentes urbes del país, y por tanto
la aprobación de esta ley bajo su mandado supondría
el voto de muchas de las organizaciones latinas activas establecidas
en EEUU.
Sin embargo, parece que para sus
compañeros de partido, es más importante la seguridad
nacional - o lo que ellos ven como seguridad nacional - que la
obtención de votos, pues obviamente, las nuevas reformas
en la frontera con México (la construcción de más
obstáculos y la presencia de un dispositivo de seguridad
más severo, entre otras medidas) han hecho que los inmigrantes
latinos vean con malos ojos a este partido.
De cualquier modo, la conclusión
más clara que se puede sacar de esta situación es
que el voto latino empieza a cobrar una importancia sin precedentes
en EEUU, que posiblemente se verá acrecentada con el paso
del tiempo.
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