|
Después de cinco meses de controversias, declaraciones y toda clase de sutilezas y económicas, Mittal, la primera siderúrgica mundial, se ha quedado con la segunda, que es Arcelor, y se ha logrado así una empresa, que producirá más de 110 millones de toneladas de acero, muy por delante de su inmediato competidor, la japonesa Nipon Steel, que el año pasado produjo 32 millones de toneladas.
Arcelor
no pudo resistir la última oferta de Mittal: 40,37 euros
por acción, lo que significa una valoración de 25.800
millones de euros. Lo que representa un valor superior en un 43
por ciento al Mittal ofrecido el pasado 27 de enero, cuando lanzó
la opa hostil sobre Arcelor. Indudablemente, la batalla ha sido
muy beneficiosa para los accionistas de Arcelor. Además,
supone un éxito en esta era de la globalización,
en que nos encontramos. Nadie pone en duda que en la siderurgia
el tamaño es fundamental y que esta industria se encuentra
dispersa y atomatizada. Por eso, esta fusión debe ser vista
con buenos ojos y así lo fue, desde el primer momento,
por los analistas.
Pero quedan todavía algunas
heridas abiertas. La principal es la canadiense Dofasco, que Arcelor
compró el año pasado. Arcelor considera que Dofasco
es un activo importante, pero Mittal tiene un acuerdo con Thyssen-Krupp
para vendérsela.
Lakshmi Mittal, que es el quinto
hombre más rico del planeta, según la revista Forbes,
ha dado muestras, a lo largo de estos últimos meses, de
perseverancia y de saber no perder los nervios. Las fusiones en
el sector siderúrgico parecen imparables. Es la lógica
de la economía. Según los expertos, dentro de un
lustro, las cinco o siete mayores compañías del
mercado, controlarán entre el 30 y el 40 por ciento de
la producción mundial. Pese al éxito de la fusión
entre Mittal y Arcelor, la empresa resultante apenas gestionará
un 10 por ciento de la producción mundial de acero. Este
dato explica suficientemente el grado de atomatización
de este sector industrial. Los mercados, de mayores posibilidades
de desarrollo, son China y la India. Y en Europa, Occidental y
del Este, así como en Estados Unidos y Brasil, la empresa
conservará su liderazgo.
El nuevo grupo facturará
71.900 millones de dólares, tendrá un ebitda de
13.300 millones y una capitalización de 46.000 millones.
Para no crear más dificultades, la familia Mittal se compromete
a no superar el 45 por ciento de la empresa resultante en tres
años. El consejo estará compuesto por 18 miembros,
de los que seis serán designados por Mittal y nueve pertenecerán
al consejo de Arcelor. Los otros tres miembros representarán
a los trabajadores. De los siete miembros de la dirección,
cuatro procederán de Arcelor, entre ellos, el consejero
delegado. Al menos, por un período de tres años,
puede hablarse de gobierno corporativo.
En todo este proceso se ha impuesto
la realidad económica, pese a los intereses políticos,
que también los ha habido. Parece el momento adecuado de
recordar las palabras de Lakshmi Mittal: “Europa necesita
adoptar una actitud de poderío, orientada hacia el exterior”. |