|
Los representantes legales de José María Aznar, ex presidente del Gobierno español (1996-2004), detallaron en la noche del pasado jueves al supervisor bursátil estadounidense (SEC) algunos de los términos de su nombramiento como consejero de News Corp. En un hecho relevante del tipo Form 3, su abogada, Laura O'Leary, señaló que Aznar no tiene por el momento ninguna participación de la compañía.
La nueva comunicación a la SEC coincidía con la polémica por sus relaciones contractuales con Rupert Murdoch. Las retribuciones percibidas por el ex presidente del Gobierno español por parte de News Corp International, el holding del magnate australiano, a través de su sociedad familiar Famaztella SL y que no fueron comunicadas ni al Consejo de Estado ni al Gobierno españoles, se han mantenido buena parte de la semana en las portadas de casi todos los periódicos españoles.
El País recordó que Rupert Murdoch "defendió fervientemente" en sus medios de comunicación la invasión de Irak, una de las 'grandes apuestas' de Aznar. Además, el diario del Grupo Prisa ha asegurado con contundencia que Aznar incurrió en una doble incompatibilidad y ha censurado que este hecho no fuera puesto en conocimiento ni del Registro de Intereses de Altos Cargosespañol ni del citado Consejo de Estado.
Abc y El Mundo no lo veían tan claro. Ambos rotativos publicaron en sus respectivas portadas la versión del ex presidente del Gobierno en la que niega que haya incumplido la ley. No obstante, para los dos periódicos este asunto no merecía más espacio que un sumario. La Razón, diario del grupo Planeta, es el único que no destacó este tema en portada.
Buen gobierno corporativo. En cualquier caso, las normas de transparencia y buen gobierno corporativo vigentes ahora en EEUU, y más que discutidas por los lobbies conservadores y parte de la actual Administración, han sido las 'culpables' de la polémica. De todas formas, esta legislación ha demostrado su validez. De hecho, sin ellas y las comunicaciones obligatorias que las cotizadas deben hacer a la SEC quizá nunca hubiera sido conocido el hecho de que, sólo cuatro meses después de dejar la Presidencia del Gobierno, Aznar ya tenía una relación contractual con Murdoch.
Aunque la principal referencia sobre la que se ha establecido la discusión política parece corresponder a la noticia publicada por El País, que firmaba Ernesto Ekaizer, un contrastado especialista en estos asuntos, la agencia Europa Press, en la tarde del martes 27 de junio, fue la primera en publicar la noticia. De hecho, su teletipo fue citado en la información publicada por El Mundo al día siguiente, en la que también se recogía una primera reacción del entorno de Aznar a la información.
Además, la semana anterior, EL BOLETÍN y Americaeconomica.com habían publicado la noticia del sueldo que iba a cobrar el ex presidente español extraída de un documento facilitado por News Corp a la SEC, anterior a la comunicación del pasado 26 de junio, en la que figuraban todos los datos conocidos ahora.
Prensa británica. Los medios de comunicación británicos han seguido muy de cerca la noticia. En aquel país, donde Murdoch es el propietario de los periódicos The Sun y The Times, se tiene una clara percepción de la influencia política del magnate australiano de las comunicaciones. De hecho, muchos analistas han recordado estos días que la decisión que tomó en 1997, cuando abandonó el histórico apoyo que siempre concedía a los conservadores para apostar por Tony Blair, pudo ser decisiva en la ascensión al poder de este político que, ahora está a punto de dejar su puesto.
Muchos columnistas se preguntaban estos días si Blair también conseguiría algún trabajo en el imperio de Murdoch. Sin embargo, la conclusión mayoritaria era negativa ante este supuesto. Los analistas políticos británicos parecen creer que el actual premier británico, cuando se prejubile, imitará a Bill Clinton y creará una fundación, completamente desligada del entorno de su partido, para mantener vivo su nombre en la escena internacional.
En The Independent, se aportaba una curiosa especulación sobre las intenciones reales que podría tener Murdoch para haber nombrado consejero de su empresa a Aznar. Según este rotativo, no sería descartable que el australiano quisiera comprarse un periódico español. ¿Quizá El Mundo? Si se tomase como referencia la última compra de títulos a los socios minoritarios por parte de RCS, actual accionista de referencia, la adquisición rondaría los 200 millones de euros.
La insinuación no pasaba de ahí, aunque el articulista aseguraba que en España hay muchos periódicos de calidad como el diario de Unedisa, La Vanguardia, con quien The Independent mantiene cierta relación, El País y Marca.
En The Times, sin embargo, se ha especulado poco. Aunque hoy viernes se ha publicado puntualmente la noticia, con una entradilla en la que se sugiere que Aznar tendrá que enfrentarse a una investigación parlamentaria.
Murdoch, además, no se molesta en ocultar su ambición de intervenir en la política. Hoy mismo, en una entrevista publicada por The Australian, uno de sus periódicos, solicitaba a Tony Blair que permaneciera en el poder un año más. Y se daba un plazo de año y medio para decidir a quién apoyaría en las siguientes elecciones británicas, sin descartar que reverdeciera ahora su antigua afinidad con el Partido Conservador.
Quizá Blair no trabaje para Murdoch, pero muchos políticos internacionales que se destacaron en los días previos de la invasión de Irak por apoyar a EEUU y a Bush, van encontrando puestos de trabajo bien remunerados en empresas o instituciones donde el actual inquilino de la Casa Blanca tiene mano.
Esa 'mano' Bush la tiene, por supuesto, con Murdoch, hasta el punto de que la FOX, la cadena de televisión del grupo del magnate australiano, fue casi la emisora oficial del Gobierno estadounidense en los días de la invasión. Y también, claro, hay buenas conexiones Bush-Banco Mundial, el organismo que ahora preside Paul Wolfowitz, quien fuera subsecretario de Defensa de EEUU en aquella época. Wollfowitz acaba de nombrar vicepresidenta de esta institución a la ex ministra de Asuntos Exteriores española, Ana Palacio, que ya llevaba un tiempo ejerciendo como asesora.
|