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Faltan sólo dos días para que los
bolivianos acudan a las urnas para la elección de 255 constituyentes
y voten en el referéndum autonómico. En la recta
final de la campaña, el acto más destacado ha sido
la multitudinaria concentración popular que el miércoles
cerró la campaña del movimiento cívico del
distrito boliviano de Santa Cruz en favor de la autonomía,
en abierto desafío al liderazgo del presidente boliviano,
Evo Morales. Mientras, desde la región de Buenos Aires,
el mandatario boliviano calificó de "burgueses"
a los sectores que pugnan por la autonomía, después
de firmar un acuerdo con su homólogo argentino, Néstor
Kirchner, para fijar el nuevo precio del gas y establecer un aumento
del volumen del recurso que Argentina importa de Bolivia.
“Esos sectores ayer eran
centralistas y hoy son autonomistas, ahora quieren un centralismo
departamental para vivir del pueblo", afirmó Morales
en una conferencia de prensa, que ofreció poco antes de
emprender el regreso a Cochabamba donde anoche cerró la
campaña.
que "No vamos a pelear entre
hermanos, pero la autonomía es ahora o nunca", manifestó
el presidente del Comité Cívico de Santa Cruz, Germán
Antelo, en la concentración callejera a la que asistieron
al menos 200.000 personas, según medios locales.
El proceso electoral ha estado
polarizado por Morales, por un lado, y por el ex presidente Jorge
Quiroga y los líderes de Santa Cruz, por el otro, en medio
de la notoria impasibilidad de la población respecto a
los candidatos a constituyentes, cuyos nombres apenas conoce y
menos sus propuestas, según EFE.
El mandatario boliviano ha criticado
reiteradamente a las autonomías propugnadas por los líderes
regionales del pujante departamento oriental de Santa Cruz, a
los que acusó de no tener una propuesta solidaria con los
indígenas, por hacer una campaña por el "no"
en la consulta popular.
Pero Morales también ha
recibido sus críticas. Durante las últimas semanas,
tanto el Gobierno como el principal partido de la oposición
del país andino se han acusado mutuamente de promover un
clima de violencia de cara a las elecciones de los representantes
a la Asamblea. Juan Ramón Quintana, ministro de la Presidencia,
ha culpado al partido Poder Democrático y Social (Podemos),
liderado por el ex presidente conservador Quiroga, de aliarse
con la izquierda radical para restarle votos al Movimiento al
Socialismo (MAS), el partido del presidente Evo Morales.
Quintana sospecha que Podemos pueda
tener algo que ver en la provocación de los disturbios
del pasado viernes en Bolivia, cuando un desalojo de terrenos
provocó una muerte y doce heridos en la periferia de la
ciudad de Oruro, a unos 200 kilómetros al sur de La Paz.
A su vez, Podemos acusa al Gobierno
de alentar una campaña electoral basada en la violencia
y en la confrontación al estilo de Hugo Chávez,
presidente de Venezuela. Asimismo, el grupo ha atribuido al Gobierno
la culpa de las consecuencias de la operación policial
y militar que generó heridos y una muerte en Oruro. Podemos
ha convertido en el tema central de su campaña contra el
Gobierno la supuesta injerencia en asuntos bolivianos del mandatario
venezolano, aliado político de Morales.
El próximo 2 de julio, 3,5
millones de bolivianos están llamados a las urnas para
elegir a los 255 representantes a la Asamblea Constituyente, que
reformará la Constitución. Morales se ha declarado
en campaña electoral y ha señalado que busca obtener
dos tercios de los escaños para orientar las reformas constitucionales
en la línea de su estrategia de cambio social.
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