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Año VII - Madrid, viernes 30 de junio de 2006
 
Reportaje
 
El debate autonomista protagoniza el final de campaña en Bolivia
 
Opiniones con independencia

Maria Ayala

 

Faltan sólo dos días para que los bolivianos acudan a las urnas para la elección de 255 constituyentes y voten en el referéndum autonómico. En la recta final de la campaña, el acto más destacado ha sido la multitudinaria concentración popular que el miércoles cerró la campaña del movimiento cívico del distrito boliviano de Santa Cruz en favor de la autonomía, en abierto desafío al liderazgo del presidente boliviano, Evo Morales. Mientras, desde la región de Buenos Aires, el mandatario boliviano calificó de "burgueses" a los sectores que pugnan por la autonomía, después de firmar un acuerdo con su homólogo argentino, Néstor Kirchner, para fijar el nuevo precio del gas y establecer un aumento del volumen del recurso que Argentina importa de Bolivia.

“Esos sectores ayer eran centralistas y hoy son autonomistas, ahora quieren un centralismo departamental para vivir del pueblo", afirmó Morales en una conferencia de prensa, que ofreció poco antes de emprender el regreso a Cochabamba donde anoche cerró la campaña.

que "No vamos a pelear entre hermanos, pero la autonomía es ahora o nunca", manifestó el presidente del Comité Cívico de Santa Cruz, Germán Antelo, en la concentración callejera a la que asistieron al menos 200.000 personas, según medios locales.

El proceso electoral ha estado polarizado por Morales, por un lado, y por el ex presidente Jorge Quiroga y los líderes de Santa Cruz, por el otro, en medio de la notoria impasibilidad de la población respecto a los candidatos a constituyentes, cuyos nombres apenas conoce y menos sus propuestas, según EFE.

El mandatario boliviano ha criticado reiteradamente a las autonomías propugnadas por los líderes regionales del pujante departamento oriental de Santa Cruz, a los que acusó de no tener una propuesta solidaria con los indígenas, por hacer una campaña por el "no" en la consulta popular.

Pero Morales también ha recibido sus críticas. Durante las últimas semanas, tanto el Gobierno como el principal partido de la oposición del país andino se han acusado mutuamente de promover un clima de violencia de cara a las elecciones de los representantes a la Asamblea. Juan Ramón Quintana, ministro de la Presidencia, ha culpado al partido Poder Democrático y Social (Podemos), liderado por el ex presidente conservador Quiroga, de aliarse con la izquierda radical para restarle votos al Movimiento al Socialismo (MAS), el partido del presidente Evo Morales.

Quintana sospecha que Podemos pueda tener algo que ver en la provocación de los disturbios del pasado viernes en Bolivia, cuando un desalojo de terrenos provocó una muerte y doce heridos en la periferia de la ciudad de Oruro, a unos 200 kilómetros al sur de La Paz.

A su vez, Podemos acusa al Gobierno de alentar una campaña electoral basada en la violencia y en la confrontación al estilo de Hugo Chávez, presidente de Venezuela. Asimismo, el grupo ha atribuido al Gobierno la culpa de las consecuencias de la operación policial y militar que generó heridos y una muerte en Oruro. Podemos ha convertido en el tema central de su campaña contra el Gobierno la supuesta injerencia en asuntos bolivianos del mandatario venezolano, aliado político de Morales.

El próximo 2 de julio, 3,5 millones de bolivianos están llamados a las urnas para elegir a los 255 representantes a la Asamblea Constituyente, que reformará la Constitución. Morales se ha declarado en campaña electoral y ha señalado que busca obtener dos tercios de los escaños para orientar las reformas constitucionales en la línea de su estrategia de cambio social.

 
 

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