A
falta de dos días para las elecciones presidenciales en
México la agitación se ha disparado, sobre todo
en el sector empresarial, que ha actuado como un verdadero agente
político, al tratar de hacer campaña contra el candidato
presidencial mexicano López Obrador, por miedo a su propuesta
de modelo económico, en el que, los hombres de negocios
se verían claramente desfavorecidos, según señalan
ellos mismos. Por el contrario, Gerardo Norona, portavoz del Partido
de la Revolución Democrática (PDR), ha afirmado
a Americaeconomica.com que López Obrador "ha
creado un clima propicio para los negocios, porque tiene idea
de generar desarrollo en México", en un intento de
tranquilizar a los mercados financieros.
Si hace unos días la Federación
de empresarios afirmaba que había elaborado un anuncio
televisivo en el que se llama abiertamente al electorado a que
no vote al candidato populista, hoy Fernández ha puntualizado
que detrás de estas críticas existe una "campaña
del Partido de Acción Nacional" que trata de manipular
a la opinión pública, en contra del PDR.
Parece que toda esta zozobra empresarial
tiene mucho que ver con los informes de algunos bancos internacionales
que han empezado a realizar advertencias sobre los efectos de
los posibles resultados de las elecciones mexicanas, especialmente
ante un eventual triunfo de Obrador, que se situó en las
últimas encuestas con tres puntos porcentuales por delante
de Felipe Calderón.
En un estudio publicado recientemente,
Citigroup ha señalado que la aplicación del programa
del candidato de izquierdas podría provocar un fuerte incremento
del déficit público en México. La entidad
estadounidense, propietaria de Banamex, uno de los principales
bancos del país, señala que dicha magnitud pasaría
de un 0,1% (que tenía a final de 2005) a más de
un 1%.
En este escenario, algunos inversores
han empezado a reducir posiciones en México, un movimiento
que ha afectado a la deuda corporativa de las principales empresas
nacionales. Por ejemplo, el precio de los bonos nominados en dólares
de América Móvil ha caído un 2,3% en un mes.
En lo que va de año ha perdido un 9,7%. La compañía
que controla Carlos Slim es el peor valor del Credit Suisse Latin
America Corporate Index. Este índice ha caído un
0,3% en un mes, arrastrado por el retroceso de los blue chips
mexicanos. De igual forma, el precio de los bonos de Petróleos
de México (Pemex) ha perdido un 2% en los últimos
30 días.
Este temor a un triunfo de López
Obrador se ha extendido a la propia moneda. De hecho, el peso
ha caído un 6,8% frente al dólar en los últimos
seis meses.
Sin embargo, el equipo de campaña de Obrador no está
preocupado por este enfrentamiento con las patronales que critican
el modelo económico propuesto por el PDR que, según
los empresarios, trata de privilegiar a los pobres, al tiempo
que arremete contra los dueños de los negocios. El portavoz
se mostró optimista al asegurar que esta tentativa "no
generará problemas al partido", porque "la verdad
se verá a partir del 3 de julio".
Para ello, el PDR ya dio alguno
de los nombres que baraja Obrador para encabezar el Ministerio
de Economía en caso de ganar las elecciones de este domingo.
Se trata de Javier Beristáin, ex rector del Instituto Tecnológico
Autónomo de México (ITAM), una de las instituciones
docentes privadas más prestigiosas del país, y Carlos
Jarque, ex presidente del Instituto Nacional de Estadística
Geografía e Informática (Inegi).
Esta semana, Obrador acusó
al Consejo Coordinador Empresarial (CCE), autor de la campaña
publicitaria que arremete contra su propuesta, de no querer el
cambio porque les ha ido muy bien, ya que se han quedado con empresas
estatales casi regaladas, algo que no puede ocurrir, añade
el candidato.
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