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Año VII - Madrid, viernes 30 de junio de 2006
 
Reportaje
 
Las patronales mexicanas hacen campaña contra Obrador en la recta final de las elecciones
 
Cuestión de negocios

Soledad Pacheco

 

A falta de dos días para las elecciones presidenciales en México la agitación se ha disparado, sobre todo en el sector empresarial, que ha actuado como un verdadero agente político, al tratar de hacer campaña contra el candidato presidencial mexicano López Obrador, por miedo a su propuesta de modelo económico, en el que, los hombres de negocios se verían claramente desfavorecidos, según señalan ellos mismos. Por el contrario, Gerardo Norona, portavoz del Partido de la Revolución Democrática (PDR), ha afirmado a Americaeconomica.com que López Obrador "ha creado un clima propicio para los negocios, porque tiene idea de generar desarrollo en México", en un intento de tranquilizar a los mercados financieros.

Si hace unos días la Federación de empresarios afirmaba que había elaborado un anuncio televisivo en el que se llama abiertamente al electorado a que no vote al candidato populista, hoy Fernández ha puntualizado que detrás de estas críticas existe una "campaña del Partido de Acción Nacional" que trata de manipular a la opinión pública, en contra del PDR.

Parece que toda esta zozobra empresarial tiene mucho que ver con los informes de algunos bancos internacionales que han empezado a realizar advertencias sobre los efectos de los posibles resultados de las elecciones mexicanas, especialmente ante un eventual triunfo de Obrador, que se situó en las últimas encuestas con tres puntos porcentuales por delante de Felipe Calderón.

En un estudio publicado recientemente, Citigroup ha señalado que la aplicación del programa del candidato de izquierdas podría provocar un fuerte incremento del déficit público en México. La entidad estadounidense, propietaria de Banamex, uno de los principales bancos del país, señala que dicha magnitud pasaría de un 0,1% (que tenía a final de 2005) a más de un 1%.

En este escenario, algunos inversores han empezado a reducir posiciones en México, un movimiento que ha afectado a la deuda corporativa de las principales empresas nacionales. Por ejemplo, el precio de los bonos nominados en dólares de América Móvil ha caído un 2,3% en un mes. En lo que va de año ha perdido un 9,7%. La compañía que controla Carlos Slim es el peor valor del Credit Suisse Latin America Corporate Index. Este índice ha caído un 0,3% en un mes, arrastrado por el retroceso de los blue chips mexicanos. De igual forma, el precio de los bonos de Petróleos de México (Pemex) ha perdido un 2% en los últimos 30 días.

Este temor a un triunfo de López Obrador se ha extendido a la propia moneda. De hecho, el peso ha caído un 6,8% frente al dólar en los últimos seis meses.
Sin embargo, el equipo de campaña de Obrador no está preocupado por este enfrentamiento con las patronales que critican el modelo económico propuesto por el PDR que, según los empresarios, trata de privilegiar a los pobres, al tiempo que arremete contra los dueños de los negocios. El portavoz se mostró optimista al asegurar que esta tentativa "no generará problemas al partido", porque "la verdad se verá a partir del 3 de julio".

Para ello, el PDR ya dio alguno de los nombres que baraja Obrador para encabezar el Ministerio de Economía en caso de ganar las elecciones de este domingo. Se trata de Javier Beristáin, ex rector del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), una de las instituciones docentes privadas más prestigiosas del país, y Carlos Jarque, ex presidente del Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (Inegi).

Esta semana, Obrador acusó al Consejo Coordinador Empresarial (CCE), autor de la campaña publicitaria que arremete contra su propuesta, de no querer el cambio porque les ha ido muy bien, ya que se han quedado con empresas estatales casi regaladas, algo que no puede ocurrir, añade el candidato.

 
 

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