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La Comisión Europea (CE) tiene previsto emprender
acciones judiciales contra el Gobierno español por las
condiciones que impuso a Enel en el proceso de OPA por Endesa.
Así lo han asegurado fuentes del Ejecutivo comunitario
a El Boletín.
La normativa vigente en la Unión Europea
impide a los gobiernos que interfieran en la libertad de movimientos
de capitales. Según Bruselas, España lo ha incumplido
y, por ello, llevarán a España ante el Tribunal
de Justicia de Luxemburgo. El pasado viernes, el comisario de
Energía del Ejecutivo comunitario, Andris Piebalgs, dijo
que la Comisión estaba estudiando si la obligación
que impuso el Gobierno español a la eléctrica italiana,
como condición para levantar los límites a los derechos
de voto en Endesa, era compatible con las leyes de la Unión
Europea. El Gobierno de Zapatero impuso como condición
que Enel informara de su estrategia corporativa "en las decisiones
que afecten a los intereses esenciales de seguridad pública
en España". El Ministerio de Industria ha manifestado
a este diario que desconocen este nuevo movimiento. Según
un portavoz, Industria tan sólo tiene constancia de las
declaraciones que realizó el pasado viernes Piebalgs.
Nuevo frente. Esta denuncia constituiría
un nuevo frente abierto contra España en el 'caso Endesa',
después del procedimiento existente por las condiciones
impuestas a E.ON en la OPA por la eléctrica española.
El proceso de OPA por Endesa ha llevado a varios actores del mundo
económico a plantearse la independencia real de la CNE.
Por ello, la CE tiene previsto proponer un nuevo paquete legislativo
después del verano para reforzar la independencia de los
reguladores energéticos en
Europa. Según algunos estudios elaborados
por Bruselas, estos organismos disponen, en algunos casos, de
pocos poderes o poca independencia de los gobiernos y de las empresas
privadas.
Nueva normativa. Además de un paquete de medidas para garantizar
la independencia y reforzar los poderes de los reguladores, la
CE también propondrá una normativa para llevar a
cado una separación patrimonial de las redes energéticas,
y la creación de un organismo europeo que regule el tráfico
de energías entre unos países y otros.
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