| Los
ojos de la comunidad internacional están apuntando hacía
el presidente venezolano, Hugo Chávez, quien se negó
a renovar la licencia de transmisión a Radio Caracas Televisión
(RCTV) el pasado 27 de mayo. La medida no sólo plantea
la cuestión de la libertad de expresión en el país
sudamericano, sino también la posibilidad de que se instale
una dictadura, donde cada crítica hacia el poder es silenciada
por ser 'en contra del pueblo'.
Entre las imputaciones dirigidas al canal de televisión,
tal como fueron publicadas por el Gobierno en el “Libro
Blanco sobre RCTV”, destaca la acusación de haber
apoyado el intento de golpe de Estado de abril de 2002. Además,
se recrimina al medio por “incitar a la rebelión”,
mostrar “falta de respeto por las autoridades y las instituciones”,
violar las leyes que protegen a los menores, estar involucrado
en prácticas monopolísticas y dejar de pagar impuestos.
Así, tras 53 años de actividad, RCTV salió
del aire para dejar sus frecuencias a la televisión pública
y social TVES. Pero el Estado ha asegurado que no tendrá
ningún control editorial sobre la programación del
nuevo canal.
Casi una semana después del cierre de la televisión,
el ministro del Interior venezolano, Pedro Carreño, tuvo
que invitar el país a la calma, ante los numerosos episodios
de violencia callejera que se producieron esos días. En
las manifestaciones, tanto de los opositores de Chávez
como de sus simpatizantes, hasta ahora se han registrado más
de 200 detenidos y la muerte de una estudiante.
Reacciones internacionales. La decisión
del Gobierno venezolano ha supuesto un duro golpe para la imagen
internacional del presidente y ha provocado reacciones de condena
de distintas organizaciones locales y extranjeras.
La secretaria de Estado de EEUU, Condoleezza Rice, afrontó
el tema del cierre de RCTV en su encuentro de hoy con el ministro
español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos.
Los dos expresaron su preocupación por el no respeto de
las garantías a la libertad de expresión en Venezuela
y hicieron un llamamiento al Gobierno de ese país para
que reabra las estaciones de radio y televisión independientes
y deje de atacar a la prensa libre.
El vicepresidente de Ecuador, Lenín Moreno, declaró
a EFE que también en su nación hay un medio
de comunicación que “distorsiona la realidad”,
pero no quiso identificarlo y de todas formas descartó
la posibilidad de tomar una resolución como la del presidente
venezolano. Al mismo tiempo, el Gobierno ecuatoriano, aliado fiel
de Venezuela, no tardó en anunciar que pronto nacerá
la primera cadena de televisión estatal del país,
que estará controlada por el Ejecutivo, para que se respeten
“los principios democráticos”.
Por su parte, la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, comentó
la noticia del cierre de RCTV con preocupación y aseguró
que en su país la libertad de expresión es “regla
de oro” . Con eso, la mandataria quiso hacer alusión
a la dictadura del general Pinochet, cuando muchos medios de comunicación
fueron censurados o cerrados.
En tanto que la Unión Europea (UE) y EEUU manifestaron
su preocupación por la resolución de Chávez,
diplomáticos venezolanos lamentaron que los medios extranjeros
contribuyan a la difusión de una imagen del país
sudamericano que no corresponde a la realidad y pidieron objetividad
sobre el tema de RCTV.
A todo eso se añade la condena de muchas organizaciones
internacionales y ONG que el caso ha desatado. Por ejemplo, la
Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) calificó de "antidemocrática"
la decisión del presidente venezolano, así como
la asociación Reporteros Sin Fronteras (RsF).
Poco tiempo después de que RsF definiera como un “abuso
de poder” la medida del cierre, la asociación venezolana
Periodistas por la Verdad, afín al Gobierno, denunció
que dos presuntos miembros de la ONG, Enzo Pierini y Carlos Folchi,
estarían repartiendo panfletos en territorio venezolano
que instigan al odio contra el presidente Chávez. El responsable
para las Américas de RsF, Benoit Hervieu, declaró
a Americaeconomica.com que los nombres de Pierini y Folchi
son desconocidos para la ONG, “siempre que existan”,
y destacó que el país sudamericano padece una “verdadera
degradación de la libertad de prensa”.
Otras amenazas. Cúando aún no se
han acabado las protestas por el cierre de RCTV, Chávez
ya ha declarado la guerra a otros medios. El mandatario acusó
a la cadena privada de televisión Globovisión de
incitar implícitamente a la población a matarle.
Además, informó de que el Ejecutivo está
investigando también a la cadena estadounidense CNN. Globovisión
es un canal de televisión privado temático de noticias,
de propiedad de Guillermo Zuloagal, empresario que también
es accionista de Electricidad de Caracas y de la agencia de publicidad
ARS.
Chávez ya había acusado en pasado a otras dos estaciones
televisivas, Venevisión y Televen, de apoyar el intento
de golpe y las posteriores protestas en contra del Gobierno. Pero
desde entonces, ambos medios modificaron su línea editorial.
Libertad de comunicación. Chávez nunca
tuvo una buena relación con los medios de comunicación.
El cierre de RCTV es sólo un nuevo acontecimiento que se
suma a una larga lista de violaciones de la libertad de prensa
en Venezuela, como agresiones físicas a periodistas; la
aprobación de la Ley de Responsabilidad Social de los medios,
que de hecho obstaculiza la libre comunicación; la reforma
del código penal para agravar las sanciones por los delitos
de prensa; las amenazas verbales del mandatario a algunos trabajadores
del sector, etc.
Según un informe difundido por RsF, desde que empezó
su mandato hace ocho años, han surgido 63 diarios “pro
Gobierno” y la imagen del presidente se ha transmitido en
más de 1.000 horas de programación televisiva.
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