| Con
la llegada del frío, distintos países sudamericanos
se enfrentan a una situación de necesidad en materia de
energía. Chile padeció un corte total en el suministro
de gas natural desde Buenos Aires. Mientras, Bolivia admite que
la producción energética del país estaría
al límite, así como Uruguay y Argentina reconocen
sus problemas.
El Gobierno de Michelle Bachelet tuvo que hacer frente a la prueba
más dura de los últimos tres años: un corte
total del flujo de gas proveniente de Argentina, que duró
dos días. El abastecimiento volvió a la normalidad
el pasado miércoles, sin que la crisis haya afectado ni
a los clientes residenciales ni comerciales de ese país.
Pero, haberse prolongado más tiempo, el corte habría
paralizado al entero país. El suministro se interrrumpió
por una ola de frío y la caída de una central en
Argentina.
Con el restablecimiento del suministro, Argentina respetó
así sus compromisos con Chile, pero advirtió de
que la misma situación podrá repetirse durante todo
el invierno. Por lo cual el Gobierno Bachelet tiene que elaborar
un plan de emergencia para fomentar el ahorro energético
y afrontar eventuales racionamientos.
De hecho, desde 2004, Chile ha sufrido periódicos cortes
en el suministro de gas desde Argentina debido al aumento de la
demanda interna y la falta de inversiones para explorar y explotar
nuevos yacimientos en ese país, según varias fuentes.
La falta de suministro energético de Argentina a Chile
ha acelerado los planes para encontrar alternativas al gas. Según
varias estimaciones, para 2020 las reservas energéticas
chilenas estarán agotadas, sobre todo si se considera el
rápido ritmo de crecimiento de la demanda de energía,
de 800 megavatios (MW) por año, así como una tasa
de crecimiento situada entre el 5% y el 7%.
Soluciones. El Gobierno planea solucionar los
problemas de abastecimiento de la nación con la construcción
en 2009 de una planta para el procesamiento de Gas Natural Licuado
(GNL) en la ciudad de Quinteros, en la costa central.
Entre las otras opciones que Chile está evaluando se encuentra
también la construcción de una central nuclear,
tema que fue discutido el mes pasado durante la segunda reunión
de la Comisión Intergubernamental Ruso-Chilena para Cooperación
en Economía y Comercio.
Pero la consejera comercial y económica de la Embajada
de Rusia en Chile, Galina Kuznetszova, declaró a Americaeconomica.com
que de momento no hay ningún proyecto en concreto en materia
nuclear entre ambos países, sólo acuerdos generales
sobre el uso pacifico de esta fuente de energía. Mientras
tanto, la petrolera estatal chilena ENAP duplicó sus compras
de diésel.
Por su parte, el Gobierno uruguayo rechazó la propuesta
de Santiago de comprar unos 600.000 metros cúbicos diarios
de gas natural que la generadora estatal uruguaya UTE recibe de
Argentina y que no utiliza.
Igualmente, Buenos Aires ha recortado también el abastecimiento
de gas a Uruguay y sólo hay suministro asegurado para consumo
domiciliario.
Argentina, que es el único proveedor de gas natural de
Chile con una cobertura del 90% de las necesidades energéticas
del país, en los últimos años ha restringido
drásticamente sus envíos al extranjero, por una
oferta energética que no ha crecido al mismo ritmo que
la economía.
Bolivia. También el Gobierno boliviano admitió
el riesgo de escasez, a pesar de que los representantes de la
empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos
(YPFB) han repetido varias veces que la provisión de gas
estaba garantizada.
El Ministerio de los Hidrocarburos anunció la decisión
de importar desde Venezuela hasta 46 toneladas diarias de gas
licuado de petróleo (GLP) producido en Argentina y Perú.
Para hacer frente a las críticas de la oposición,
fuentes oficiales aseguraron que la medida será “temporal”
y culparon de la situación a la gestión de anteriores
gobiernos.
El ministro de los Hidrocarburos de Bolivia, Carlos Villegas,
afirmó que la situación se arreglará con
el incremento de los volúmenes de producción y una
estrategia de lucha contra el contrabando, que detrae un porcentaje
importante del gas destinado al consumo interno.
Villegas llegó hasta declarar que a medio plazo la producción
del combustible saturará la demanda y habrá excedentes
para la exportación, gracias a la construcción de
una planta para producir GLP que tendrá la capacidad de
producir 30 millones de metros cúbicos de gas diario.
Bolivia posee las segundas reservas de gas natural (1.461 billones
de metros cúbicos) en Suramérica, un tercio de las
que tiene Venezuela, e incluso exporta ese carburante a Argentina
y Brasil, pero los bolivianos tienen limitaciones para cubrir
la demanda interna de GLP.
Así mismo, la “política agresiva” de
nacionalización de hidrocarburos, como la define el presidente
Evo Morales, puso en peligro las inversiones extranjeras.
Con la llegada de la estación más fría del
año, crecen los problemas de abastecimiento energético
de Latinoamérica, aunque que se trate de una de las zonas
con los recursos más grandes del mundo.
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