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Felipe Calderón, presidente de México, parece haber cumplido sus objetivos internacionales durante su gira por los países de la Unión Europea (UE). El mandatario ha firmado varios acuerdos comerciales con las pymes italianas y con Volkswagen, pero la guinda del pastel ha sido el respaldo del G-8 al presidente en su papel como garante de la resolución respecto al cambio climático.
Pero su vuelta a casa quizá no sea tan placentera como Calderón hubiera deseado. La Corte Suprema de Justicia mexicana ha declarado inconstitucional una buena parte de la Ley de televisión del país, conocida como “Ley Televisa”, porque considera que hay artículos que permiten a la cadena de televisión de la familia Azkárraga ejercer casi un monopolio en este mercado.
El presidente de México lo tendrá difícil. Cumplir con los dictámenes de la justicia de su país, que se alinean con ciertos deseos expresados por Washingnton al respecto, y no desairar a la todopoderosa familia Azkárraga, con la que tanto él como su antecesor, Vicente Fox, durante cuyo mandato se aprobó la Ley ahora cuestionada, han tenido siempre una relación excelente.
El mandatario podrá exhibir aún algunos logros. Durante su viaje a Europa, ha firmado varios acuerdos comerciales, como el rubricado con Italia para reforzar la presencia de las pequeñas y medianas empresas (pymes) de ese país en México, o la ampliación de lasinversiones de Volkswagen en nación azteca.
También, durante su estancia en el G-8, Calderón tuvo reuniones bilaterales con los mandatarios del G-5 (países de economías emergentes).
En esas reuniones llegó a un acuerdo con el presidente de Brasil, Lula da Silva, para que una comisión de expertos atienda a un grupo de ingenieros mexicanos para comenzar de forma experimental la generación de biodiesel y etanol en el país azteca.
Además de acuerdos comerciales, el líder mexicano visitó al Papa Benedicto XVI, y en sus conversaciones trataron temas como la lucha contra el narcotráfico en México o la evangelización del país, intentando desviar la atención sobre el hecho de que el primer país latinoamericano que visitó el Santo Padre fue Brasil.
Además, Calderón realizó una visita relámpago a Nicolás Sarkozi, el presidente electo de Francia, quien parece que pretende estrechar sus relaciones internacionales con los países latinoamericanos, debido a su implicación con los presos políticos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). |