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El conflicto entre Evo Morales y el poder judicial
podría estar a punto de terminarse. Después de duros
cruces de acusaciones y de una huelga de magistrados, inédita
en lo que va de siglo, los jueces bolivianos anunciaron que su
intención es dialogar con el Gobierno de Evo Morales. Y
parece que el Ejecutivo del país andino está dispuesto
a estrechar esta mano tendida.
Por ahora, el presidente no ha respondido a esta
propuesta. Sí lo ha hecho en su nombre el portavoz del
Ejecutivo, Álex Contreras, quien tras criticar el paro
del martes, que calificó de político y parcial,
dijo que había posibilidades de negociación. Eso
sí, no sin advertir de cuales son los limites de este dialogo.
El Parlamento continuará con el juicio contra los cuatro
magistrados del Tribunal Constitucional por presuntos delitos
de prevaricación y actos contrarios a la Constitución
que fue el origen del plante laboral de los magistrados. Además,
Contreras insistió en que tiene que realizarse una reestructuración
en el Poder Judicial.
Pero esas diferencias de partida no han impedido
al Ejecutivo bolivano autorizar al Ministerio de Justicia a tomar
contacto con el Poder Judicial para fijar la hora y el día
de la reunión que solicitan los magistrados huelgistas.
Además, el objetivo de esta reunión, según
el portavoz del Ejecutivo, será iniciar un diálogo
sin que ninguna de las partes imponga condiciones.
La primera respuesta a estas declaraciones oficiales llegó
desde la máxima instancia judicial del país. El
presidente de la Corte Suprema, Héctor Sandoval, quien
también realizó la huelga, aseguró a los
medios locales que los magistrados, al igual que el Gobierno,
están dispuestos a iniciar las conversaciones. Lo harán,
eso sí, cumpliendo con el mandato fijado en la actual Constitución,
que establece que debe existir coordinación entre poderes.
A las palabras de Sandoval se unieron luego los matices del líder
de los jueces huelguistas. El presidente de la Asociación
de Magistrados de Bolivia, Juan Pereira, afirmó que el
próximo paso para solucionar el conflicto debería
ser convocar una Cumbre de Poderes. Según Pereira, los
actuales representantes del Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial
deben encontrar, a través del diálogo, una solución
común a los males del Poder Judicial.
La semana, por lo tanto, acaba con matices esperanzadores, a pesar de que el inicio estuvo marcado por la máxima tensión en el conflicto. El martes, los jueces cumplieron su amenaza y llevaron a cabo
el paro nacional de 24 horas convocado el martes por la Asociación
de Magistrados para protestar contra la intromisión del
Ejecutivo en el Poder Judicial.
Como suele suceder, las dos partes enfrentadas tenían una versión distinta del impacto real de la movilización. El Gobierno de Bolivia difundió un comunicado en el que aseguraba que se trató de una huelga parcial y obligada,
mientras que los magistrados defendían que la movilización fue un verdadero éxito. De hecho, según ellos, todas las altas instancias judiciales del país se vieron afectadas por el paro. Y tambíen el resto de los juzgados.
Evo Morales no tardó en intentar eliminar, al menos en
parte, el triunfalismo de los huelguistas. El presidente recordó
a los jueces que "día no trabajado es día no
pagado". Y quiso matizar también que el Gobierno no
ataca al Poder Judicial, sino a algunas personas concretas. A
aquellas que han conseguido que cuando la población boliviana
habla de los magistrados asegure que en el país no hay
un Poder Judicial, sino un "Poder Perjudicial".
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