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Los obispos de la Iglesia Católica de Brasil están preocupados por la corrupción creciente en el país, por lo que ayudarán al presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva a luchar contra ella, dentro y fuera del Gobierno.
La Administración brasileña presentó ante la Iglesia del país un programa para combatir la violencia. En su puesta en marcha, el ejecutivo de Lula espera el apollo y la ayuda de la Iglesia católica para que sea interlocutora entre el Gobierno y la sociedad.
El ministro de Justicia, Tarso Genro, acudió a presentar la información sobre el proyecto al episcopado, y a solicitar a la Conferencia Nacional de los obispos de Brasil (CNBB), que se asocien a la iniciativa.
"Estamos completamente a disposición del programa del Gobierno”, dijo el presidente de la Conferencia Episcopal, el obispo Geraldo Lyrio Rocha, y aseguró su preocupación por este motivo, tras su encuentro con el ministro de Justicia.
Pero es que además de la delincuencia en las calles, el presidente del Senado, Renán Calheiros, ha protagonizado varios escándalos relacionados con la corrupción.
Calheiros ha visto reducido su margen de maniobra al confirmarse que el Consejo de Ética del Senado le ha abierto una investigación por corrupción.
El presidente del Senado está bajo sospecha de que una empresa investigada por presunta corrupción en la licitación de obras públicas, pagaba la pensión de una hija que tiene fuera del matrimonio y la vivienda en la que vivía con su madre.
Mientras tanto, los abogados de Calheiros y de la madre de su hija, se lanzaron duras acusaciones ante el Consejo de Etica del Senado, que debe decidir si abre un proceso de destitución contra el presidente de la Cámara Alta.
La defensa de la periodista Mónica Veloso, que tuvo una hija con Calheiros, dijo que éste la obligó en ocasiones a firmar recibos falsificados por la pensión que pagaba para su hija, mientras que los abogados de Calheiros acusaron a la periodista de intentar chantajearle para obtener más dinero. |