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En Chile la estación otoñal se ha abierto con preocupantes presagios, por la alta demanda de gas del segmento residencial y de los comercios que ha provocado una alarmante disminución de las reservas de hidrocarburos.
Por lo tanto, crece el temor entre la población frente a posibles cortes de gas por parte de Argentina, después de los que afectaron al país los días 29 y 30 de mayo pasado. Si se vuelve a reproducir el mismo escenario, el Ministerio de Energía chileno se verá obligado a poner en un marcha un plan de contingencia, si la suspensión de las exportaciones durase más de cuatro días o si no se realizasen los envíos en el plazo comprometido.
La Comisión Nacional de Energía (CNE) chilena califica de positiva la actitud que ha tenido Argentina en los últimos tiempos. Cuando este país sufrió una ola de frío sus dirigentes, en lugar de suspender el suministro de gas a Chile, optaron por cortar la entrega de hidrocarburos a sus propias industrias.
Sin embargo, fuentes diplomáticas europeas residentes en el país y otras de la misma Comisión piensan que Argentina es la causa de las dificultades que vive Chile, según cuanto declarado a
Américaeconómica.com
De esta manera, en Chile faltaría gas porque el hidrocarburo también escasea en Argentina, que actualmente exporta a su vecino menos de la décima parte de lo que los dos países acordaron en el Protocolo de Integración Gasífera, firmado por Argentina y Chile en el 1995, y que hizo posible que este comercio empezase en el año 1997.
A la complicada situación energética chilena se suman las difíciles relaciones entre Bolivia y Chile que impiden acuerdos directos, en materia de venta de gas, entre los dos países.
Fuentes del Ministerio de Hidrocarburos boliviano han recordado a Américaeconómica.com
que la ley boliviana 3058, en el articulo 4, dispone que el gas es “un recurso estratégico para lograr una salida soberana al mar”. En este principio se inspiró el referéndum que el entonces presidente Carlos Mesa promovió el 18 de julio de 2004, cuando una amplia mayoría de bolivianos apoyó la estrategia “gas por mar”.
En este marco se sitúa el anuncio que el presidente de Bolivia, Evo Morales, hizo esta semana a la prensa local, según el cual el Gobierno estudiaba la posibilidad de promover un referéndum para vender gas a Chile”. Militantes del partido de Morales, Movimiento Al Socialismo (Mas), añadieron que la consulta se produciría en Bolivia y Chile, después de haber fortalecido las relaciones diplomáticas entre los dos países porque hay que ser claros en lo que se ofrecería y en lo que se pediría a Chile.
Morales retoma así la idea de otro ex presidente boliviano Paz Zamora que consideraba de importancia vital iniciar un diálogo con la presidenta chilena, Michelle Bachelet, para proponerle como solución un "cambio de un territorio del río Paraguay por un territorio en el mar", según declaró en el curso de una entrevista concedida a Américaeconómica.com en septiembre de 2006. De este modo, Chile tendría acceso a una zona con recursos naturales que podría explotar y eso ayudaría a ese país a paliar sus grandes deficiencias energéticas.
Sin embargo, el ex mandatario veía bastante complicado que su propuesta fuese aceptada. Aunque la presidenta chilena se muestre dispuesta a negociar, "tiene el problema de las Fuerzas Armadas y de su defensa a ultranza de la integridad territorial".
En relación a la posibilidad planteada por Evo, fuentes diplomáticas europeas residentes en Chile han declarado a Américaeconómica.com que, según lo que se lee en la prensa chilena, el país estaría dispuesto a conceder a Bolivia una salida comercial al mar, pero en ningún caso una salida soberana.
El espinoso asunto del acceso al mar reclamado por Bolivia tiene su origen en la Guerra del Pacífico, que enfrentó a Chile con Bolivia y Perú en 1879. El detonante de este suceso fue el tributo (10 centavos) que Bolivia intentó cobrar a la
compañía de salitres de Antofagasta, de capital chileno y británico, por cada quintal de salitre explotado. El dinero
recaudado
serviría para impulsar el desarrollo de la región abatida por un terremoto.
La guerra concluyó con el Tratado de Ancón, firmado por Chile y Perú en 1883. Bajo las condiciones del tratado, Chile logró el dominio del Departamento de Tarapacá como también logró ocupar las provincias de Tacna y Arica por diez años, después de lo cual se organizaría un plebiscito para determinar la nacionalidad de estas concesiones. Finalmente en 1929 se alcanzó el acuerdo definitivo por el cual Chile mantenía Arica, mientras que Perú recuperaba Tacna. Se quebraba así la posibilidad de una salida soberana al mar para Bolivia.
En el complicado panorama se sitúa también el acuerdo que Evo Morales y el actual presidente argentino, Néstor Kirchner, suscribieron el pasado octubre de 2006. Fuentes del Ministerio de Hidrocarburos boliviano han reiterado a Américaeconómica.com que dicho tratado contempla una cláusula que veta vender gas boliviano a Chile, en conformidad con lo establecido por la ley boliviana 3058. Sin embargo, fuentes de la CNE chilena interpretan que la prohibición se referiría a la venta de gas boliviano, por parte de Argentina, a otros "terceros países".
Es difícil prever las futuras medidas que Gobierno chileno adoptará frente a la crisis que vive el país. Más complicado resulta predecir el rumbo que tomarán las relaciones bilaterales entre Chile y Bolivia. Sin embargo, el camino del diálogo y de las negociaciones pacificas siempre puede ser una opción.
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