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La fuerte revalorización que ha registrado
el precio de las materias primas ha beneficiado a América
Latina en los años recientes. Sin embargo, esta tendencia
ha originado que algunos expertos adviertan a los Gobiernos de
la región para que se aseguren de que la lluvia de
divisas que reciben por ese concepto sea canalizada a inversiones
que garanticen el crecimiento de sectores que no se relacionen
con las exportaciones de sus recursos naturales, como pueden ser
salud, educación, infraestructura y, sobre todo, investigación
y desarrollo, para que en el futuro tengan ventajas competitivas.
El fenómeno del crecimiento de la región
desde 2002 coincidió en el tiempo con una recuperación
importante en el valor de las 'commodities'. De acuerdo al Fondo
Monetario Internacional, entre 2002 y 2006 el índice general
de materias primas que excluye al petróleo se incrementó
un 60% en términos reales. El boom de las commodities se
debe a diversos factores, entre los que destaca el protagonismo
creciente de la demanda de China . Las importaciones de materias
primas del país se han multiplicado por veinte en las últimas
dos décadas.
Diferentes repercusiones. No obstante, estos expertos
coinciden en advertir de que el efecto del alza en los precios
de las materias primas no ha repercutido de la misma manera en
todos los países de la región, ya que mientras las
economías sudamericanas se han beneficiado, como Chile
con el espectacular aumento del cobre que representa más
de la mitad de sus exportaciones, México resultó
perdedor neto de un proceso que lo desplazó, en favor de
China, en el segundo lugar en la tabla de exportadores a Estados
Unidos, mercado en el que México coloca 90% de su producción.
Para México y los países de América Central,
la expansión de China ha provocado más dudas que
oportunidades, especialmente para sus sectores de maquinaria,
textiles y equipos de transporte.
Temor. Existe el temor de que el esquema actual de incentivos
termine provocando una especialización en la explotación
de recursos naturales y un proceso de desindustrialización.
Relacionado con lo anterior, un riesgo recurrentemente mencionado
por los analistas que han estudiado el tema es el de la enfermedad
holandesa (Dutch desease): el peligro de que la entrada
masiva de divisas provocada por el aumento del precio de las commodities
exportadas derive en una apreciación del tipo de cambio
que a su vez desaliente la actividad industrial.
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