Un
nuevo factor ha entrado a formar parte del conflicto entre los
empresarios agrarios de Argentina y el Gobierno de Cristina
Fernández. Se trata de la Iglesia católica, que
ha pedido a ambas partes que solucionen sus diferencias a través
del diálogo para evitar que la tensión se extienda
a otros sectores del país, como ya ha ocurrido con los
transportistas.
Los obispos pidieron 'encarecidamente'
al Gobierno que convoque con urgencia a un diálogo transparente
y constructivo y a los sectores en conflicto
que revisen las estrategias de reclamo.
Como respuesta a esta petición,
el Gobierno que dirige Cristina Fernández cuestionó
esa petición, mientras que los productores agropecuarios
analizan si continúan con la huelga comercial que concluye
este domingo.
El ministro de Agricultura, Aníbal
Fernández, aseguró que lo que ha de hacer la Iglesia
es pedirle un gesto al campo, que tiene que desprenderse de
toda la riqueza que tiene.
Mientras tanto, los empresarios
rurales se reunirán hoy para resolver si extienden la
huelga comercial convocada hasta la medianoche del domingo próximo
y que consiste en no comercializar granos con destino a la exportación.
Al cierre de esta edición, aún no se sabía
la decisión de los empresarios sobre este asunto.
Los dirigentes rurales admitieron
su malestar por las declaraciones de este jueves de la presidenta
argentina, Cristina Fernández, en las que afirmó
que
los empresarios rurales son los únicos que pueden 'darse
el lujo de no trabajar' durante tres meses, tiempo que lleva
el conflicto entre el Gobierno y el sector rural.
Molestias. El
vicepresidente de la Sociedad Rural Argentina, una de las cuatro
patronales agrarias, Hugo Biolcati, mostró su enfado
por esas palabras, y aseguró que el discurso de la mandataria
fue 'como echar un fósforo sobre la nafta'.
Pero mientras el conflicto se
soluciona, cientos de transportistas bloquean las rutas del
interior de Argentina en protesta porque la crisis entre el
Gobierno y los empresarios agrarios ya afecta a la actividad de este sector, lo que podría desabastecer
de alimentos a las ciudades del país.
Los productores rurales argentinos
están desarrollando desde el miércoles pasado
su tercera huelga en menos de tres meses contra un impuesto
a las exportaciones agrícolas, en un conflicto que generó
una crisis en el Gobierno de la presidenta Cristina Fernández
y podría afectar las ventas de granos.
El conflicto generó
en los últimos meses dificultades para el transporte
de mercadería, especialmente de alimentos, lo que llevó
a los dueños de los camiones a bloquear las carreteras
en reclamo de una solución al conflicto, una acción
que los productores rurales consideraron perjudicial para su
protesta.
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