La polémica por la posible pérdida de autonomía del Banco Central de Ecuador está servida. Las dudas en las cifras macroeoconómicas del organismo planteadas por Correa han desembocado en una guerra de acusaciones en la que, de momento, el Banco Central ha logrado el apoyo de los bancos privados, que, en declaraciones a Americaeconomica.com, han rechazado la propuesta de Correa de eliminar su autonomía.
El titular de la Asociación de Bancos Privados de Ecuador (Asobancos), Fernando Pozo, ha mostrado su apoyo al Banco Central del país ante las amenazas del presidente Rafael Correa de eliminar su autonomía, alegando que el organismo monetario es el único que puede "dar objetividad" a los datos macroeconómicos de la región.
Pozo ha explicado a este diario que la intención de Correa de que el Banco Central entre a formar parte del sector público es un error, porque esa entidad “debe ser independiente y autónoma, y no depender del Ejecutivo de turno, para así garantizar los medios del sistema de pago, además de asegurar un análisis objetivo de datos como la inflación”.
En su opinión, la economía ecuatoriana ha protagonizado un descenso en los últimos años, y asegura que el año pasado fue la tasa más baja. Por tanto, Pozo ha asegurado confiar plenamente en los datos proporcionados por el organismo.
La constituyente. Estas declaraciones se produjeron después de que el presidente de la Asamblea Constituyente de Ecuador, Alberto Acosta, asegurara que el Banco Central debería formar parte del sector público en la nueva Constitución, y afirmó no creer en su autonomía.
La amenaza de Acosta al Banco Central se produce en medio del conflicto entre esa entidad financiera y el Gobierno por las cifras de crecimiento de la economía nacional en 2007. Mientras que la Cepal estimó el crecimiento en 2,7%, el Banco Central estableció un aumento del PIB del 1,08%.
Pero esto no ha parecido sorprender mucho en Ecuador, puesto que no es la primera vez de estas diferencias. En abril del 2007, en la presentación de su plan económico, Correa proyectó un crecimiento del 4,4%, contrastando con el Central que preveía un crecimiento de 3,47%.
Algunos analistas de la prensa local aseguran que el retraso en la publicación de los datos oficiales del Banco Central se debe, precisamente, a que el presidente Rafael Correa no aprueba las cifras, y que eso afecta al propio Gobierno que necesita datos oficiales para su planificación.
Amenazas. Como bien se sabe, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, no está conforme con el trabajo del Banco central, por lo que ha cuestionado la credibilidad del organismo monetario, y ha amenazado con expulsar a su cúpula directiva si se comprueba que los últimos informes macroeconómicos son falsos.
En medio de todo este conflicto, los empresarios ecuatorianos se muestran preocupados por la disminución de la inversión extranjera en el país durante el año pasado, que registró una tasa negativa de 295 millones de dólares (unos 197 millones de euros).
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