La
reciente huelga de las patronales agrarias argentinas parece
haber marcado un cambio en la forma de gobernar de la presidenta
Cristina Fernández. En la última semana ha hecho
varios gestos de conciliación para intentar firmar una
paz honrosa con los insurgentes. Algunos analistas
creen que este cambio de actitud se relaciona con el fracaso
de la estrategia aplicada por el Partido Justicialista, que
preside su marido Néstor Kirchner, que intentó
frenar las movilización por medio de los piqueteros.
Pero no lo consiguió.
Todas los intentos del peronismo
para terminar con la huelga han fracasado en las últimas
semanas, lo que ha dejado paso a una postura más 'amable'
de la presidenta para enfrentarse al conflicto agrario que a
buen seguro habrá dañado las cuentas de los principales
exportadores del país.
Néstor en la sombra.
Sea o no sea cierta esta interpretación, lo que sí
pudo comprobarse el pasado martes, es el giro aplicaso por la
presidenta en sus comparecencias públicas. Para empezar
en el discurso en el que anunció que los impuestos a
los granos se destinarán a obra social, ni siquiera nombró
a su marido Nestor Kirchner.
Durante su intervención,
rodeada de todas las cadenas nacionales de televisión
y representantes de los distintos grupos sociales, incluídos
sindicatos y piqueteros explicó que parte de los millonarios
impuestos a las exportaciones de soja serán destinados
a financiar un plan nacional de construcción de hospitales,
viviendas y caminos.
Fernández detalló
que el 60% del monto se destinará a la construcción
de por lo menos 40 hospitales públicos y 300 centros
de salud en todo el país. Otro 20% será destinado
a planes de viviendas urbanas y rurales y el 20% restante a
construir y mantener caminos rurales.
Plan social.
El plan estará en manos de los ministerios de Economía,
Salud y Planificación Federal y las obras se harán
de manera descentralizada, mediante convenios con las provincias
y los municipios, a los que se girarán los fondos.
De momento, los empresarios agrícolas
han rechazado dicha medida y continúan con las protestas.
Mantienen los bloqueos en distintas rutas de Buenos Aires, Córdoba,
Entre Ríos y La Pampa. En algunos puntos impiden por
completo el paso de vehículos. Ni siquiera el guiño
de la presidenta al levantar parcialmente as exportaciones de
trigo ha logrado frenar la tensión que se ha vivido en
los últimos 100 días en el país.
De acuerdo a fuentes confidenciales,
el próximo lunes podría producirse una reunión
a la que se convocará a todos los sectores, y no como
se rumorea en la presidencia, que se haría por separado,
y que cuando la negociación sea encaminada se abordarían
estrategia sectoriales.
Con esta medida, el Gobierno
espera que los transportistas cesen los bloqueos en las rutas
en varios puntos del país para no empeorar los problemas
de abastecimiento que ya se han presentado en los principales
mercados del país.
Las asociaciones
agrarias, que reúnen a unos 290.000 productores, se mantienen
"en estado de alerta y movilización" en rechazo al sistema
de impuestos móviles que rige desde hace tres meses y
que desató el conflicto.
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