Los
gigantes bancarios estadounidenses Merrill Lynch y Citigroup
se encuentran inmersos en una dura batalla en América
Latina por recuperar lo perdido con la crisis subprime. Ambas
entidades han encontrado la luz al final del túnel en
el único sector que aún puede acoger sin riesgo
el capital de estas entidades, el de energías renovables,
especialmente en países emergentes. El negocio de la
deuda privada en compañías verdes podría
estar detrás de esta lucha por reducir sus amortizaciones.
Todo apunta a que mientras Merrill seguirá su apuesta
por Latinoamérica, Citigroup intentará hacerse
con el mercado asiático.
Pero la lucha no acaba ahí.
El sector de las infraestructuras será un factor clave
en los próximos años. Según los expertos
de la revista especializada The Economist, las economías
emergentes gastarán este mismo año alrededor de
un billón de dólares para proyectos de caminos,
ferrocarriles, electricidad y telecomunicaciones lo que equivale
al 6 % del PIB medio de estas regiones. Sin duda alguna, las
emisiones de deuda jugarán un papel fundamental para
financiar esta expansión.
Según los analistas de
Morgan Stanley, esta cifra se ampliará en los próximos
diez años hasta 22 billones dólares. China y Brasil
se perfilan entre los países que más capital de
su Producto Interior Bruto (PIB) destinarán a proyectos
de infraestructuras.
Energía verde.
A pesar de que la crisis financera ha hecho que los
grandes bancos reduzcan su exposición a numerosos sectores,
la inversión en energías renovables sigue fuerte.
Según un estudio de la consultora especializada New Energy
Finance, en el primer trimestre de 2008, la cantidad de dinero
de entidades privadas que entró en el sector fue de 878
millones de dólares.
Esta cifra es inferior a la del
mismo período del año anterior, pero, lo que no se puede
negar, es que esta industria es la única por la que siguen
apostando las entidades de inversión como refugio ante
la crisis. La firma Venture Capital, por ejemplo, ha elevado
su inversión en energía verde de 668 millones
de dólares a 1.000 millones de dólares en los
tres primeros meses del año.
Dura batalla.
Lo cierto es que Merrill Lynch y Citigroup están inmersos
en una dura batalla por afianzar su posición en los países
emergentes. Mientras Merrill trata de renovar su apuesta por
Latinoamérica, Citigroup ha rebajado su recomendación
de inversión en la región, para centrarse en el
mercado asiático.
Ambas compañías
se han visto tocadas de lleno por la crisis subprime. En concreto,
Citigroup ha registrado, hasta ahora, unas amortizaciones (withdrawal)
de unos 41.000 millones de dólares, frente a los cerca
de 32.000 millones de Merrill. El interés de este último
por Latinoamérica, que en la última semana ha
puesto de manifiesto al defender el uso del bioetanol de Brasil
a partir de caña de azúcar, en contra del maís
que utiliza EEUU, no es baladí.
Merrill presume de ser el segundo
mayor financiador de compañías que apuestan por
las energías renovables, apoyando cinco salidas a Bolsa
para los próximos meses de este tipo de empresas, después
de contar en su expediente con el éxito de la española
Iberdrola Renovables. El pasado año, unos 10.000 millones
de dólares se invirtieron en empresas privadas de energías
limpias, y los analistas esperan que este año aumente
la cifra de compañías que quieran acceder al mercado
público.
Por este motivo, la deuda corporativa
de estas compañías podría convertirse en
un filón para Merrill, que puede encontrar en el sector
de renovables, y el resto de las energéticas con los
precios del crudo en una escalada imparable, una buena oportunidad
para recuperar parte de lo perdido con la crisis financiera
de EEUU.
Etanol. Merrill
Lynch argumentó en un estudio que EEUU al utilizar el
maíz para la elaboración del etanol ha provocado
que el grano haya disminuido en el mercado, y que es probable
que siga su curso; al contrario que Brasil, que usa caña
de azúcar, Merrill Lynch asegura que el azúcar
ha roto la tendencia y los precios han caído por debajo
de los promedios históricos, a pesar del repentino aumento
de la producción de etanol gracias a la expansión
de la cosecha en Brasil y la India.
Otra de las oportunidades que
puede encontrar Merrill en Latinoamérica es, sin duda,
Petrobras. La explotación por parte de Petrobras de los
yacimientos de Tupi y Carioca, dos de los mayores en el mundo,
necesita una gran financiación, por lo que Petrobras
estudia cuadruplicar la venta de deuda corporativa este año
para obtener capital. La empresa está dispuesta a vender
3.600 millones de dólares (2.300 millones de euros) en
bonos este año. La cifra es visiblemente notable si se
compara con los menos de 800 millones de dólares (512
millones de euros) que ha vendido entre 2001 y 2007.
Problemas. Por
el contrario, Citigroup ha decidido tomar otra estrategia y,
después de rebajar sus previsiones de inversión
en regiones como Brasil o Colombia, el banco parece dirigirse
ahora hacia el mercado asiático, como alternativa al
subcontinente. El banco estadounidense, uno de los que más
castigados por la crisis subprime, firmó el año
pasado un compromiso para invertir 50.000 millones de dólares
en iniciativas ambientales, y ya ha puesto en marcha un programa
de biomasa en China.
Las dificultades por las que
atraviesa el banco estadounidense Citybank se trasladan ahora
hacia Latinoamérica. A pesar de que no ha habido una
respuesta oficial por parte de la entidad financiera, el presidente
de Ecuador, Rafael Correa, ha relacionado al banco con dudosos
manejos de la deuda externa del país, junto con los abogados
y procuradores del país.
En su último informe,
Citigroup asegura que la decisión del Gobierno colombiano
de endurecer el control de la entrada de divisas extranjeras
en el país va a dificultar que las agencias de calificación
otorguen el grado de inversión a la región. La
decisión se produce después de que el pasado mes
de mayo el propio Citigroup asegurara que Colombia sería
el quinto país de América Latina en obtener esta
calificación crediticia.
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