El
ministro de Finanzas de Ecuador, Fausto Ortíz, se enfrenta
a una dura semana con su visita el próximo lunes a Wall
Street. El presidente Rafel Correa no se lo ha puesto fácil.
En los últimos días, el mandatario ecuatoriano
ha sembrado el desconcierto entre los inversores internacionales
al amenazar de nuevo con suspender los pagos de la deuda externa
y acusar al banco estadounidense Citibank de operaciones fraudulentas.
A todo esto se suma el debate en el país por eliminar
el dólar en la nueva Constitución, por no hablar
de las dudas del presidente sobre la autonomía del Banco
Central.
Rafael Correa anunció
el pasado lunes que interpondrá acciones legales para
conseguir la nulidad de los tramos de la deuda externa del país
que se consideren ilegítimos, de unos 10.300 millones
de dólares, tras detectar "serias irregularidades"
en la obtención y tramitación de préstamos
en el último informe de la Comisión para la Auditoria
Integral de Crédito Público.
Deuda. Correa
aseguró que, gracias a la Comisión de Auditoría
de la Deuda que instituyó el año pasado, puede
demostrar el "atraco" que sufrió el país
por el mal manejo de los pasivos internacionales, asegurando
que muchos de los abogados de Ecuador eran los mismos defensores
de los acreedores y que Citibank preparaba los documentos de
deuda externa y sólo se firmaban, sin previo análisis
por parte de los procuradores.
El mandatario señaló
que la auditoria continúa “y en 45 días
esperamos tener los resultados definitivos”. Ecuador tiene
una deuda pública de más de 10.000 millones de
dólares.
Los bonos ecuatorianos se han
visto perjudicados esta semana nuevamente el miércoles
por las declaraciones del presidente. El miércoles,
Merrill Lynch mantuvo su colocación en la cartera modelo
de bonos ecuatorianos recomendada a los inversores, pero redujo
su exposición desde un 4,2% a un 3,7%, al vender 463.000
dólares en bonos ecuatorianos con vencimiento en el 2015
a 105,30 dólares.
Dólar.
Merrill aseguró que el recorte se debía al creciente
ruido político ocasionado por la cercanía de un
referéndum acerca de la reforma constitucional en el
país. Precisamente, uno de los debates que ha generado
la nueva Constitución es, precisamente, la entrada o
no del uso del dólar en el texto, después de que
el pasado mes de mayo, la Asamblea Constitucional dejase fuera
al billete verde.
En Ecuador el dólar fue
adoptado como moneda de curso legal en 2000, cuando el Gobierno
de entonces se aferró a esa medida para enfrentar una
crisis económica. La sustitución del sucre como
moneda de uso corriente fue aceptada, aunque la Constitución
vigente aún lo especifica en el artículo 264 como
la unidad monetaria del país.
El presidente de la Asamblea
Constituyente, Alberto Acosta, argumentó que la incorporación
de manera explícita de la moneda en la Constitución
podría causar que el Estado no pueda tener el control
de su emisión.
Mientras, el ex ministro de Economía
Mauricio Pozo, se ha mostrado a favor de que la moneda esté
en la Constitución para fortalecer la dolarización
y evitar una posibilidad de retorno a la otra moneda.
Los problemas sobre política
monetaria no acaban ahí, ya que Rafael Correa ha mostrado
su desacuerdo con los últimos datos macroeonómicos
sobre inversión extranjera y el crecimiento del sector
de la construcción presentados por el Banco Central del
país. Ante la posibilidad de que el organismo monetario
haya "maquillado" estas cifras, el mandatario ha convocado
a un grupo de expertos argentinos para revisar estos informes.
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