La
minera mexicana Grupo México ha presentado un plan de
4.100 millones de dólares, en un último intento
por no perder los activos de su filial texana Asarco, actualmente
en quiebra. La cifra supera en 500 millones la oferta presentada
anteriormente por la india Sterlite. Esta operación podría
dar un pequeño respiro al sector minero en Latinoamérica,
que en la última semana se ha visto convulsionado por
las protestas de las patronales en México, Bolivia, Perú
y Brasil, que, aunque por razones diferentes, también
han afectado a la cotización de las empresas del sector.
La decisión de Grupo México
de segregar Southern Perú de su filial texana Asarco
ha provocado un conflicto legal en EEUU, donde la minera mexicana
tiene mucho que perder. Asarco pidió protección
por bancarrota en el 2005 tras recibir una demandada por 1.000
millones de dólares por asuntos ambientales. Aunque los
directivos de la texana ya han asegurado que deben estudiar
la propuesta de la compañía propiedad de Germán
Larrea, todo apunta a que, finalmente, Sterlite perderá
la puja contra la minera azteca.
Sindicatos. Larrea
se enfrenta ahora al acoso de los sindicatos mexicanos y estadounidenses,
lo que constituye una alianza pocas veces vista. El mayor sindicato
de EEUU del acero, United Steelworkers, que ha hecho responsable
a la compañía azteca y en particular a su presidente
de haber llevado a la quiebra a su filial texana Asarco. En
eso también coinciden los abogados de Asarco, quienes
pidieron la comparecencia del mexicano ante el juzgado, por
considerarle el único responsable de la venta de activos
de Southern Cooper Peru.
La tensión se tradujo
esta semana en una protesta de unos 1.500 trabajadores mineros,
que bloquearon los carriles centrales de Periférico Sur
en ambos sentidos, a la altura de la Secretaría del Trabajo
y Previsión Social. Los integrantes de la llamada Caravana
por la defensa de la autonomía sindical y de los contratos
colectivos de trabajo lanzaron consignas contra el dueño
del Grupo México, Germán Larrea.
Dia a día.
Las protestas y amenazas se han convertido en el día
a día del sector minero latinoamericano. Unas movilizaciones
que, sin embargo, parten de raíces distintas: subidas
de impuestos, condiciones laborales y expropiaciones de tierras
a los indígenas. A todo esto se suma la amenaza de nacionalizaciones
en algunos países, no así en Bolivia, donde, Evo
Morales ya ha anunciado que sólo recurrirá a este
extremo si las mineras cumplen con los acuerdos de las concesiones.
Los mineros cooperativistas,
propietarios de minas y miembros del sector del autotransporte
pesado de Bolivia, han bloqueado la ciudad de Potosí
en protesta contra el incremento del Impuesto de las Empresas
(IUE) determinado por el Gobierno, que ha pasado de ser de un
33% a un 55%.
Sin embargo y para tranquilidad
de las empresas mineras extranjeras, el presidente de la Comisión
de Desarrollo Económico de la Cámara de Diputados
de Bolivia, José Pimentel, ha asegurado que el Ejecutivo
de Evo Morales no nacionalizará las empresas mineras
que operan en el país, siempre y cuando sean trabajadas
como se especifica en su contrato.
Tensión en Perú.
Pero no sólo México y Bolivia deben hacer
frente a las protestas del sector. En declaraciones a Americaeconomica.com,
fuentes de la Central General de Trabajadores del Perú
(CGTP), han asegurado que las mineras que operan en el país
se enriquecen a costa de los campesinos, ya que se quedan con
parte del dinero que les pertenece.
Este dinero sale del canon que
pagan las mineras, y el cual ha generado un arduo debate en
Perú. Y es que, en los últimos días varias
comunidades de pobladores como los de Moquegua, han protagonizado
varias protestas con amenaza de huelga indefinida, si el Gobierno
de Alan García no revisa el canon que paga Southern Perú
Cooper.
Según el alcalde provincial
de General Sánchez Cerro, Mauricio Nina Juárez,
a Moquegua le corresponde este año, por la explotación
de Cuajone, un canon de 469 millones de soles, de acuerdo a
la producción de este yacimiento. Sin embargo, solo se
le entregaría 189 millones.
Toda esta situación ha
comenzado a afectar a la cotización de las compañías
del sector ebn Perú, como el gigante Volcan. Tampoco
la minera brasileña Vale do Rio se ha librado a los descensos
esta semana mientras intentaba hacer frente a las protestas
de las patronales en Perú, donde cuenta con importantes
proyectos de exploración. Unos 300 manifestantes bloquearon
ayer en Brasil una línea ferroviaria de su propiedad.
En las jornadas del martes y el miércoles, su cotización
perdió cerca de un 6% en el índice Bovespa.
A este
descenso también ha contribuído el anuncio de
la compañía de realizar una oferta pública
de acciones de hasta 15.000 millones de dólares para
obtener financiación.
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