En su última comparecencia pública en Madrid, antes de partir a Zaragoza, el presidente de México, Felipe Calderón, se ha mostrado muy satisfecho de los resultados obtenidos: considera que habrá más inversiones de España hacía México y más acuerdos de cooperación. Pero en algunos sectores quedan incógnitas por despejar.
El mandatario calificó de "exitosa" su visita a España durante el Foro de la Nueva Economía, organizada por Nueva Economía Forum, al cuál asistieron empresarios y funcionarios de Gobierno de ambas naciones y periodistas locales e internacionales.
Pero quizá, el jueves el mandatario tuvo la cita más dura en el encuentro con los empresarios españoles, organizado por las Cámaras de Comercio españolas. En esta reunión, los asistentes coincidieron con Calderón en el importante papel que las empresas hispanas jugarán en el 'megaplan' de infraestructuras del Gobierno mexicano, que prevé inversiones superiores a los 160.000 millones de euros en los próximos seis años.
Los empresarios españoles han explicado a Calderón, que la fórmula que prefieren para colaborar con las compañías del país azteca es la creación de consorcios. Según ellos, estas asociaciones económicas, en las que varias empresas independientes desarrollan proyectos conjuntos, facilitarían la llegada de más inversión extranjera al país.
Este mecanismo podría servir, en parte, para atenuar los problemas que tienen las compañías foráneas con la ley sobre inversiones extranjeras vigente en México, que impide a éstas poseer más de un 50% del capital en una entidad azteca.
Otra de la incógnitas que aún queda pendiente es si el Congreso de México por fin aprobará la reforma energética. Calderón confía en que las discrepancias ideológicas que giran en torno al proyecto sean resueltas en función del objetivo que percibe la reforma que es el de aumentar la capacidad energética en México para convertirse en el cuarto exportador de petróleo del mundo.
El mandatario aseguró que de concretarse el proyecto, la empresa estatal Petróleos de México (PEMEX) podrá duplicar su producción y "permitirá a la economía mexicana crecer a tasas superiores al 6%" al final de su mandato. Actualmente por el agotamiento de los recursos han perdido en ingresos casi 10.000 millones de euros al año.
Para España es importante que haya una reforma energética en México, porque este país es su segundo suministrador de petróleo, con el 12%, después de Rusia con el 20%, según la
últimas cifras publicadas por el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio de España.
Precisamente, los representantes del sector de infraestructuras españolas, han pedido a Calderón introducir capital privado en asuntos clave de la economía mexicana como las líneas de transmisión eléctricas. El mandatario no pudo dar una respuesta optimista, ya que, según sus propias palabras, "esa gestión corresponde únicamente a la Comisión Federal de Electricidad, no a mi propia gestión". Sin embargo, Calderón ha querido recordar que México está impulsando la interconexión en Centroamérica, y que "en ese ámbito, fuera del propio país, sí podemos generar proyectos conjuntos".
La inversión acumulada española en México en los últimos siete años supera los 24.000 millones de euros, lo que supone un 42% de la inversión europea total, lo que sitúa a España en el segundo lugar como inversor extranjero en México, sólo por detrás de EEUU.
También en sectores como el alimentario hay interés por el paísa azteca. El presidente de SOS Cuétara, Jesús Salazar, también ha mostrado su interés en ampliar sus inversiones en la región azteca. De hecho, SOS cuenta ya con producción de arroz y galletas en México, por lo que ha pedido a Calderón que realice proyectos de promoción agrícola para el cultivo de olivos, y así llevar la producción de aceite a la región.
Felipe Calderón también pidió la colaboración de las empresas españolas para crear trenes de alta velocidad en la región, "que podrían generar un fuerte valor agregado a la economía"
El presidente del Consejo Superior de Cámaras de Comercio españolas, Javier Gómez-Navarro trasladó a Calderón, en nombre de representantes de 150 empresas españolas, su intención de seguir trabajando en estrecha colaboración con el Gobierno y las empresas mexicanas ya que, según dijo, el Plan de Infraestructuras está llamado a convertirse en un "gran impulso" para la economía mexicana.
Gómez-Navarro destacó también que el año pasado las inversiones superaron los 2.200 millones de euros y, según dijo, las perspectivas señalan un progreso en los próximos años, debido al interés creciente de las empresas españolas en los procesos de privatización y liberalización en los sectores eléctrico, de comunicaciones y de transporte.
Uno de los acuerdos concretos firmados en la visita de Calderón fue en materia de contratación de trabajadores cualificados de México a España. El ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, y el secretario de Trabajo y Provisión Social de México, Javier Lozano, firmaron un memorando de entendimiento para poner en marcha un plan piloto para que las empresas españolas contraten a trabajadores mexicanos.
Y este no es el único motivo de satisfacción para el presidente azteca. Las previsiones apuntan a que el comercio bilateral superará este año los 6.000 millones de euros, gracias a la "creciente implicación de las pequeñas y medianas empresas".
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