La
población venezolana ha acogido con escepticismo el nuevo
proyecto del presidente Hugo Chávez para reactivar una
economía en decadencia, tal y como demuestran los últimos
datos macroeconómicos del país sobre crecimiento
e inflación. Buen ejemplo de ello han sido los escasos
movimientos que el dólar paralelo ha registrado en el
mercado negro tras el anuncio del 'megaplan' económico,
que además de mostrar un tímido reconocimiento
de algunos errores de gestión, ha dejado una incógnita
sin resolver: ¿quién será el nuevo ministro
de Finanzas?
El dolar paralelo hizo caso omiso
a las medidas presentadas el miércoles por el mandatario
venezolano, cerrando el jueves las operaciones en 3,25 bolívares
para la compra y 3,35 bolívares para la venta, mostrando
un descenso de tan sólo 0,05 bolívares respecto
al precio de cierre del miercoles.
La información sobre el
mercado negro de divisas en Venezuela está a la orden
del día entre analistas, expertos y, por supuesto, en
los blogs de Internet, en algunos de los cuales se ha criticado
también la falta de anuncios concretos en materia cambiaria
y sobre la recompra de deuda en las nuevas medidas de Chávez.
Paralelo. Analistas
consultados por Americaeconomica.com aseguran que Hugo
Chávez sigue con su estrategia de hundir al dólar
en el mercado negro, en un intento por esconder, a seis meses
de las elecciones regionales, la debilidad del bolívar
fuerte frente al billete verde. El equilibrio entre ambas divisas
se ha convertido en un objetivo fundamental para el mandatario
a cinco meses de las elecciones regionales.
El control de cambios, instaurado
por Chávez en 2003 a raíz del paro petrolero,
ha provocado fuertes distorsiones en la economía venezolana
y ha fortalecido un mercado negro de dólares que sobrevive
a las disposiciones legales que tratan de abatirlo.
Los venezolanos acuden al mercado
negro de divisas cuando no pueden conseguir el permiso de la
Comisión de Divisas del gobierno para comprar el billete
verde en la tasa de cambio oficial, de 2,15 bolívares
por dólar. Sin embargo, otros expertos aseguran que la
medida podría haber sido tomada para evitar la huída
masiva del capital de este mercado.
Incógnitas.
Uno de los puntos que no se tocó y el cual generó
un sinfín de rumores y comentarios fue el relativo al
del cambio del titular del despacho de Finanzas, más
aún cuando dicho acto había sido pospuesto una
semana antes alegando la necesidad de contar con el nombre del
nuevo Ministro.
El diario El Nacional publicaba
el miércoles la noticia sobre el nombramiento del economista
José Félix Rivas como nuevo titular de Economía,
aunque esa misma noche, los bloggers se hacían eco de
los rumores sobre una supuesta negativa de este a aceptar el
cargo.
Especulaciones aparte, también
ha resultado cuanto menos curiosas las últimas declaraciones
de Chávez reconociendo errores y pidiendo ayuda al sector
empresarial para relanzar la economía del país.
El presidente venezolano ha pedido al sector privado que aumente
la productividad y se ha mostrado dispuesto a crear alianzas
empresariales en sectores no estratégicos para frenar
la elevada inflación que acusa el país.
La situación no se presenta
fácil para el mandatario a pocos meses de las elecciones
regionales. Los precios han subido a pesar del esfuerzo por
frenar la ingente liquidez con el aumento de las tasas de interés
y desacelerando el gasto público, al tiempo que se han
aplicado métodos menos convencionales como la venta de
bonos para drenar el exceso de bolívares.
Sorpresas. El
mandatario presentó su proyecto de choque en un discurso
a la nación que tuvo más sorpresas inesperadas.
Por ejemplo, el hecho de que reconociera timídamente
algunas equivocaciones. Chávez admitió que el
tributo implantado sobre las transacciones financieras a finales
de 2007mandatario que gravaba con un 1,5% las cuentas de depósito,
fondos de activos líquidos, fiduciarios, cheques y cancelaciones
de deudas, era un impuesto que frenaba el proceso productivo
y que tenía una carga inflacionaria. Por lo tanto, será
eliminado.
La necesidad parece haberle obligado
a tomar estas decisiones drásticas. Venezuela, la principal
potencia petrolera de Latinoamérica, no aprovecha el
momento económico dulce que tendría que suponer
para el país la subida de los precios del barril de crudo.
De hecho, los últimos
datos no pueden ser peores. Con una balanza comercial favorable
de 23.700 millones de dólares (15.290 millones de euros),
durante el primer trimestre el crecimiento de su PIB se ha limitado
a un 4,8%, y, lo que es peor, la cifra interanual del incremento
del IPC se ha situado en un 29,3%. Unos números muy pobres
para afrontar con éxito el reto de las elecciones locales
que llegan justo después de que su reforma constitucional
fuera derrotada en las urnas.
Chávez anunció
también que su Gobirno creará un fondo de fomento
productivo por 1.000 millones de dólares (648.291 euros)
para apoyar una alianza entre el Gobierno y los empresarios
para incentivar las inversiones en áreas estratégicas
como alimentación y manufactura. Otra novedad. El político
bolivariano pide ayuda a las empresas privadas para que le ayuden
a salir del mal momento. Y por si no estaba claro volvió
a repetirlo, tras anunciar varias iniciativas para reactivar
la industria y la agricultura afirmó que el sector privado
y el Estado pueden coexistir.
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