El
Banco Central de Brasil está dispuesto a extender toda
su fuerza en materia de política monetaria para
evitar que la elevada inflación acabe por desgastar la
primera economía de Latinoamérica. El organismo
monetario ya ha asegurado que no le va a temblar la mano a la
hora de continuar con su nueva política de subida de
tipos de interés, si ello ayuda a mantener una "sana expansión"
que, a pesar de los impuestos a las transacciones financieras,
sigue atrayendo enormes flujos de capital a la región
carioca.
Según el consenso de los
analistas consultados por Bloomberg, la inflación en
la mayor economía de Latinoamérica podría
sobrepasar el índice de un solo dígito para finales
de año y crear una reacción en cadena que posiblemente
socavaría la pujante economía brasileña.
De momento, el presidente del
organismo monetario, Enrique Meirelles, aseguró en una
entrevista a la agencia Bloomberg que vé la necesidad
de enfriar el gasto de los consumidores brasileños, después
de conocerse los datos de inflación del mes de mayo,
cuando el indicador registró su mayor tasa desde enero
de 2006, en un 5,5%.
Política monetaria.
El pasado 5 de junio, el Banco Central elevó por segunda
ocasión consecutiva los tipos de referencia en medio
punto porcentual, hasta el 12,25%. Los expertos de Barclays
esperan que el organismo monetario lleve a cabo otros dos aumentos
en los tipos de medio punto porcentual en sus próximas
reuniones de octubre y diciembre.
El problema de esta política
para contener las tensiones inflacionistas es que, las perspectivas
de nuevas subidas de tipos han devuelto la preocupación
a numerosos empresarios del país, que observan como la
apreciación imparable del real brasileño, del
33% desde 2007, daña ya sus exportaciones. Por este motivo,
y tal vez para hacer más efectivo el combate a la subida
de los precios, el Gobierno de Lula da Silva tendrá que
cambiar su política hacia una mayor contención
del gasto público.
La defensa que encuentra el Banco
Central al problema de las exportaciones está, precisamente,
en el comercio de importación del país. Según
el directivo del organismo Mario Gomes Toros, "el aumento
del 56% este mes de mayo en las importaciones brasileñas
ha ayudado a que la inflación no se dispare".
Lo cierto es que la subida en
los precios de los alimentos no afecta a la inflación
de Brasil tanto como a otros países, ya que su ponderación
en el IPC es del 20%, frente a otras regiones como China, donde
el peso es del 33%, o México, del 23%.
Exportaciones.
La apreciación del real brasileño podría
compensarse, además, con el crecimiento en las exportaciones
de etanol, ante la escalada imparable del precio del maíz
con el que se produce el biocombustible en EEUU, que acumula
una revalorización del 30% en 2008.
Algunos expertos aseguraban esta
semana en declaraciones a varias agencias internacionales de
información económica que las exportaciones de
etanol de Brasil a EEUU pueden experimentar en lo que queda
de año un aumento del 40%, a pesar de que las importaciones
de biofuel están penalizadas con un arancel de 14 centavos
por litro. Con los actuales precios del maíz, el etanol
brasileño recobra su capacidad competitiva frente a unos
fabricantes estadounidenses que dependen de esta materia prima
para producir.
Además del apoyo del etanol,
el país cuenta también con una fuerte inversión
extranjera directa, la mayor de Latinoamérica, y eso
a pesar de la posible aprobación del impuesto a las transacciones
financieras. Los grandes capitales de Oriente Medio, Alemania
y Japón buscan oportunidades en la región carioca,
una situación que la banca privada, tanto nacional como
extranjera, está aprovechando para expandir su negocio
en el país, que ya crece de media un 30% al año.
Banca privada. El
crecimiento económico de Brasil y la apreciación
de su divisa local ha aumentado en los últimos meses
la demanda por los activo del país, por no mencionar
el aumento en la calificación crediticia hasta 'grado
de inversión' por parte de las agencias Fitch Ratings
y Standard & Poor's.
El gigante bancario HSBC ha sido
el último en anunciar que planea aumentar su negocio
de banca privada hasta un 50% en el país este mismo año.
La entidad prevé que este año, los activos que
maneja en la región crecerán un 10%, ya que, según
sus cálculos, el boom de la economía brasileña
está creando alrededor de doce nuevos millonarios diarios.
La competencia entre la banca
privada por captar clientes se endurecerá por este motivo
en los próximos meses. Según cifras oficiales
de la Asociación Nacional de Inversión Bancaria,
los gestores de fondos consiguieron captar 12.000 millones de
reales (5.000 millones de euros) en los cuatro primeros meses
del año.
Para que
esta situación no cambie, los miembros que encabezan
la directiva del Banco Central junto con Meirelles, se reunirán
la próxima semana para establecer un paquete de medidas
que contribuya a enfriar el consumo, y por ende, frenar la inflación.
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