El
Ejecutivo peruano liderado por Alan García ha cedido
ante las presiones de los habitantes de la región sureña
de Moquegua que ha conseguido, tras 10 días de huelga
y duras confrontaciones, mayores beneficios del canon minero
que paga la minera Southern Cooper, filial de Grupo México,
a los territorios de la zona.
Fuentes de la Federación
Minera de Perú han asegurado a Americaeconomica.com,
que desde el viernes 20 de junio las protestas de los moqueguanos
han cedido porque han conseguido su objetivo, aunque no ha especificado
el aumento en la cantidad del canon minero que los habitantes
de esa región del sur de Perú recibirán
a partir de ahora.
Consecuencias. Aunque
el acuerdo se ha firmado hace apenas una hora, ya se ha dejado
sentir la primera consecuencia en el mercado del cobre, cuyos
precios empiezan a descender desde los máximos de los
últimos días.
Las protestas en las regiones
de Moquegua y Tacna, en el sur del país, provocaron en
los dos últimos días el precio
del cobre renovara máximos en Perú.
Cientos de manifestantes bloquearon
las principales carreteras de Moquegua y provocaron el desabastecimiento
de la minera Southern Cooper por la exigencia de un reparto
equitativo del canón minero. Los precios del cobre se
dispararon hasta los 116 dólares, su máximo desde
el 22 de mayo.
La región de Moquegua
recibió 117,5 millones de dólares y la de Tacna
107 millones el pasado año 2005 por los tributos que
paga Southern Copper al Estado. Para este año estaba
previsto que Tacna recibiera 254 millones de dólares,
mientras que la cifra para Moquegua ascendía tan sólo
a 80 millones.
A pesar de que la protesta está
relacionada con fondos destinados a la administración
pública del departamento de Moquegua, una zona eminentemente
minera, sobre la coordillera de los Andes, el gobernante provincial,
Jaime Rodríguez, no encabezó las protestas y se
sumó a la solicitud del Gobierno central peruano de desbloquear
la carretera.
Las protestas.
La minera Southern Cooper, filial de Grupo México, se
vio obligada a paralizar su producción en varias minas
y una fundición, debido al bloqueo de carreteras efectuado
por miles de manifestantes. Estos dieron un primer paso para
avanzar en los diálogos al liberar a 60 policías
que mantenían retenidos en una iglesia de la ciudad.
Mientras aquello sucedía,
los manifestantes de Moquegua esperaban una respuesta oficial
de las autoridades, y de nada sirvió para tranquilizar
a los manifestantes las declaraciones del presidente del consejo
de ministros, Jorge del Castillo, quien leyó un comunicado
oficial en el que condicionó el diálogo con los
moquegüenses al retiro de los obstáculos que impedían
la circulación en la Panamericana.
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