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La Comisión Europea (CE) no pondrá obstáculos
a la posible integración de las redes de distribución
de las grandes gasistas europeas en una sola empresa transnacional
que gestionaría de manera independiente todos los gasoductos.
El portavoz de Energía del Ejecutivo comunitario, Ferrán
Tarradellas, aseguró a Americaeconomica.com que esta
iniciativa podría ser positiva para la integración
de los mercados europeos, pero Bruselas advierte de que tendrá
que ser el mercado el que debe tomar la decisión. Un
proyecto similar, pero de menor envergadura, ya existe entre
Alemania, Francia y los países del Benelux.
Según el portavoz de Energía, para la Comisión
Europea, otra de las posibles ventajas de la aparición
de un gigantesco consorcio gasístico será la plena
separación patrimonial de los grupos energéticos
(proyecto que cuenta con la férrea oposición de
Alemania y Francia), al menos del sector del gas, con lo que
se podrían resolver los actuales problemas de competencia
de este mercado.
La semana pasada, la comisaria europea de Competencia, Neelie
Kroes, advirtió oficialmente a las compañías
E.ON y Gaz de France de que está investigando un supuesto
acuerdo ilegal entre ellas para repartirse los respectivos mercados
nacionales del gas.
Gazprom. Pero además, Europa conseguiría
con este proyecto otro valor añadido: el estratégico.
El tamaño de la nueva compañía, equiparable
en cierto modo con EADS, podría estar a salvo de predadores
extracomunitarios, sobre todo los de los de países productores
de gas como el gigante del gas ruso Gazprom que busca hacerse
con un mayor control de las redes de distribución europeas
para fortalecer su integración vertical.
Los principales gasoductos europeos suman más de 100.000
kilómetros que recorren España, Alemania, Austria,
Italia, Francia y los países del Benelux.
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