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presidente de Ecuador, Rafel Correa, ha vuelto a encontrarse
esta semana con la necesidad de destituir a un antiguo colaborador
nombrado por él mismo tras ganar las elecciones, a quien
las sospechas de posibles corrupciones habían cercado.
En este caso, ha sido el responsable del Instituto Ecuatoriano
de la Seguridad Social, Héctor Egüez. Hace tan sólo
un mes, también cayó el presidente ejecutivo de
la estatal Petroecuador, Fernando Zurita.
Correa ya no parece fiarse
de los suyos y, a pesar de las críticas que le han llovido
desde su filas, el cargo en el Instituto lo ocupará Ramiro
González, un destacado político de la oposición
ecuatoriana y candidato a la vicepresidencia por la Izquierda
Democrática.
Los rumores sobre la existencia
de mafias y las acusaciones de malversación de fondos
en el organismo han sido los detonantes de la destitución.
Además, el consejo directivo del organismo asegura que
durante los cinco meses de su gestión, el titular del
IESS había contratado a 2.159 nuevas personas. Él
negó estas acusaciones, y aseguró que sólo
se habían contratado unas 407 personas
Antes de abandonar su cargo,
Egüez denunció que en el organismo existen mafias
que impiden el buen desarrollo de la institución. Algo
parecido opina el nuevo titular del organismo, Ramiro González,
que ha asegurado que si no mafias, existen grupos o “reinitos”,
a los que ha prometido eliminar.
Además, González
asegura que la causa por la que fue destituido su antecesor,
la masiva contratación, será revisada y solucionada.
Como se ha asegurado antes, la
situación se repite. El pasado mes de mayo, el presidente
ejecutivo de la estatal Petroecuador, Fernando Zurita, renunciaba
a su cargo por "no cumplir con las expectativas" que
Correa esperaba de él.
Estas expectativas, eran, básicamente,
aumentar la producción de crudo en la nación.
La renuncia llegaba menos de una semana después de que
Correa zanjase la polémica con las empresas internacionales
que operan en Ecuador, tras rebajarles de un 99% a un 70% el
pago de los impuestos por sus ganancias extraordinarias.
Sin embargo, aunque Zurita reconoció
el problema, aseguró que no había sido culpa suya,
y atribuyó el descenso de la producción a varios
factores. El primero a no tener ninguna torre de perforación,
ni siquiera las que le prometió Venezuela. La segunda,
se debe a una declinación normal de los pozos petroleros,
y la tercera a no haber encontrado más pozos.
Así que, después
de solucionar el conflicto con las petroleras internacionales,
y de que las aguas se hayan calmado con el Ejército nacional
después de que el mandatario destituyera a la cúpula
de las Fuerzas Armadas, ahora se enfrenta al problema que supone
la dimisión del presidente ejecutivo de Petroecuador,
a quien puso en el cargo en diciembre del año pasado.
Todos estos problemas se suman
a las dificultades que tiene Correa para aprobar la Constituyente,
por no hablar de la lucha que mantiene con Colombia. ¿Podrá
Correa sacar adelante su reforma? El tiempo lo dirá.
De momento, el economista Alberto
Acosta ha renunciado a la presidencia de la Asamblea Nacional
Constituyente (ANC), al haber sido descalificado por el buró
político del partido de gobierno Alianza País
(AP), que no estuvo de acuerdo con la petición de Acosta
de extender los días de sesiones para el debido debate
y entrega de los textos constitucionales restantes.
Su dimisión ha constituido
un golpe fuerte a la imagen del Gobierno de Correa y a la credibilidad
que tiene la redacción de la Carta Magna número
21 que regiría al país. Acosta continuará
siendo asambleísta de AP, y Fernando Cordero, ex vicepresidente
de la Asamblea, asumirá la presidencia.
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