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Durante la semana en la que se ha debatido
la ley en el Congreso, el Gobierno de Cristina Fernández
ha visto cómo han crecido las voces discordantes dentro
de su propio bloque. Alrededor de 40 legisladores peronistas,
no aprobarían la ley de impuestos a los cereales tal
y como la propuso la presidenta. Mientras tanto, toros y pingüinos -ruralistas y kirchneristas- copan el protagonismo en las carpas
instaladas en la Plaza de los Dos Congresos.
A la oposición ruralista,
se han sumado alrededor de 40 peronistas que o bien rechazan
la propuesta, o bien proponen hacer reformas para lograr el
consenso. Entre unos y otros suman unos 150 diputados, más
de la mitad de los miembros del Congreso. Ante esta situación,
el presidente del Partido Justicialista, Néstor Kirchner,
intentó recabar los apoyos necesarios en la ratificación
de los impuestos a los cereales y para ello ha pedido coraje
a los diputados a los que solicitó que "jueguen
con fuerza y piensen en el pueblo".
La tensa discusión en
el Congreso ha provocado que los dirigentes ruralistas amenazaran
con reanudar asambleas y protestas en las carreteras. Tras el
levantamiento de la huelga rural la semana pasada, los agricultores
realizarán asambleas en ciudades y pueblos del interior
durante el fin de semana, para analizar la estrategia a seguir
en el marco del conflicto.
Al problema de la ratificación
de los impuestos a los cereales en el Congreso, los Kirchner
han visto cómo se suman los intentos de desbancar del
poder a Néstor Kirchner, en el Partido Justicialista.
El peronista y ex gobernador de la provincia argentina de Córdoba,
José Manuel de la Sota, se ha aliado, para ello, con
peronistas de la talla del ex mandatario argentino Eduardo Duhalde.
La prensa local apunta también a que De la Sota intentará
unir a su bando a un aliado clave, el alcalde de Buenos Aires,
Mauricio Macri.
Pero además de Duhalde
y De la Sota, se ha unido al nuevo bando un peronista que pintaba
casi casi como radical K. Se trata del actual gobernador de
la provincia de Córdoba, Juan Schiaretti. Además,
otros peronistas de peso se han unido al nuevo bando de “los
otros” peronistas. Son el senador santafecino Carlos Reutemann,
los hermanos Alberto y Adolfo Rodríguez Saá, el
diputado bonaerense Francisco de Narváez, el ex gobernador
de Entre Ríos Jorge Busti, el senador de Salta Juan Carlos
Romero, el misionero Ramón Puerta y Eduardo Arnold (Santa
Cruz), entre otros.
Las carpas entran en
juego. Desde el inicio del debate, los partidarios
de la ley instalaron carpas en la Plaza de los Dos Congresos
para mostrar su apoyo a la presidenta. El conflicto saltó
cuando el gobernador de Buenos Aires, Mauricio Macri, solicitó
sin éxito el desalojo de las instalaciones y acusó
a la presidenta de no intervenir por su propio interés.
No obstante, un juez porteño dio la razón a Cristina
Fernández al considerar que, pese a no contar con autorización,
"el desalojo no haría, sino exacerbar los ánimos".
Ante el apoyo judicial a las
siete carpas a favor del Gobierno, los empresarios agrarios
respondieron instalando las suyas propias. A las instalaciones
se sumó, además, la mascota hinchable de los ruralistas,
el toro "Alfredito" que pronto encontró respuesta
en las carpas peronistas que colocaron un pingüino, una
paloma de la paz y un toro mecánico, además de
decenas de personas disfrazas de huevo.
Reunión "positiva".
El lunes, la presidenta, Cristina Fernández de
Kirchner, y los dirigentes agrarios mantuvieron una reunión
sin avances importantes, pero "positiva", según
ambas partes. Aunque la presidenta argentina declinó
hablar de la derogación de los impuestos a los cereales
escudándose en que se está debatiendo en el Congreso,
ambas partes mostraron su satisfacción por este giro
hacia el diálogo del Gobierno.
Al tiempo y a pesar de no contar
con el beneplácito de los Kirchner, el vicepresidente,
Julio Cobos, se reunió con gobernadores de las provincias
productoras de soja. La estrategia de Cobos, que según
el kirchnerismo terminará encabezando un cónclave
opositor, sufrió, sin embargo, un serio desplante al
asistir únicamente tres gobernadores de los 11 convocados:
los peronistas Juan Schiaretti (Córdoba) y Alberto Rodríguez
Saá (San Luis), así como el socialista Hermes
Binner (Santa Fe).
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