| Fernando
Lugo, exobispo y nuevo presidente de Paraguay está más
cerca de conseguir la realización de sus promesas electorales.
El país se beneficiará a modo de “plan Marshall”
de una serie de créditos blandos concedidos por el Banco
Mundial que pueden constituir buena parte de la financiación
que necesita el nuevo mandatario paraguayo para llevar a cabo
su política económica.
Los primeros 37,5 millones de dólares (23.89 millones
de euros), han llegado ya al Ministerio de Agricultura y Ganadería.
Con este dinero se financiarán proyectos de desarrollo
de los pequeños productores y comunidades indígenas.
Pero la parte fundamental de los créditos prometidos
por el Banco Mundial irán destinados a nuevas inversiones
para la central Itaipú, empresa hidroeléctrica
que suministra energía a Brasil y a Paraguay, y que servirán
para ampliar la capacidad energética.
Lugo centró su campaña en la revisión
del tratado de la central hidroeléctrica, y como consecuencia,
el nuevo crédito supone un empuje a las expectativas
del mandatario paraguayo. El Tratado Itaipú, firmado
por Brasil y Paraguay para el aprovechamiento hidroeléctrico
del río Paraná, prohíbe la venta de energía
a terceros y establece que la energía sobrante se ceda
a Brasil a precio más bajo al valor real de mercado.
Paraguay es la propietaria del 50% de la compañía
Itaipú, a quien le corresponde la mitad de la energía
producida por la presa. Sin embargo, el país no consume
toda la energía que se produce por lo que vende la restante
a Brasil, tal como se establece en el tratado.
La entrada del dinero del Banco Mundial implicará un
nuevo rumbo en las negociaciones de ambos países. Lugo
había exigido a Lula una renegociación del tratado
para que Brasil pagará más dinero por la energía
que obtiene de Itaipú. El mandatario brasileño
no parecía dispuesto a atender esta demanda.
El presdente de Paraguay ha sido rápido a la hora de
aprovechar las posibilidades financieras que ha abierto la reunión
que tuvo lugar el miércoles entre los organismos prestamistas
internacionales (el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional
y el Banco Interamericano de Desarrollo) y los ministros de
Hacienda latinoamericanos para frenar la crisis de subida de
alimentos y energía. Allí se cerró el compromiso
de otorgar créditos blandos, rápidos y a plazos
asequibles acorde con las necesidades de los países de
la región.
Parece que Lugo ha conseguido, de momento, la financiación
necesaria para intentar llevar a cabo sus planes. La inversión
que hará el Banco Mundial en los proyectos de desarrollo
agrícola, así como, la futura financiación
en el sector energético suponen un acercamiento de los
objetivos prometido por el presidente. Ahora sólo nos
queda por ver si conseguirá llevar a buen puerto sus
promesas.
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