| La
cuestión rusa ha protagonizado la Cumbre energética europea que
han celebrado en Bruselas los líderes de la Unión Europea (UE) esta semana. El acuerdo
gasista suscrito por Pekín y Moscú y los problemas de suministro
que padecieron en enero algunos países miembros casi han monopolizado las
discusiones.
Ni han saltado chispas, ni
se han debatido los temas pólemicos del libro verde de la energía
que elaboró hace unas semanas la Comisión Europea.
Tal
y como estaba previsto, la necesidad de configurar un bloque unido para negociar
con Rusia se ha impuesto a cualquier otra consideración. El propio orden
del día previo que elaboró la Presidencia austriaca ya fijaba esta
prioridad y limitaba el rango del resto de la discusión energética.
Por eso el acuerdo ha sido fácil
en torno a la elaboración de una política energética exterior
común que sirva para que Europa se asegure la cobertura de sus necesidades
y no se repitan crisis como la del pasado mes de enero, cuando las diferencias
entre Ucrania y Rusia interrumpieron el suministro de gas. La excesiva dependencia
de la UE con respecto al gas ruso (cubre el 20% de las necesidades del territorio y el
70% en algunos países concretos) tiene que resolverse.
Más
ahora que Pekín y China han proyectado la construcción de un gasoducto
que estará listo en 2011 y que supone la aparición de un poderoso
nuevo cliente para Gazprom, el monopolio gasista ruso.
Sobre
todo porque el gas que circulará por las nuevas líneas de interconexión
procede de la zona occidental de Siberia, la misma en la que se extrae el combustible
que la Federación suministra a sus socios de la UE.
Las
sospechas se han visto confirmadas por unas declaraciones de Sergei Kupriyanov,
el portavoz oficial de Gazprom, que tras asegurar que su compañía
cumplirá escrupulosamente todos los contratos firmados, ha matizado también
que cuando se proceda a renovarlos, la empresa tendrá que tener en cuenta
las peticiones de todos sus clientes.
El comisario de Comericio Peter Mandelson incluso había publicado el martes, despues
de conocerse el acuerdo entre Rusia y China, un artículo de opinión
en The International Herald Tribune en el que se mostraba muy crítico con
la actitud de los líderes europeos hacía Putin. Mandelson acusaba
a algunos, sin dar nombres, de competir por los favores del líder ruso
para asegurar a sus país correspondiente el suministro sin contar con el
resto de la Unión.
Había
que terminar con esa dinámica y los presidentes y jefes de estado europeos
han alcanzado un compromiso al respecto. Se negociará con Rusia conjuntamente
y se evitarán las zancadillas entre socios tan habituales hasta ahora.
Asuntos polémicos. Los otros temas del libro verde no se abordarán
hasta la Presidencia de turno de Alemania. País al que la Presidencia austriaca
cedió el protagonismo ayer. Quizá
porque la posición mantenida por la canciller Angela Merkel es el paradigma
de la contradicción latente en la UE. Apuesta por los campeones energéticos
europeos y la desregulación del mercado interno, pero se opone a que se
cree una autoridad supervisora común que garantice el suministro y la competencia.
Esta ambivalencia de la canciller le
ha hecho perder el apoyo inicial de Reino Unido, que aparece ahora como el único
país interesado en que el libro verde de Bruselas se convierta
en realidad.
Los líderes de la UE se han comprometido a hablar de la
liberación del mercado interno en 2007. Según fuentes diplomáticas,
el camino pasaría por reforzar iniciativas regionales parecidas al paralizado
Mercado Ibérico, y mejorar la interconexión.
España.
Según ha revelado hoy en una rueda de prensa el presidente del Gobierno
español, José Luis Rodríguez Zapatero, España ha envíado
hoy a Bruselas la información que había solicitado la Comisión
Europea sobre la nueva legislación energética, recientemente aprobada. Un texto que ampliaba las competencias
de la Comisión Nacional de la Energía (CNE) y que los comisarios quieren
estudiar para decidir si es o no compatible con las normas comunitarias.
Esta
ha sido prácticamente la única referencia al anunciado debate sobre
el proteccionismo económico que, según algunas informaciones, iba
a mantenerse en la Cumbre. No ha habido tal.
Ayer mismo se sabía que la iniciativa planteada al respecto por el italiano
Silvio Berlusconi, enfrentado con Francia por el deseo de la semipública
Enel de adquirir Suez, había fracasado. Italia no consiguió que
ningún otro país apoyará la propuesta.
La
autoridad moral de que hoy por hoy dispone en Europa el premier luxemburgés,
Jean Claude Juncker, que ocupó la Presidencia en los momentos difíciles
del fallido proyecto de Constitución europea, se impuso. Juncker, preocupado
por la OPA de Mittal sobre Arcelor, se opuso a que se abordara el tema.
La
cita energética. El presidente español, José Luis Rodríguez
Zapatero, y la canciller alemana, Angela Merkel, han mantenido hoy en Bruselas
una reunión bilateral de unos 20 minutos para hablar sobre todo del
alto el fuego permanente de ETA.
Según
fuentes diplómaticas, El asunto de la OPA de EON sobre Endesa sólo
se ha abordado para aplazar la conversación hasta el encuentro que ambos
mantendrán en Berlin en abril. E.ON ha presentado ante la CNE toda la documentación preceptiva sobre la
OPA que lanzó sobre Endesa para someterla a examen en virtud de las nuevas
facultades con que se ha dotado a este órgano regulador, y evitar así
que ésta se demore en su examen.
Entre
los documentos presentados hay una solicitud formal para que la oferta sea autorizada
y para que se aclaren algunas cuestiones de procedimiento. Además, la compañía
alemana ha incluido el plan estratégico y la garantía de las inversiones.
El
organismo que preside Maite Costa, la CNE, tiene un mes de plazo legal para dictar una
resolución vinculante en aplicación de la función 14, que
le permite vetarla o aprobarla con condiciones.
No
obstante, dicho plazo puede verse alargado, ya que se detendría cada vez
que se le pida más información adicional a la empresa opante. En
el caso de la oferta de Gas Natural, le dieron dos plazos de 10 días, por
lo que la resolución se dictó en un mes y 20 días.
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