El
Partido de la Revolución Institucional de México
(PRI), con mayoría en el Congreso azteca, parece no poder
frenar su crisis interna, cuando sólo faltan 100 días
para que se celebren las elecciones presidenciales y legislativas
en el país. Aunque el presidente priísta, Mariano
Palacios Alcocer, ha asegurado que entre las filas del partido
existía uniformidad tras cerrar la lista de aspirantes
a las cámaras mexicanas, esta semana se han presentado
nuevas renuncias.
Wintilo Vega, aspirante al gobierno
de Guanajuato (México), ha presentado su dimisión
al manifestar su inconformidad con la elaboración de las
listas. Aunque desde la cúpula directiva del PRI se quiso
señalar que la renuncia respondía a motivos personales,
Vega explicó en rueda de prensa que no se habían
respetado los acuerdos, ya que a última hora se modificó
la formula de candidatos al Senado por Guanajuato, a petición
de Roberto Madrazo, postulante a la Presidencia de este partido.
Horas antes, Palacios Alcocer había
destacado la tregua lograda entre los integrantes del partido
tras calificar de "normal" la diversidad de voces dentro de una
formación. El líder del PRI indicó que en
el proceso de selección de las listas al Congreso se realizaron
encuestas a más de 90.000 mexicanos, con los cuales se
ponderó los perfiles y la idoneidad para el cargo. Un planteamiento
que, en su opinión, permitiría mejorar el ritmo de
la campaña electoral de cara a los comicios del próximo
2 de julio.
Sin embargo, en el Comité
Ejecutivo Nacional del PRI (CEN) prevalece un ambiente de tensión
ante la resolución de las 20 impugnaciones presentadas
esta semana, según destaca la prensa local. Además,
en estados donde no gobierna la formación priísta,
como Querétaro, Morelos, Yucatán y Chiapas, se han
registrado nuevas deserciones de simpatizantes del partido, que
se han mostrado disconformes con los nombres que buscarán
un escaño en el Congreso azteca.
Desde el gubernamental Partido
de Acción Nacional (PAN), se comienzan a percibir las deserciones
del PRI como una posibilidad de ascender en los sondeos de intención
de voto. El aspirante panista, Felipe Calderón, ha hecho
un llamamiento a todos los priístas que se sientan en desacuerdo
con la candidatura de Madrazo o con las listas de postulantes
al Legislativo, para que se sumen a su campaña política.
El partido de Vicente Fox también
ha perdido esta semana una personalidad importante. Alfonso Durazo, quien fuera uno de
los hombres más cercanos al mandatario mexicano, se ha
sumado a la campaña presidencial de Andrés Manuel
López Obrador, del Partido de la Revolución Democrática
(PRD). Durazo fue secretario particular de Fox de diciembre de
2000 a julio de 2004, fecha en la que renunció por desacuerdos
con la primera dama de la nación azteca, Marta Sahagún.
Apoyos. Además
del ex secretario del presidente de México, Obrador parece
haberse ganado el respaldo de los sindicatos del país.
El aspirante perredista es el único que ha priorizado en
su programa político que mejorará las condiciones
laborales en su eventual Gobierno, según indicaron a Americaeconomica.com
fuentes sindicales.
Obrador rechaza taxativamente la
inversión privada en las empresas públicas, lo que,
en opinión de los líderes de algunos sindicatos,
supone una garantía para no deteriorar el ambiente laboral
como lo está haciendo la Administración de Vicente
Fox. En este sentido, consideran que "ha habido una especie
de marcha atrás" en políticas laborales aplicadas
por el actual Gobierno debido a la cercanía de las elecciones
legislativas y presidenciales.
Las mismas fuentes hicieron mención
a la manifestación que convocó la semana pasada
la Unión de Trabajadores de México (UNT), la principal
organización de sindicatos del país, para pedir
la dimisión de Francisco Salazar como secretario de Trabajo.
Los responsables consultados por este diario consideran que "no
se consiguió nada" aunque reconocen que la movilización
sirvió para unificar posturas de todos los trabajadores
de la nación azteca contra "la política neoliberal"
que impulsa, a su juicio, el presidente Fox.
En respuesta al comunicado enviado
por el Gobierno mexicano, que asegura que no interviene en la
organizacion de los sindicatos tal como le acusaban los trabajadores
del país, los miembros sindicales afirmaron que sigue existiendo
injerencia por parte de la Administración de México,
respaldada por los organismos financieros internacionales.
Fernando Amezco, secretario general
del Sindicato de Electricistas, explicó a este diario que
el Gobierno de Fox destituyó al recién nombrado responsable
del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros de la República
Mexicana (Sntmrm), Napoleón Gómez Urrutia, acusado
de una presunta malversación de fondos por valor de 55
millones de dólares (46 millones de euros).
No obstante, Amezco señala
que la decisión del Gobierno azteca se produjo poco después
de que Gómez Urrutía culpase al secretario de Trabajo
de haber incumplido los mecanismos de seguridad para los empleados.
Por esta razón, el sindicalista añadió que
son las agrupaciones de trabajadores las que deben decidir quiénes
se convierten en sus propios líderes y la Administración
tiene la obligación de respetarlos.
Por su parte, el secretario de
Trabajo destacó que no ha recibido la documentación
sobre la asamblea que el sindicato minero realizó para
ratificar a Napoleón Gómez Urrutia como su secretario
general e indicó que si cumple con todos los requisitos
se le otorgará el reconocimiento correspondiente, según
destaca la prensa local.
Las encuestas otorgan todavía
una destacable ventaja a López Obrador. El último
estudio, realizado por el diario Reforma, revela que de celebrarse
hoy los comicios, el candidato del PRD obtendría el 41%
del sufragio, frente al 31% que conseguiría Calderón
y al 25% de Madrazo. El informe indica además que uno de
cada tres seguidores del tabasqueño podrían optar
por votar a otro candidato si perciben que el PRI no vencerá
en las elecciones.
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