a
 
Año VII - Madrid, viernes 31 de marzo de 2006
 
Reportaje
 
Washington se opone con dureza a reformar el FMI y el Banco Mundial
 
La idea de Summers

J.Jameson

 

La propuesta del ex secretario del Tesoro de EEUU Lawrence Summers, que impulsa la creación de un 'macrofondo' de inversión gestionado por el FMI y el Banco Mundial con el exceso de reservas de divisas de los bancos centrales emergentes, disgusta a Washington.

El polémico Summers hizo estas declaraciones en la India, durante un seminario financiero celebrado en Mumbai. Allí criticó la costumbre de los bancos centrales de los países emergentes de acumular reservas de divisas improductivas y casi les acusó de haberse convertido en prestamistas de los países desarrollados que importan su producción.

Unas operaciones que estarían financiando de manera indirecta por medio de la compra de la deuda pública que emiten sus clientes. Y también dibujó una propuesta más que añadir a las que ya se han realizado sobre la reforma del papel que los organismos prestatarios multilaterales, el FMI y el Banco Mundial, deben jugar en la actualidad. Según él podría gestionar un macrofondo de inversión dotado con el excedente de reservas de divisas de los países emergentes.

Deuda. Estas entidades dejarían así de prestar dinero y engrosar la deuda de estos países y contribuirían de verdad a su desarrollo. Summers invocó las teorías desarrolladas por el ex-secretario del Tesor argentino Pablo Guidotti y el ex-presidente de la Reserva Federal Alan Greenspan que indicaban que la cantidad de reservas necesarias eran aquellas que aseguraran la cobertura de los compromisos de deuda en el plazo de un año.

Según esta visión, los bancos centrales de los países emergentes tendrían un excedente de más de 1,5 billones de dólares. Pero Summers fue algo más modesto y cifró en 500.000 millones de dólares el dinero necesario para que el macrofondo empezara a rodar.

Hasta 1997, los bancos centrales emergentes siguieron con fidelidad la regla de Greenspan y Guidoti, pero la crisis financiera asiática cambió el panorama.

Snow. Summers completó su propuesta con una explicación de la manera precisa en que se gestionaría el fondo. El Banco Mundial y el FMI cobrarían por sus servicios una tarifa del 1% anual, lo que aportaría unos ingresos de 5.000 millones que podrían utilizarse para cancelar deuda. Los responsables de la gestión deberían obtener una rentabilidad del 6% en ese periodo e impulsar proyectos de interés general.

A Washington le disgusta la propuesta que, desde el entorno del secretario del Tesoro de EEUU, John Snow, se califica de invitación a la “aventura financiera”, pero los críticos creen que en la Casa Blanca se tiene pavor ante la posibilidad de que se seque la fuente de financiación de la deuda de que dispone el país norteamericano gracias a las adquisiciones de los bancos centrales emergentes.

 

 
 

Americaeconomica.com
Internet

 

 


 


 
 
Copyright© Americaeconomica.com - All rights reserved
Asesores de Publicaciones, S.L - España