La oleada de fusiones y adquisiciones y la frenética actividad en este campo de los fondos de capital privado ( private equity ) ha contribuido a cambiar sustancialmente la forma de pensar de los accionistas minoritarios estadounidenses. Ahora quieren más.
“Las subidas de las cotizaciones
bursátiles que producen los anuncios de fusión o
los simples rumores, no siempre son superiores a la rentabilidad
que puede obtenerse con la suma de programas de recompra y dividendos.
Pero en este segundo caso, los inversores están obligados
a ser fieles. Y la renta variable pierde parte de su razón
de ser”, así explica un analista latino que realiza
su trabajo en Wall Street, la predilección que parecen
tener los inversores minoristas estadounidenses, y quizá
los de todo el mundo por las operaciones de consolidación
empresarial que condicionaron el panorama bursátil en 2005
y volverán a hacerlo en 2006, según se dice en la
mayor parte de los informes presentados en estos días por
las consultoras especializadas. Con una circunstancia añadida.
Las grandes empresas tendrán que salir a hacer compras
si no quieren que su negociación languidezca en los mercados.
Dinero. Y
tienen dinero. Cerca de 250.000 millones de dólares en
excedentes de capital, según un informe de Goldman Sachs
que calcula que las empresas del S&P500 disponen de munición
por el 9% de sus activos totales para entrar en la batalla. Un
máximo de 30 años que, además es un 50% más
que las cifras medias marcadas en los últimos diez años.
Sin embargo, en el mismo texto se duda de que los actuales responsables
de las empresas tengan demasiadas ganas de jaleo.
Porción.
Otros analistas creen que la mayor porción de los excendentes,
un 36%, se utilizará para invertir en bienes de capital,
un 33% irá a las recompras de acciones, un 18% a dividendos
y el 13% restante a las operaciones corporativas. Aunque si la
presión de los fondos y los inversores continúa
quizá estas cifras cambien de sesgo.
Recompras.
Un informe de la consultora Robert Baird pone el acento en la
actitud de los inversores institucionales. Según la opinión
de estos analistas, los programas de recompra de acciones están
empezando a perder adeptos entre algunos grupos de fondos que
quieren saber qué harán los responsables de las
empresas con los títulos que adquieren. Utilizarlos para
promover una operación de consolidación corporativa
empieza a tener buena prensa. Además, los procesos de recortes
de costes y de saneamiento empresarial están casi llegando
a su fin. Muchas grandes empresas tendrán que pensar en
tener más tamaño para asegurar aumentos de los beneficios
o, una capitalización bursátil que les libre de
depredadores. De ahí que, los analistas piensen que en
2006, el volumen de estas operaciones aumentará un 50%.
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