El
conflicto de las papeleras entre Argentina y Uruguay sigue latente
a la espera de la reunión entre los presidentes Kirchner
y Vázquez, que tendrá lugar la próxima semana
y evaluará los acuerdos de estudio de impacto medioambiental
de las empresas de celulosa, Botnia y Ence, sobre el río
Uruguay.
Esta semana más de 100 representantes de organizaciones
sociales y ecologistas de Argentina, Chile y Uruguay han acordado
coordinar acciones conjuntas "contra las multinacionales
contaminantes de la región". El encuentro se generó
a partir de la experiencia de Gualeguaychú (Argentina)
y la lucha de su población contra la construcción
de las dos papeleras en Uruguay, a las que se acusaba de provocar
daños al medioambiente.
Las organizaciones de los tres países coincidieron en la
necesidad de coordinar trabajos conjuntos, una de las principales
conclusiones del Primer Foro Subregional sobre inversiones contaminantes,
presentado en Buenos Aires, y acusaron a estas compañías
multinacionales de ahorrar gastos y costes para aumentar sus beneficios
y de usar tecnologías y métodos productivos prohibidos
en Europa.
Las entidades sociales y ecologistas añadieron que organismos
internacionales y los gobiernos y estados que facilitan pactos
de inversión, legislación y acuerdos ilegales para
el ingreso de inversiones de corporaciones enemigas de la humanidad
son corresponsables de este peligro.
Se trata de una iniciativa que arranca de la actual crisis entre
los países vecinos Argentina y Uruguay por la polémica
de las papeleras, una de la empresa española Ence y otra
de la finlandesa Botnia. Los grupos ecologistas y sociales movilizados
en contra de su construcción temen por el bienestar de
las aguas del río Uruguay que, segun dicen, resultarán
envenenadas.
Entre otros datos, las organizaciones explican que la fábricas
se proveerán con 70 millones de litros de agua diarios
del río Uruguay, que devolverán a una temperatura
muy elevada, con componentes químicos derivados del cloro
con el cual se procede a blanquear la materia prima y que afectarán
muy seriamente a la flora, la fauna y el turismo de la zona.
Ence accedió a interrumpir por un periodo de 90 días
las obras de construcción de las dos fábricas sobre
el río Uruguay, fronterizo con Argentina, para permitir
que se realice un estudio de impacto ambiental, solicitado por
el país vecino, según comunicó a americaeconomica.com.
La planta finlandesa Botnia ya anunció el domingo que detenía
las obras, aunque en la tarde del lunes los trabajadores de la
planta aseguraban no tener constancia de que debieran dejar su
trabajo.
Así, tras una invitación del Gobierno uruguayo al
director de Ence, Emilio Rodríguez, una delegación
de la empresa española viajaba el lunes a Uruguay para
analizar la situación, en una reunión a última
hora en Montevideo.
Y al día siguiente el Grupo Ence decidió suspender
los trabajos de instalación de su fábrica de celulosa
durante un periodo máximo de noventa días, continuando
otras obras vinculadas al movimiento de tierras, trabajos de acondicionamiento
ambiental y caminería del parque industrial adjunto a la
Terminal Logística de M´Bopicuá en operación,
según un comunicado remitido a este medio.
Según el texto, la empresa espera contribuir al cese del
conflicto y facilitar el diálogo entre los presidentes
Tabaré Vázquez, y Néstor Kirchner, que para
él miércoles tenían previsto un encuentro.
Será el momento en que
las naciones lleguen a algunos acuerdos, ya que Argentina teme
que las fábricas de la española ENCE y de la finlandesa
Botnia contaminen el río que separa a ambos países,
mientras que Uruguay sostiene que las compañías
utilizarán tecnología limpia de última generación.
Gonzalo Fernández, secretario de la Presidencia de Uruguay,
se reunió al día siguiente en Buenos Aires con el
jefe de Gabinete argentino, Alberto Fernández, y ambos
resolvieron que se designará una reducida comisión
de expertos para realizar un estudio de impacto ambiental de las
papeleras.
Los dos altos cargos, elegidos por Néstor Kirchner y Tabaré
Vázquez como sus negociadores oficiales en el conflicto,
avanzaron en la preparación del encuentro que celebrarán
los presidentes.
Los mandatarios tendrán el cometido de establecer los acuerdos
pertinentes para que sus respectivos ministerios se encarguen
de escoger la plantilla de dicha comisión, que en un plazo
máximo de 90 días, deberá hacer el diagnóstico
sobre los riesgos de contaminación y dar a ambos gobiernos
su recomendación. El nombre de los técnicos ya es
discutido por las cancillerías.
En principio, cada país designará a no más
de dos o tres especialistas, detalló una fuente de Gobierno
argentino, porque no se trata de conformar una comisión
numerosa, sino de avanzar con celeridad.
Otro de los puntos que atendieron los dos Fernández fue
la declaración que los mandatarios darán a conocer
al término de su encuentro que mantendrán en la
estancia Anchorena, en las afueras de Colonia (Uruguay). Se trata
del posible compromiso de los Estados de respetar el dictamen
que finalmente brinde la comisión.
Pero la polémica de las plantas de celulosa sobre el río
Uruguay parece alargarse, ya que la cumbre entre los presidentes
Vázquez y Kirchner se pospuso hasta la próxima semana
debido a que todavía existen varios documentos que no han
sido examinados por los presidentes, según informó
ayer un portavoz del Gobierno argentino.
La oficina de prensa de la Presidencia argentina confirmó
en Buenos Aires que los negociadores de ambos países no
habían logrado terminar un documento conjunto que debía
ser aprobado por los presidentes. El portavoz del Gobierno comunicó
que todavía había pendientes algunas cuestiones
y que para que no fuera una pérdida de tiempo, se decidió
postergar el encuentro.
Y como las autoridades argentinas y uruguayas no quieren perder
tiempo, ciudadanos y empresas esperarán otra semana para
que las aguas vuelvan a su cauce, eso sí, bien limpitas.
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