Tras ajustar sus agendas durante varios meses, el presidente de México, Vicente Fox, su hómologo de EEUU, George Bush, y el primer ministro de Canadá, Stephen Harper, se han reunido en Cancún (México) para hablar sobre la reforma migratoria que se debate actualmente en el Legislativo estadoundiense. De los resultados del encuentro están pendientes 12 millones de hispanos (la mitad mexicanos) ilegales en el gigante norteamericano que esperan que el actual inquilino de la Casa Blanca les abra una puerta a la residencia indefinida en EEUU.
Las primeras conclusiones del
encuentro, en el que también ha participado el primer ministro
de Canadá, Stephen Harper, parecen ser positivas. Fox se
ha comprometido a reforzar la seguridad en la frontera azteca
con EEUU con el objetivo de frenar a los 450.000 mexicanos que
cada año viajan al país norteamericano para buscar
mejores condiciones laborales. En este sentido, el mandatario
de México destacó los mecanismos de su Administración
para perseguir a los traficantes de personas y con el que hasta
el momento, se han producido más de 100 detenciones.
Bush también manifestó
sentirse optimista. El presdiente estadounidense reconoció
que para asegurar un flujo migratorio ordenado, es necesario un
proyecto de ley que refuerce la vigilancia fronteriza y se mostró
partidario de que la reforma migratoria contemple un plan de trabajadores
temporales para los inmigrantes ilegales. Sin embargo, para el
actual inquilino de la Casa Blanca la posibilidad de otorgar la
ciudadanía a quienes hayan entreado en su territorio no
está en las negociaciaciones, según destaca la prensa
local.
En el encuentro, Fox invitó
a Bush a que participase en la construcción de la refineria
mesoamericana, un proyecto impulsado desde la Administración
azteca con el fin de aliviar la crisis energética que padece
el Istmo debido a los elevados precios del barril de petróleo
en los mercados internacionales. Según los cálculos
de la Secretaria de Energía de México, las instalaciones
petrolíferas necesitarían una inversión inicial
de 3.215 millones de dólares (2.674 millones de euros)
y podrían procesar unos 250.000 barriles de crudo diarios.
El presidente mexicano aseguró
que la invitación responde a la necesidad de fomentar un
desarrollo sólido entre las naciones de Norteamérica
y de Centroamérica. Fox considera que el proyecto generará
100.000 empleos lo que podría contribuir en su opinión
a reducir las corrientes migratrias de hispanos que abandonan
su país buscando nuevas oportunidades de empleo.
Los tres líderes analizan,
al cierre de esta edición, la posibilidad de reactivar
el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Tlcan)
y fortalecer la competitivad en el continente. Se espera que revisen
además los avances logrados en la Alianza para la Paz y
la Prosperidad en América del Norte (Aspan), especialmente
en las cuestiones de comericio, inversiones y cooperación.
Preocupación.
Horas antes, diputados de los principales partidos de
México pidieron a Fox que actuase con responsabilidad en
el encuentro. Los legisladores temían que la "impertinencia"
del mandatario azteca pueda perjudicar los acuerdos alcanzados,
por ejemplo, en materia migratoria.
El parlamentario del Partido
de la Revolución Democrática (PRD) Juan José
García, en declaraciones a la prensa local, pidió
a Fox que reconozca el esfuerzo que han hecho los congresos de
ambos países con el fin de conseguir un cambio en la opinión
pública a favor de los inmigrantes. El diputado recordó
además que la Administración mexicana tiene el compromiso
de generar suficiente empleo en el país como para evitar
que los ciudadanos busquen en EEUU una fuente de trabajo alternativa.
La opinión es compartida
por el legislador del Partido de la Revolución Institucional
(PRI) Alberto Aguilar Iñárritu, quien además
espera que en la cumbre se logren avances que hagan del continente
una región competititva. El priísta hizo alusión
a las negociaciones sobre el Tratado de Libre Comercio de América
del Norte (Tlcan) y la Alianza para la Paz y Prosperidad en América
del Norte (Aspan), según destacan los diarios mexicanos.
El diputado del gubernamental
Partido de Acción Nacional (PAN) Rodrigo Iván Cortés,
apeló a la prudencia y responsabilidad de Fox. Considera
que el encuentro podría beneficiar al debate que esta semana
se realiza en EEUU sobre la polémica reforma migratoria,
una medida muy criticada por las autoridades latinoamericanas
porque en su opinión, criminaliza a los ciudadanos ilegales
que se encuentren en el gigante norteamericano.
Las declaraciones vertidas desde
Convergencia fueron más críticas. El legislador
de este partido, Jesús González, calificó
de riesgo para el flujo de inmigrantes la reunión que se
celebrará en Cancún, debido a su juicio, a una posible
arrogancia e impertinencia de Fox. Además, señaló
que en los últimos encuentros entre los dos mandatrios
no consiguieron avances en relación a acuerdos migratorios.
Divisiones.
Algunos fuentes consultadas por Americaeconomica.com
consideran que Bush ha acudido al encuentro mientras las diferencias
en el seno de su partido son cada vez más diferentes, una
situación que obligará al presidente de EEUU "a
decidir a que facción de su equipo apoya".
Con estas declaraciones, Mischelle
Waslin, analista de inmigración del Consejo Nacional de
la Raza (CNR), hizo alusión al senador republicano Bill
Frist, que se prepara para presentar ante la Cámara Alta
de EEUU, su propio proyecto de ley sobre la reforma migratoria.
El texto muestra un endurecimiento de las medidas contra los ciudadanos
ilegales que entren al gigante norteamericano y exlcuye un plan
de trabajadores temporales. Frist responde así a la iniciativa
aprobada por el Comite Judicial del Senado el pasado lunes y que
otorga a los inmigrantes la posibilidad de adquirir la residencia
en territorio estadounidense. Un planteamiento que el legislador
del también Partido Republicano, McCain, ya recogió
en su propuesta.
La discrepancia mostrada entre
los senadores de EEUU obligará al pleno a retrasar el debate
de la reforma inicial que ya fue aprobada por el Congreso, y en
la que según algunos expertos, se criminaliza a los indocumentados
que residan en el país norteamericano. El Senado estadounidense
está por tanto separado, según reconoció
la experta de la CNR, entre "pro-inmigración y anti-inmigración".
Aun así, Waslin manifestó
sentirse "muy contenta" por la medida aprobada por el
Comité Judicial del Senado, aunque el líder de la
minoría demócrata, Harry Reid, explicó que
la iniciativa será debatida sólo como enmienda al
texto inicial. La analista del CNR enfatizó que si finalmente
no se consigue una ley que proteja los derechos de los inmigrantes,
"estaremos en una situación de crisis y millones de
personas iniciarán una movilización en todo el mundo".
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