Sólo han transcurrido dos meses desde
que Argentina pagó su deuda con el FMI, pero el Gobierno
de Kirchner ya tiene planes para volver a adquirir créditos
de los organismos prestamistas internacionales. La ministra de
Economía, Felisa Miceli, se ha entrevista con la vicepresidente
del BM, Pamela Cox, y está todo podría estar listo
para que en mayo, Argentina reciba 3.100 millones de dólares
(2.604 millones de euros).
El diario argentino Página
12 ha adelantado que el destino de este préstamo tendrá
que ver con la salud, la educación y las infraestructuras.
En esta partida, estarían los recursos que servirían
para reconstruir las redes eléctricas de Buenos Aires,
muy deterioradas después de las inundaciones, además
de los programas de educación y sanitarios.
Estos planes, que ya conoce Pamela
Cox, se remitirán a la oficina central del BM en Washington
el próximo mes de abril. Felisa Miceli confía que
el análisis sea positivo y que el organismo crediticio
dé su aprobación en mayo.
Para muchos analistas económicos
estas negociaciones eran de esperar. Cuando el Gobierno de Néstor
Kirchner anunció que iba a liquidar todos sus compromisos
anticipadamente se especulaba con que esta decisión respondía
más a intereses políticos que a económicos.
Ahora, tras la reunión de Felisa Miceli y la vicepresidenta
del BM, algunas de esas conjeturas se afianzan.
La solicitud de un nuevo crédito
al BM confirma que Argentina necesita un aporte extra de financiación
y, por lo tanto, que los 9.500 millones de dólares (7.966
millones de euros) que pagó al FMI no le sobran. Otra muestra
de ello, son las ventas de bonos argentinos a Venezuela. La última
operación fue el pasado 27 de febrero y estuvo valorada
en 308,2 millones de dólares (259,59 millones de euros).
Con ella, Venezuela suma más de 2.400 millones (2.021,51
millones de euros) en compras de bonos argentinos.
A pesar de esta necesidad, Kirchner
pagó al FMI. En su discurso oficial, explica que el pago
de la deuda argentina con el FMI permitirá al país
ahorrar más de 800 millones de dólares (675 millones
de euros) y ayuda a la nación argentina a avanzar en políticas
que rechaza el FMI. En opinión del mandatario, esta operación
elimina la supervisión del FMI sobre la economía
local y su presión en favor de políticas que el
presidente argentino ha calificado, en varias ocasiones, como
las responsables de la grave recesión vivida en Argentina
desde 1998.
Pero algunos observadores ven en
esta decisión otras interpretaciones. Los argumentos se
centran en el momento en el que Argentina decidió pagar
lo que debía al FMI: finales de diciembre de 2005. Cierre
del año natural de EEUU. Un periodo que terminaba con unas
cuentas demasiado ajustadas para el Gobierno de George W. Bush.
A finales del año pasado,
el déficit público estadounidense estaba al borde
del límite impuesto por el Congreso, 8,18 billones de dólares
(6,85 billones de euros). Una cifra en apariencia descomunal pero
que resultaba insuficiente. Bush se planteaba solicitar al Parlamento
que elevara esta barrera económica. Una petición
que se hubiera realizado en un mal momento, pues el popularidad
del mandatario estadounidense estaba muy desgastado. Los motivos
eran la larga lista de bajas militares en la Guerra de Irak y
la mala gestión gubernamental en Nueva Orleans, tras el
paso del huracán Katrina. En estas circunstancias
pedir más dinero, no era lo más recomendable.
El presidente Bush no tuvo que
hacerlo. Consiguió esquivar lo que en un principio parecía
imprescindible, solicitar al Congreso de EEUU que elevara el límite
de la deuda viva. Lo consiguió gracias a que el FMI pagó
parte de los compromisos pendientes con el Ejecutivo estadounidense.
Justo en estos días, el
organismo que preside Rato, liquidó con el Gobierno de
Bush parte de su deuda. Un pago que se hizo después de
Argentina cancelara su deuda con el FMI, al igual que Brasil,
que también adelantó al organismo prestamista internacional
15.500 millones de dólares (12.997 millones de euros).
Aunque, el dinero que el FMI entregó al Gobierno de Bush
es una cifra desconocida, sí es un hecho público
que gracias a este aporte, el presiente estadounidense pudo superar
sus estrecheces económicas.
Hay otras dudas sobre la solicitud
crediticia de Argentina al BM. Están ligadas al discurso
oficial de Kirchner, con el que asegura que después del
pago al FMI se ha librado de las presiones estadounidenses. Quizás,
el nuevo préstamo no sea tan independiente. El presidente
del BM, James Wolfensohn, era hasta el año pasado subsecretario
de Defensa del Gobierno de Bush. Un hombre poco sospechoso de
izquierdista. Wolfensohn es un claro partidario de la Guerra de
Irak y mantiene una amistad con Bush desde la infancia. |