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Año 2006 - Viernes, 10 de marzo
 
Reportaje
 
Felisa Miceli solicitará un crédito de 3.100 millones de dólares al Banco Mundial
 
Argentina cambia de prestamista

Americaeconomica.com

 

Sólo han transcurrido dos meses desde que Argentina pagó su deuda con el FMI, pero el Gobierno de Kirchner ya tiene planes para volver a adquirir créditos de los organismos prestamistas internacionales. La ministra de Economía, Felisa Miceli, se ha entrevista con la vicepresidente del BM, Pamela Cox, y está todo podría estar listo para que en mayo, Argentina reciba 3.100 millones de dólares (2.604 millones de euros).

El diario argentino Página 12 ha adelantado que el destino de este préstamo tendrá que ver con la salud, la educación y las infraestructuras. En esta partida, estarían los recursos que servirían para reconstruir las redes eléctricas de Buenos Aires, muy deterioradas después de las inundaciones, además de los programas de educación y sanitarios.

Estos planes, que ya conoce Pamela Cox, se remitirán a la oficina central del BM en Washington el próximo mes de abril. Felisa Miceli confía que el análisis sea positivo y que el organismo crediticio dé su aprobación en mayo.

Para muchos analistas económicos estas negociaciones eran de esperar. Cuando el Gobierno de Néstor Kirchner anunció que iba a liquidar todos sus compromisos anticipadamente se especulaba con que esta decisión respondía más a intereses políticos que a económicos. Ahora, tras la reunión de Felisa Miceli y la vicepresidenta del BM, algunas de esas conjeturas se afianzan.

La solicitud de un nuevo crédito al BM confirma que Argentina necesita un aporte extra de financiación y, por lo tanto, que los 9.500 millones de dólares (7.966 millones de euros) que pagó al FMI no le sobran. Otra muestra de ello, son las ventas de bonos argentinos a Venezuela. La última operación fue el pasado 27 de febrero y estuvo valorada en 308,2 millones de dólares (259,59 millones de euros). Con ella, Venezuela suma más de 2.400 millones (2.021,51 millones de euros) en compras de bonos argentinos.

A pesar de esta necesidad, Kirchner pagó al FMI. En su discurso oficial, explica que el pago de la deuda argentina con el FMI permitirá al país ahorrar más de 800 millones de dólares (675 millones de euros) y ayuda a la nación argentina a avanzar en políticas que rechaza el FMI. En opinión del mandatario, esta operación elimina la supervisión del FMI sobre la economía local y su presión en favor de políticas que el presidente argentino ha calificado, en varias ocasiones, como las responsables de la grave recesión vivida en Argentina desde 1998.

Pero algunos observadores ven en esta decisión otras interpretaciones. Los argumentos se centran en el momento en el que Argentina decidió pagar lo que debía al FMI: finales de diciembre de 2005. Cierre del año natural de EEUU. Un periodo que terminaba con unas cuentas demasiado ajustadas para el Gobierno de George W. Bush.

A finales del año pasado, el déficit público estadounidense estaba al borde del límite impuesto por el Congreso, 8,18 billones de dólares (6,85 billones de euros). Una cifra en apariencia descomunal pero que resultaba insuficiente. Bush se planteaba solicitar al Parlamento que elevara esta barrera económica. Una petición que se hubiera realizado en un mal momento, pues el popularidad del mandatario estadounidense estaba muy desgastado. Los motivos eran la larga lista de bajas militares en la Guerra de Irak y la mala gestión gubernamental en Nueva Orleans, tras el paso del huracán Katrina. En estas circunstancias pedir más dinero, no era lo más recomendable.

El presidente Bush no tuvo que hacerlo. Consiguió esquivar lo que en un principio parecía imprescindible, solicitar al Congreso de EEUU que elevara el límite de la deuda viva. Lo consiguió gracias a que el FMI pagó parte de los compromisos pendientes con el Ejecutivo estadounidense.

Justo en estos días, el organismo que preside Rato, liquidó con el Gobierno de Bush parte de su deuda. Un pago que se hizo después de Argentina cancelara su deuda con el FMI, al igual que Brasil, que también adelantó al organismo prestamista internacional 15.500 millones de dólares (12.997 millones de euros). Aunque, el dinero que el FMI entregó al Gobierno de Bush es una cifra desconocida, sí es un hecho público que gracias a este aporte, el presiente estadounidense pudo superar sus estrecheces económicas.

Hay otras dudas sobre la solicitud crediticia de Argentina al BM. Están ligadas al discurso oficial de Kirchner, con el que asegura que después del pago al FMI se ha librado de las presiones estadounidenses. Quizás, el nuevo préstamo no sea tan independiente. El presidente del BM, James Wolfensohn, era hasta el año pasado subsecretario de Defensa del Gobierno de Bush. Un hombre poco sospechoso de izquierdista. Wolfensohn es un claro partidario de la Guerra de Irak y mantiene una amistad con Bush desde la infancia.

 
 

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