Sigue
la lucha entre Arcelor y Mittal. Todos esgrimen sus razones. Una
posible unidad económica de Europa se ve, cada día,
más difícil. El fantasma del nacionalismo aparece
por todas partes y los europeos no se convencen de que, en un
futuro relativamente próximo del orden de cincuenta años,
la economía mundial estará regida por EEUU, China
y la India. Y en el horizonte asomarán México y
Brasil. Y la vieja Europa, incapaz de una auténtica unión,
pasará a un segundo o tercer plano, como pasaron Grecia
o Roma.
Arcelor ha presentado un plan
de crecimiento para los próximos tres años. Así
está previsto que el resultado bruto de explotación
(ebitda) crezca un 24%, hasta alcanzar los 7.000 millones. Se
trata de disuadir a los inversores de la OPA de 18.600 millones
de euros de Mittal. El plan contempla mejorar la posición
de Arcelor en el mercado del automóvil, expandirse por
Latinoamérica y recortar los gastos administrativos. Se
vislumbra también que Arcelor puede deshacerse de su negocio
de acero inoxidable.
Por su parte, Mittal ha anunciado
en Chicago, que también puede presentar un plan, que represente
un proyecto de futuro, en el cual se apostaría por la especialización
de las plantas españolas en un solo producto, o en unos
pocos. Mittal se ha comprometido, al menos oralmente, en mantener
todas las plantas españolas, así como los puestos
de trabajo, aunque, insistentemente, se ha hablado de la necesidad
de especializar las instalaciones españolas. Los gobiernos
de Francia, Luxemburgo y España han puesto de manifiesto
su oposición a las pretensiones de Mittal. Ante esta situación,
Mittal ha puntualizado que su centro de I+D no se trasladará
a Francia, donde se encuentran las instalaciones de investigación
de Arcelor, sino que permanecerá en Chicago, donde se encuentra
actualmente. Además ha prometido que se mantendrán
los puestos de trabajo en la planta de Lieja y que trasladará
su sede, actualmente en Holanda, a Luxemburgo.
Resultan especialmente llamativas
las declaraciones del presidente de Arcelor, Guy Dollé:
“Entre Arcelor y Mittal hay una gran diferencia, no debida
al pasaporte, sino a la forma de gestionar. Es una cuestión
de filosofía. El 75% de las fusiones fracasa por un problema
cultural entre las compañías. Los ejemplos son Daimler
con Chrysler o Compaq con HP”.
Por otra parte, el plazo de
aceptación de la oferta de compra de Arcelor por Dofasco
ha terminado y lo ha hecho de la mejor forma. Arcelor se ha hecho
con un 88,38% de la siderúrgica canadiense y ha ampliado
el plazo de su oferta, valorada en 5.500 millones de dólares
canadienses, equivalentes a 4.005,7 millones de euros. “Dofasco
se convierte en el eje central de la estrategia de crecimiento
de Arcelor en Norteamérica”, ha afirmado Guy Dollé.
El ministerio de Industria
español ha asegurado que el plan de Mittal sobre Arcelor,
si prospera la correspondiente OPA, “es insuficiente”.
Incluso el ministerio español ha manifestado que el documento
enviado por Mittal a las autoridades españolas “no
se parece a lo que se entiende habitualmente como un plan industrial,
porque no lo es”. Estas declaraciones han causado sorpresa
y estupor en Mittal, porque, según han manifestado, lo
enviado a España son solamente “las líneas
básicas del plan industrial”, que será presentado
en las próximas semanas. Los ejecutivos del primer grupo
siderúrgico, a escala mundial, tienen el proyecto de visitar
a todos los gobiernos europeos, implicados en la OPA, y explicarles
su proyecto sobre Arcelor.
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