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Año 2006 - Viernes, 17 de marzo
 
Reportaje
 
Japón se lleva el título del Primer Clásico Mundial
 
Cuba tropieza en la final

Borja Bauzá

 

La Primer Clásico Mundial ya cuenta con el primer ganador de su historia. Japón venció ayer a Cuba por 10-6, y se alzó con el título en el Petco Park, en San Diego. La superioridad de la selección nipona se pudo ver desde el primer lanzamiento, y su estrategia se basó en un ataque agresivo continuo que superó a la selección favorita de la final.

Esta final fue una sorpresa ya de por sí, pues nadie esperaba, a comienzos del torneo, que Japón y Cuba venciesen a selecciones como República Dominicana, EE.UU. o Puerto Rico, selecciones que cuentan con un gran número de jugadores disputando las Grandes Ligas.

La sorpresa ya sacudió a los aficionados al béisbol cuando, el pasado miércoles, Cuba venció a Puerto Rico en un partido muy reñido (4-3). El pase a semifinales de la selección cubana fue una inesperado, sobretodo debido a la condición de “amateurs” de los integrantes de la misma. Sin embargo, la mayor sorpresa tuvo lugar en el Grupo 1, el jueves por la noche, cuando México venció a Estados Unidos por 2-1, y permitió así, tras comprobar las estadísticas del torneo a causa de un empate matemático, el pase a semifinales de la selección nipona. Además, el Grupo 1 ya había suscitado expectación por el hecho de que una selección sin demasiado renombre, como la surcoreana, pasase invicta a las semifinales del campeonato.

Todo parecía indicar el jueves antes del partido que EE. UU. sería el cuarto clasificado para las semifinales que se disputaron también en San Diego, California. Las expectativas estaban puestas en la selección anfitriona principalmente por el hecho de que jugaba en casa, y porque, aparentemente, era una escuadra técnicamente superior a la azteca. Sin embargo, y a pesar de varias decisiones polémicas del arbitro, Bob Davidson, a favor de los estadounidenses, México ganó y por consiguiente, esta victoria supuso un empate matemático entre EE. UU., Japón y México. A causa del número de carreras admitidas, los nipones obtuvieron finalmente el pase a las semifinales.

En las semifinales, Cuba se impuso a República Dominicana por 3-1 y Japón eliminó a la, hasta entonces invicta, selección surcoreana. Ante esta final, que enfrentaba a dos equipos calificados antes de la competición como “amateurs”, debido a la escasa presencia de jugadores profesionales entre sus filas, todos apuntaban a Cuba como la favorita para llevarse el trofeo de vuelta a la isla. Pero, y siguiendo con en la línea de este Primer Clásico Mundial, hasta en la final hubo sorpresas y finalmente Japón derrotó a la selección caribeña.

Otro de los aspectos que hay que resaltar de este campeonato son las cuestiones políticas, que no han estado ausentes en el Clásico, cuestiones que han girado en torno a la participación de Cuba. La primera cuestión política que afectó a la isla estuvo apunto de no permitir la entrada de Cuba en el torneo. Esto casi sucede debido a la decisión que tomó – y que luego finalmente no llevo a cabo – el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, al declarar que Cuba no debía participar en el Clásico. Tras varias presiones por parte de diferentes organismos, así como la promesa del propio Castro de donar cualquier beneficio económico que obtuviese la isla en el mundial a las víctimas del huracán Katrina, hizo que el Departamento del Tesoro estadounidense recapacitase y admitiese, finalmente, a Cuba en la lista de participantes. Eso si, a cambio de no llevarse, tal y como Fidel Castro había prometido, ninguna cantidad económica por su participación.

Una vez salvado el primer obstáculo, la participación en el torneo, el comandante caribeño fue duramente criticado por el pueblo cubano por el hecho de no permitir la participación en el torneo de varios jugadores cubanos. Estas críticas empezaron a aparecer tras la humillación sufrida por Cuba en su primer partido ante Puerto Rico, el cual perdió por 12 – 2 y la victoria ajustada ante Panamá. Entonces, el enfado popular empezó a hacerse patente tras la sensación de que si Cuba hubiese permitido jugar a varios boleadores de prestigio nacional, la trayectoria de la selección hubiese sido más positiva. Según el rumor popular, Castro exigió un proceso de selección en el cual se eligiese a los componentes de la selección basándose en datos y circunstancias que nada tenían que ver con este deporte, como por ejemplo la afiliación al Partido o el hecho de tener familia en la isla, pues de ese modo no se corría el riesgo de que dichos jugadores tuviesen la sensación de desertar.

Tras lograr participar en el campeonato, y superar con éxito las críticas sobre el caso de los jugadores vetados – debido a la buena trayectoria que la selección empezó a llevar – la polémica se centró en varias manifestaciones anticastristas que tuvieron lugar durante los partidos que enfrentaron a República Dominicana y Cuba y a Puerto Rico y Cuba (por segunda vez). Estas manifestaciones, hechas con pancartas dentro de los recintos deportivos, fueron realizadas en su mayoría por exiliados cubanos.

Con todo ello, Cuba ha logrado ser finalista en el Primer Clásico Mundial de béisbol, a pesar de haber participado con una selección en la que no juegan sus mejores peloteros, y a pesar de todas las dificultades a las que se ha enfrentado, tanto en el ámbito político como en el deportivo.

 
 

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