La
Primer Clásico Mundial ya cuenta con el primer ganador
de su historia. Japón venció ayer a Cuba por 10-6,
y se alzó con el título en el Petco Park, en San
Diego. La superioridad de la selección nipona se pudo ver
desde el primer lanzamiento, y su estrategia se basó en
un ataque agresivo continuo que superó a la selección
favorita de la final.
Esta final fue una sorpresa ya de por sí,
pues nadie esperaba, a comienzos del torneo, que Japón
y Cuba venciesen a selecciones como República Dominicana,
EE.UU. o Puerto Rico, selecciones que cuentan con un gran número
de jugadores disputando las Grandes Ligas.
La sorpresa ya sacudió a
los aficionados al béisbol cuando, el pasado miércoles,
Cuba venció a Puerto Rico en un partido muy reñido
(4-3). El pase a semifinales de la selección cubana fue
una inesperado, sobretodo debido a la condición de “amateurs”
de los integrantes de la misma. Sin embargo, la mayor sorpresa
tuvo lugar en el Grupo 1, el jueves por la noche, cuando México
venció a Estados Unidos por 2-1, y permitió así,
tras comprobar las estadísticas del torneo a causa de un
empate matemático, el pase a semifinales de la selección
nipona. Además, el Grupo 1 ya había suscitado expectación
por el hecho de que una selección sin demasiado renombre,
como la surcoreana, pasase invicta a las semifinales del campeonato.
Todo parecía indicar el
jueves antes del partido que EE. UU. sería el cuarto clasificado
para las semifinales que se disputaron también en San Diego,
California. Las expectativas estaban puestas en la selección
anfitriona principalmente por el hecho de que jugaba en casa,
y porque, aparentemente, era una escuadra técnicamente
superior a la azteca. Sin embargo, y a pesar de varias decisiones
polémicas del arbitro, Bob Davidson, a favor de los estadounidenses,
México ganó y por consiguiente, esta victoria supuso
un empate matemático entre EE. UU., Japón y México.
A causa del número de carreras admitidas, los nipones obtuvieron
finalmente el pase a las semifinales.
En las semifinales, Cuba se impuso
a República Dominicana por 3-1 y Japón eliminó
a la, hasta entonces invicta, selección surcoreana. Ante
esta final, que enfrentaba a dos equipos calificados antes de
la competición como “amateurs”, debido a la
escasa presencia de jugadores profesionales entre sus filas, todos
apuntaban a Cuba como la favorita para llevarse el trofeo de vuelta
a la isla. Pero, y siguiendo con en la línea de este Primer
Clásico Mundial, hasta en la final hubo sorpresas y finalmente
Japón derrotó a la selección caribeña.
Otro de los aspectos que hay que
resaltar de este campeonato son las cuestiones políticas,
que no han estado ausentes en el Clásico, cuestiones que
han girado en torno a la participación de Cuba. La primera
cuestión política que afectó a la isla estuvo
apunto de no permitir la entrada de Cuba en el torneo. Esto casi
sucede debido a la decisión que tomó – y que
luego finalmente no llevo a cabo – el Departamento del Tesoro
de Estados Unidos, al declarar que Cuba no debía participar
en el Clásico. Tras varias presiones por parte de diferentes
organismos, así como la promesa del propio Castro de donar
cualquier beneficio económico que obtuviese la isla en
el mundial a las víctimas del huracán Katrina, hizo
que el Departamento del Tesoro estadounidense recapacitase y admitiese,
finalmente, a Cuba en la lista de participantes. Eso si, a cambio
de no llevarse, tal y como Fidel Castro había prometido,
ninguna cantidad económica por su participación.
Una vez salvado el primer obstáculo,
la participación en el torneo, el comandante caribeño
fue duramente criticado por el pueblo cubano por el hecho de no
permitir la participación en el torneo de varios jugadores
cubanos. Estas críticas empezaron a aparecer tras la humillación
sufrida por Cuba en su primer partido ante Puerto Rico, el cual
perdió por 12 – 2 y la victoria ajustada ante Panamá.
Entonces, el enfado popular empezó a hacerse patente tras
la sensación de que si Cuba hubiese permitido jugar a varios
boleadores de prestigio nacional, la trayectoria de la selección
hubiese sido más positiva. Según el rumor popular,
Castro exigió un proceso de selección en el cual
se eligiese a los componentes de la selección basándose
en datos y circunstancias que nada tenían que ver con este
deporte, como por ejemplo la afiliación al Partido o el
hecho de tener familia en la isla, pues de ese modo no se corría
el riesgo de que dichos jugadores tuviesen la sensación
de desertar.
Tras lograr participar en el campeonato,
y superar con éxito las críticas sobre el caso de
los jugadores vetados – debido a la buena trayectoria que
la selección empezó a llevar – la polémica
se centró en varias manifestaciones anticastristas que
tuvieron lugar durante los partidos que enfrentaron a República
Dominicana y Cuba y a Puerto Rico y Cuba (por segunda vez). Estas
manifestaciones, hechas con pancartas dentro de los recintos deportivos,
fueron realizadas en su mayoría por exiliados cubanos.
Con todo ello, Cuba ha logrado
ser finalista en el Primer Clásico Mundial de béisbol,
a pesar de haber participado con una selección en la que
no juegan sus mejores peloteros, y a pesar de todas las dificultades
a las que se ha enfrentado, tanto en el ámbito político
como en el deportivo. |